Otoño 2021 – número 1

CLARKE

-Refuerzo de las habilidades básicas de lectoescritura que no están a primera vista
-CIBERACOSO: Pasos para mantener a los niños a salvo
-Ayudando a los adolescentes con pérdida auditiva a encontrar su primer trabajo

Refuerzo de las habilidades básicas de lectoescritura que no están a primera vista  

Los alumnos con pérdida auditiva tienen necesidades específicas en el desarrollo de las habilidades de lectoescritura

En Estados Unidos, septiembre es el «Mes nacional de la lectoescritura» y el inicio de un curso escolar especial. Tanto si los alumnos estudian en sus hogares como en los colegios o en ambos lugares, hay un hecho cierto: necesitarán desarrollar unas buenas habilidades de lectoescritura.

En términos generales, la lectoescritura se refiere a las habilidades de lectura y escritura, pero los cambios debidos a los medios digitales y los contextos culturales implican que la lectoescritura es en realidad un conjunto de habilidades complejo y dinámico. La UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, define la lectoescritura como «la capacidad de identificar, comprender, interpretar, crear, comunicar y cuadrar, utilizando materiales impresos y escritos asociados con los contextos diversos». En consecuencia, este conjunto de habilidades básicas abarca mucho más que leer y escribir.

La lectoescritura es fundamental para desenvolverse en la sociedad, expresar ideas, y compartir y adquirir conocimientos. Para todos los alumnos, aprender a leer y escribir de una manera eficiente es un proceso complejo. Pero además los alumnos con sordera o hipoacusia se enfrentan a retos adicionales en el desarrollo de las habilidades de lectoescritura.

«Un alumno con pérdida auditiva no suele tener un acceso auditivo a todos los sonidos del lenguaje hablado», explica Linda Findlay, coordinadora del Programa de Evaluación Educativa Integral (CEE) de Clarke. «En muchos programas se enseñan las correspondencias fonema-grafema por vía auditiva; los alumnos con pérdida auditiva se benefician de un enfoque multimodal que involucre varios sentidos».

Los alumnos con pérdida auditiva tampoco tienen acceso al aprendizaje incidental, que ocurre de forma involuntaria y normalmente fuera de los entornos educativos formales. Por ejemplo, el niño oyente puede adquirir información al escuchar de manera casual una conversación, que probablemente no sería accesible para el niño con sordera o hipoacusia. «El niño con audición normal aprende el lenguaje incidentalmente y mediante instrucción directa… Un niño con pérdida auditiva adquiere el lenguaje y el vocabulario sólo a través de la instrucción y la intervención directa», añade Linda.

Cualquier retraso en el desarrollo del lenguaje de los niños con sordera o hipoacusia puede obstaculizar en el futuro su progreso en lectoescritura. Es frecuente que los alumnos con pérdida auditiva, que tienen acceso al sonido a través de la tecnología auditiva y una intervención temprana eficaz, se integren a la perfección en el aula ordinaria. La parte negativa es que incluso los profesores y los padres más diligentes pueden pasar por alto los primeros indicios que reflejan que el alumno está teniendo dificultades, considerándolas parte de la curva normal de aprendizaje. «Esto es un gran problema». Es frecuente que los niños con pérdida auditiva den la impresión de tener un habla similar al de otros compañeros de clase, siendo apenas visible el dispositivo tecnológico que utilizan», dice Linda. «Los profesores se pueden olvidar de que el niño tiene pérdida auditiva. Por esta razón es tan importante disponer de un maestro de audición/lenguaje en el equipo que pueda identificar estas dificultades cuanto antes y encargarse de que un especialista en educación evalúe al niño».

Detectar lagunas que se han podido producir en el aprendizaje de la lectoescritura

La dificultad para aprender a leer y escribir la comparten todos los alumnos, pero los niños con sordera o hipoacusia tienen más probabilidades de enfrentarse a determinados retos, entre los que Linda destaca:

  • Conciencia fonológica
  • Desarrollo de habilidades de decodificación fonológica.
  • Desarrollo del vocabulario, incluidos sinónimos, antónimos sus connotaciones.

 

«En el Programa CEE de Clarke encontramos que muchos alumnos con pérdida auditiva conocen una palabra en un contexto determinado, pero no en otros», señala Linda. «O conocen una definición de una palabra, pero no entienden que tiene también otros significados». Otros signos de que la pérdida auditiva de un alumno puede estar afectando la lectoescritura incluyen la omisión de palabras de función o la ausencia de marcadores morfológicos (tiempos verbales para el tiempo pretérito y -s- para el plural). Son sonidos que pueden no estar escuchando de manera consistente en el habla.

Cuando un niño no progresa como se espera, los padres pueden notar que tiene dificultades en las siguientes áreas:

  • Comprensión lectora.
  • Reconocer palabras por la ruta visual y aquellas que sólo se pueden identificar por esta ruta y por tanto se han de memorizar ya que no siguen las reglas generales de la ortografía.
  • Uso de la puntuación
  • Se centra en exceso en las tareas de lectura y escritura o procura evitarlas.

 

Si el padre o el educador advierte alguna de estas dificultades, Linda sugiere que ha llegado el momento de solicitar una evaluación educativa poniéndose en contacto con el colegio, el profesor del aula o el director. De esta manera, la familia y el equipo de apoyo podrán establecer metas y objetivos específicos basados en los resultados de la evaluación.

Refuerzo de la lectoescritura en el entorno familiar

Existen numerosas maneras en que los padres y los profesores del sistema educativo ordinario pueden ayudar a los niños con pérdida auditiva a reforzar las habilidades de lectoescritura. El objetivo es fomentar el gusto por la lectura y la escritura.

«Si los niños no disfrutan de la lectura en segundo o tercer curso, es poco probable que el profesor se lo pueda inculcar», dice Linda.

Este proceso comienza en la familia. Dependiendo de su edad, Linda propone que los niños lean o se les lea varias veces al día. Puede ser cualquier tipo de material; textos que no sean de ficción, libros ilustrados, cómics y revistas para niños. Lo importante es que el niño encuentre atractivo el material y espere con interés el momento de leer.

Los padres pueden sacar el máximo partido de la lectura hablando de su contenido con el niño. «Hay que hacer preguntas: ¿Qué crees que pasará después? ¿Este animal es carnívoro u omnívoro? ¿Cómo lo sabes?», sugiere Linda.

Linda también sugiere a los padres que sirvan de ejemplo mostrando para que sirve la lectoescritura: si los niños ven que leen y escriben, también querrán hacerlo. Si los padres leen o escriben con frecuencia en un dispositivo electrónico, no pasa nada, dice Linda, pero deben explicarles para qué lo utilizan. «Los niños tienden a asociar los ordenadores y los teléfonos con los juegos. Si se les deja claro que se utilizan para leer un libro o escribir a un amigo, verán que merece la pena», dice.

También recomienda realizar actividades externas para fomentar las habilidades de lectoescritura. Las visitas a museos, zoológicos, lugares/monumentos históricos y parques ofrecen oportunidades para adquirir nuevas experiencias, lenguaje y vocabulario. (Y muchas se pueden realizar teniendo en cuenta la distancia social adecuada).

Finalmente, también aconseja hacer las veces de narrador. Hable con el niño con frecuencia, utilizando un lenguaje complejo unas veces, un lenguaje más sencillo otras, modismos y figuras retóricas. Pruebe a intercambiar sinónimos de palabras y oraciones que se utilicen con frecuencia. Por ejemplo, en lugar de decir siempre piedras, utilice rocas, grava o escombros. Mientras paga el estacionamiento, utilice tantas variaciones de la actividad como le sea posible: hable sobre «meter las monedas» en el parquímetro; «realizar el pago» en el parquímetro; «pagar» el parquímetro. Utilice y explique expresiones coloquiales como, por ejemplo, «está chupado» e incorpórela en una oración.

«Si se siente ridículo, ¡quiere decir que lo está haciendo bien!», asegura Linda. «Los niños necesitan que se les exponga a estructuras lingüísticas diferentes y así aprender que existen distintas maneras de decir lo mismo».

Refuerzo de los alumnos en el sistema educativo ordinario

En el aula, la mayoría de los profesores saben cómo identificar a un alumno que lee con dificultad y solicitarán que se le realice una evaluación y/o se le facilite un apoyo adicional. Es posible que los profesores necesiten ayuda para identificar los mejores programas de fonética y herramientas de evaluación para apoyar a los alumnos con pérdida auditiva. En este punto, los maestros de audición/lenguaje y los logopedas desempeñan una función clave.

«El logopeda puede completar el vocabulario general que falte y el maestro de audición/lenguaje puede impartir una enseñanza previa y posterior del vocabulario y el lenguaje académicos», explica Linda.

Estos profesionales también pueden consultar al profesor del aula y/o al especialista educativo para seleccionar un método de aprendizaje de las correspondencias grafema-fonema que no recaiga fundamentalmente en la vía auditiva y que, por lo tanto, pueda ser más eficaz. «Los maestros de educación especial suelen estar abiertos a utilizar otro enfoque. Se trata de encontrar el enfoque que funcione con el niño con pérdida auditiva», añade Linda. «Los enfoques multimodales en los que se utilizan formas visuales para enseñar las correspondencias pueden ayudar a los alumnos con pérdida auditiva a tener una mejor comprensión».

El nuevo curso pone por delante nuevos retos. Muchos alumnos utilizarán programas de aprendizaje híbridos o aprendizaje en remoto y algunos recibirán educación en el hogar por primera vez, lo que supondrá una mayor presión para los padres para identificar y obtener con rapidez apoyo ante cualquier dificultad que tenga el niño con las habilidades de lectoescritura. La mejor manera de llevarlo a cabo es mantener abiertas las líneas de comunicación con los profesores y el equipo de apoyo del niño. «Tanto si el niño tiene un DIAC como si no, el mejor resultado se obtiene cuando se establece una buena relación de trabajo», añade Linda.

 

CIBERACOSO:

Pasos para mantener a los niños a salvo

El ciberacoso se puede producir en cualquier dispositivo con acceso a Internet. La mayoría de las veces tiene lugar a través de las redes sociales, las aplicaciones de mensajes de texto, los foros en línea como Reddit e incluso las funciones de chat de los juegos en grupo.

Es difícil obtener estadísticas concluyentes sobre el número de adolescentes que experimentan acoso escolar. Los niños pueden dudar en decírselo a sus padres o pueden desechar el comportamiento del acosador considerando que no es grave. Sin embargo, los estudios de investigación indican que se trata de una práctica muy frecuente. En una encuesta de Pew Research de 2018 se averiguó que el 59% de los niños había experimentado ciberacoso, en forma de insultos, amenazas físicas e intercambio inapropiado de mensajes explícitos.

Lamentablemente, los niños con pérdida auditiva tienen un mayor riesgo de sufrir acoso escolar en todas sus variedades, porque los dispositivos auditivos con frecuencia les hacen parecer diferentes. Según el informe «Deaf and Hard of Hearing Students’ Perspectives on Bullying and School Climate» (Perspectivas de alumnos con sordera e hipoacusia sobre el acoso escolar y el clima escolar), publicado por el National Institute of Health estadounidense, los alumnos con sordera o hipoacusia tienen dos o tres veces más probabilidades de sufrir acoso ​​que sus compañeros. Con este riesgo tan elevado, es fundamental permanecer alerta y atender a las señales de advertencia.

El ciberacoso puede ser especialmente dañino porque, a diferencia del acoso escolar, persiste fuera de las actividades académicas y organizadas, persiguiendo al niño en su espacio personal a través del teléfono, la tablet o el ordenador. No hay momento de respiro. También es más difícil que los padres o los profesores observen cuando sucede. El ciberacoso no deja pistas en forma de magulladuras o pertenencias destrozadas y se suele producir en plataformas en línea relativamente privadas.

Al celebrarse en octubre el mes nacional de prevención del acoso escolar, a continuación, se facilitan estrategias para identificar con rapidez signos de ciberacoso, ayudar a los niños que lo experimenten y evitar futuros casos de ciberacoso.

Señales de advertencia

Identificar cuándo un niño puede estar experimentando ciberacoso es un reto. Entre las señales de advertencia que los padres y los profesores se encuentran:

  • Un aumento o una disminución significativos del uso del teléfono/ordenador por parte del niño.
  • Mostrar malestar o ansiedad durante la utilización del teléfono/ordenador o después.
  • Esconder el dispositivo o mostrarse reacio a hablar sobre cómo lo utiliza.
  • Cerrar/abrir cuentas en redes sociales con frecuencia.
  • Perder interés en actividades que le gustaban previamente.
  • Otros cambios en el estado de ánimo, el apetito o el sueño.

Si los padres advierten estas señales, deben hablar con el niño sobre lo que vienen observando. Después deben explicarle en qué consiste el ciberacoso: facilite ejemplos y describa en qué se debe fijar.

«En nuestra experiencia, muchos alumnos con pérdida auditiva no tienen idea de que pueden ser víctimas de ciberacoso», señala Claire Troiano, directora de Mainstream Services de Clarke Northampton. «Tienden a participar en comportamientos poco seguros a través de las redes sociales sin darse cuenta. No tienen acceso a gran parte del aprendizaje incidental sobre este tema y, si alguien no les habla directamente a qué deben prestar atención, lo desconocerán».

Según Common Sense Media, el ciberacoso incluye:

  • Envío de mensajes de texto hirientes.
  • Publicación de fotografías o vídeos bochornosos en las redes sociales.
  • Difusión de rumores en línea o a través del teléfono móvil.

Como en cualquier acoso escolar, el primer objetivo es apoyar al niño. Puede resultar útil transmitirle que muchos alumnos sufren acoso escolar y que nunca es culpa suya. Se debe crear una atmósfera en la que el niño se sienta cómodo compartiendo experiencias que le incomoden o asusten.

Recomiéndele que no responda al ciberacosador ni interactúe con él, ya que puede agravar la situación. Los padres deben también documentar el comportamiento del acosador guardando capturas de pantalla de los mensajes.

Siempre que sea posible, bloquee y denuncie al acosador en todas las plataformas que el niño utilice para reducir las posibles interacciones.

Ciberseguridad y aprendizaje en remoto

El curso pasado, debido a la pandemia de COVID-19, un mayor número de alumnos dependen de a sus dispositivos para el aprendizaje en remoto y para relacionarse con sus amigos a los que no pueden ver en persona. Curiosamente, los datos de BARK, un servicio que ayuda a los padres a supervisar y administrar el tiempo que pasan los niños ante la pantalla, indican que algunos tipos de ciberacoso disminuyeron mientras gran parte del país se encontraba confinado en sus hogares. Los expertos plantean la hipótesis de que se debe a que gran parte del ciberacoso lo provocan eventos que suceden en el ámbito escolar o en otras situaciones sociales.

No obstante, el ciberacoso no ha desaparecido por completo durante la pandemia. Y un niño que experimenta, o sigue experimentando, ciberacoso mientras se encuentra en un programa de aprendizaje en remoto puede sufrir aún más por ello. El acoso se incrementa cuando los niños asisten a un programa de aprendizaje en remoto que les aísla de los compañeros, profesores y orientadores escolares que pueden presenciar el acoso e intervenir.

Para estos alumnos, es más importante que nunca que los padres y los profesores trabajen conjuntamente para encontrar soluciones que ayuden a detener este comportamiento. Los profesores pueden recordar a los alumnos que están a su disposición para facilitarles apoyo, aunque no se encuentren en el mismo espacio físico.

Los profesores también se deben esforzar por dedicar un tiempo virtual personalizado a los alumnos que tengan sordera o hipoacusia. Los alumnos se pueden sentir más cómodos compartiendo algo que les preocupa cuando pueden ver al profesor, en lugar de enviarle un correo electrónico.

Los colegios y los profesores deben facilitar la manera en la que las familias tengan un acceso fácil a los orientadores. Los administradores escolares se deben asegurar de que la plataforma de aprendizaje en remoto disponga de las herramientas adecuadas para reducir las oportunidades de que los alumnos mantengan contactos que son inapropiados. Incluye la protección contra el «zoombombing» (intrusiones indeseadas) en las reuniones de clase por parte de personas ajenas al alumnado o el contacto con los alumnos a través de otros dispositivos.  

Cómo proteger a su hijo

Cuando sea posible, debe «seguir» a su hijo o «hacerse su amigo» en las redes sociales y otros sitios, y tener las contraseñas de sus cuentas. Para que el niño se sienta cómodo, debe ser un observador silencioso que no publique ni comente. Utilice el acceso para aprender cómo su hijo navega por Internet para interactuar y vigile el comportamiento que potencialmente puede ser problemático.

Hable con el niño sobre los riesgos de compartir información personal en línea. Los niños se pueden sentir seguros al compartir datos con amigos, sin comprender que una vez que el material se encuentre en línea es prácticamente imposible eliminarlo. Por el contrario, los niños pueden pensar que contarle algo a un extraño en línea es seguro, especialmente si utilizan una cuenta anónima, sin ser conscientes darse cuenta de la facilidad con la que se pueden agrupar pequeños fragmentos de información para identificar a una persona.

Algunas familias utilizan «contratos» por escrito de utilización de internet/redes sociales, o acuerdos en los que se describen los derechos de un niño con acceso en línea, así como lo que se comprometen a no hacer, como compartir información personal y aceptar solicitudes de amistad de extraños.

Si el ciberacoso ya ha tenido lugar, denunciarlo es un paso importante. Dependiendo de la situación, podría significar trasladar el problema a un responsable escolar, al padre del otro niño o a la plataforma que se utilice para el ciberacoso, es decir, a cualquier persona que pueda intervenir en la situación. Hable con el niño antes de denunciar el ciberacoso, ya que muchos niños son reacios a compartir esta experiencia.

El ciberacoso es una experiencia demasiado frecuente para muchos alumnos con sordera o hipoacusia, y la creciente dependencia de los teléfonos móviles y los ordenadores puede aumentar su propagación. Trabajando conjuntamente para enseñar a los niños la manera de protegerse y encontrar apoyo cuando lo necesiten, los padres y los profesores pueden minimizar tanto el riesgo de que ocurran incidentes de ciberacoso como el daño causado cuando se producen.

 

Ayudando a los adolescentes con pérdida auditiva a encontrar su primer trabajo

Para muchos adolescentes, trabajar después de la jornada escolar no es solo un «rito de iniciación». Tener un puesto de trabajo les puede ayudar a adquirir confianza en ellos mismos, aprender nuevas habilidades y adquirir una experiencia válida a la hora de administrar su dinero. La COVID-19 ha complicado muchas búsquedas de trabajo, pero con algo de creatividad y preparación, los adolescentes interesados pueden encontrar algunas oportunidades interesantes.

 

Identificar oportunidades para trabajar.

Muchos adolescentes encuentran trabajo después de la jornada escolar ofreciendo sus servicios en el vecindario o la comunidad. Por ejemplo, entre los trabajos tradicionales que los adolescentes encuentran en sus redes de contactos se pueden citar pasear perros, tareas domésticas, el cuidado de bebés y el mantenimiento del césped. Estos trabajos pueden ser especialmente atractivos ya que las personas van a buscar la manera de mantener una distancia social segura, especialmente si se ofrecen como canguros para realizar actividades y salidas al aire libre.

Los adolescentes también pueden trabajar para una empresa. Los letreros locales de «se necesita personal» y las ofertas de trabajo en línea son buenas opciones para encontrar oportunidades. Sin embargo, muchos trabajos nunca se anuncian. Los adolescentes pueden compartir con sus amigos y familiares que están buscando trabajo. Un amigo o un pariente puede enterarse alguna oportunidad de trabajo que no se anuncie. En algunas páginas/grupos de redes sociales locales también se informa de las vacantes de empleo.

Cómo gestionar las entrevistas

En algunos puestos de trabajo se requiere un proceso de solicitud y, en la mayoría, se incluirá una entrevista. Este año, se podrá hacer virtualmente. A continuación, se ofrecen algunos consejos que puede compartir con su hijo adolescente cuando acuda a entrevistas de trabajo.

  • Prepárate. No es necesario que memorices lo que vayas a decir, pero piensa en la manera en que responderás a preguntas frecuentes, por ejemplo, por qué deseas el puesto de trabajo y cuáles son tus cualificaciones. (Consulta la lista de ejemplos al final del artículo). Es frecuente que los entrevistadores formulen preguntas de Sí/No, pero esperarán que no contestes solamente con un «sí» o un «no». Piensa en una pregunta del tipo «¿te consideras una persona responsable?» y practica la manera en que responderías más allá de «sí» con datos y ejemplos.

También deberías tener preguntas para el entrevistador. Desearás saber datos sobre el trabajo, el horario requerido y lo que la empresa espera de un empleado. Si el puesto requiere un trabajo presencial, la entrevista es un buen momento para plantear preguntas sobre los protocolos de salud y seguridad frente a la COVID-19. Las preguntas en detalle te ayudarán a ti y a la empresa a aseguraros de que eres la persona adecuada para el puesto.

  • Comprueba que la tecnología funciona. Si la entrevista es virtual, realiza una prueba. Asegúrate de que tu dispositivo sea compatible con el programa utilizado por la empresa (p. ej., Skype, Zoom) y de que puedes iniciarla sesión con facilidad. Se recomienda practicar con un miembro de la familia, un logopeda o un maestro de audición/lenguaje, tanto para probar la tecnología como para practicar las respuestas a algunas preguntas. Si existe algún problema técnico, es preferible avisar al entrevistador con antelación, no cinco minutos antes de que comience la entrevista.
  • Cuida tu imagen. La mayoría de los trabajos después de la jornada escolar no requieren ninguna vestimenta formal, pero se recomienda utilizar una ropa más presentable de lo habitual. Por ejemplo, unas prendas bonitas, limpias y planchadas serían adecuadas. Las videoconferencias pueden parecer informales, pero en las entrevistas de trabajo siempre se requiere profesionalidad. Asegúrate de que el lugar donde te encuentres para realizar la entrevista tenga una buena iluminación y se encuentre ordenado. (No querrás decir que eres una persona organizada con una cama sin hacer y una caja de pizza vacía a la visible).
  • Solicita adaptaciones y comunica las dificultades lo antes posible. Siéntete capacitado para solicitar los recursos que necesites con antelación, tanto si la entrevista es presencial como virtual.

Los adolescentes con sordera o hipoacusia son conscientes de que el audio durante las videoconferencias no siempre es el idóneo y que los subtítulos son poco frecuentes. Debes saber que puedes indicar al entrevistador que necesitarás subtítulos durante la reunión, especialmente si te va a entrevistar más de una persona. Y, en general, si tienes problemas para oír durante la entrevista, lo mejor es ser sincero al respecto. (¡Las personas oyentes con una audición normal también tienen problemas para oír en las reuniones virtuales!). Informa al entrevistador de que tienes una pérdida auditiva y que la calidad del audio te dificulta la comprensión. Además, si hay más de una persona que te entreviste virtualmente, puede ser un reto averiguar quién habla, por lo que puedes pedir a tus interlocutores que levanten la mano para saber quién te va a hacer la pregunta. También puedes solicitar que hable sólo una persona a la vez en una entrevista presencial.

Si tratas de «disimular» que no has entendido una pregunta, ya sea en persona o en línea, puedes parecer distraído o desinteresado. Una empresa en la que valga la pena trabajar te agradecerá estas observaciones. Unos pasos sencillos, como pedir que repitan una frase, que escriban una palabra que no puedes oír o comprender durante una entrevista en persona, o usar la función de chat de una plataforma virtual, te pueden ayudar a gestionar problemas de audio que se producen con frecuencia.

Además, si la iluminación es deficiente durante una reunión virtual y no puedes ver el rostro completo del entrevistador, deberás decírselo. No te sitúes en desventaja.

  • Confía en tu instinto. Tómate tiempo para realizar con antelación una pequeña investigación sobre la empresa y el entrevistador. Si hay algo de la empresa, de la entrevista o del entrevistador que te haga sentir incómodo, debes saber que puedes poner fin a la interacción de inmediato. Comparte la experiencia con un adulto en el que confíes.
  • ¡Busca algo que te divierta! Tu primer trabajo te debe ofrecer oportunidades para aprender algo nuevo, adquirir habilidades sociales adicionales y ganar algo de dinero. En general, con un poco de preparación y orientación, debería ser una experiencia divertida y que te sirva para fortalecer tu carácter.

 

Preguntas frecuentes en una entrevista

A continuación, se ofrecen algunas preguntas frecuentes en de una entrevista. Así los adolescentes pueden practicar sus repuestas:

  • ¿Por qué solicitas este trabajo?
  • ¿Por qué crees que desempeñarías bien este trabajo?
  • ¿Has trabajado antes en un lugar parecido?
  • ¿Cuáles son tus puntos fuertes? (Facilita algunos ejemplos).
  • ¿En qué actividad escolar te sientes orgulloso de participar? (Estaría bien que la actividad se conectase con el trabajo de alguna manera).
  • ¿Qué sabes sobre el puesto?
  • ¿Qué sabes de esta empresa/organización (en la que solicitas trabajo)?
  • ¿Qué habilidades esperas adquirir en este trabajo?
  • ¿Tienes alguna experiencia laboral previa?
  • ¿Cuáles son tus pasatiempos o intereses?
  • ¿Cuáles consideras que son las cualidades más importantes de un (el trabajo que buscas)?
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