Enero-Febrero 2020 – número 1

– Categoría de habilidades auditivas y nivel de inteligibilidad del habla en niños con sordera prelingüística e implantes bilaterales, por Yasser Albalawi, Mohamad Nidami, Fida Almohawas, Abdulrahman Hagr y Soha N. Garadat.
– Nuestro papel ayudando a los clientes a reconocer la desinformación, por Brady Lund.

Categoría de habilidades auditivas y nivel de inteligibilidad del habla en niños con sordera prelingüística e implantes bilaterales

Yasser Albalawi
Departamento de ORL, Hospital Militar, Riad, Arabia Saudita.

Mohamad Nidami
Departamento de Comunicación y Trastorno de la Deglución, King Fabad Medical City, Riad, Arabia Saudita.

Fida Almohawas y Abdulrahman Hagr
King Abdullah Ear Specialist Center, College of Medicine, King Saud University, Riyadh, Arabia Saudita.

Soha N. Garadat
Programa de Ciencias de Audiología Médica, American University of Beirut, Líbano, y Departamento de Ciencias de la Audición y el Habla, Universidad de Jordania, Amán.

Objetivo: El objetivo del presente estudio fue revisar todos los casos pediátricos con sordera congénita que recibieron implantes bilaterales en nuestro centro. En concreto, se compararon las puntuaciones en habilidades auditivas e inteligibilidad del habla de un grupo de niños, en función de su modo de estimulación bilateral (implantes simultáneos o secuenciales).

Método: En este estudio se utilizó un diseño de revisión retrospectiva de casos. Se incluyó un total de 46 niños con sordera congénita. Los niños tenían una edad comprendida entre 2 y 8 años, con una media de 3 años y 7 meses. Los participantes se dividieron en 2 grupos: los que recibieron los implantes bilaterales simultáneamente y los que los recibieron secuencialmente. Para evaluar su desempeño se utilizaron las puntuaciones en Categorías de habilidades auditivas (CAP = Categories of Auditory Performance; Archbold, Lutman y Marshall, 1995) y en Nivel de inteligibilidad del habla (SIR = Speech Intelligibility Rating; M. C. Allen, Nikolopoulos y O’Donoghue, 1998).

Resultados: Los niños obtuvieron un promedio de 4,1 (± 1,6) en la escala CAP y 1,6 (± 1) en la escala SIR. Los resultados demostraron que los niños que habían recibido los implantes simultáneamente obtuvieron puntuaciones relativamente más altas en la escala CAP que los niños con implantes secuenciales. No obstante, no se apreciaron diferencias entre los 2 grupos en las puntuaciones SIR. Estas 2 medidas de resultados no se correlacionaban con la edad en el momento de recepción de los implantes.

Conclusión: En el presente estudio se demostró que los implantes simultáneos podrían mejorar potencialmente el resultado audiológico.

Los avances en la tecnología de implantes cocleares han permitido que un gran número de receptores muestren una mejora sustancial en el desempeño y notifiquen una mayor calidad de vida (Dorman y Loizou, 1997; Dorman, Loizou, Kemp y Kirk, 2000; Friesen, Shannon, Baskent y Wang, 2001; Klop, Briaire, Stiggelbout y Frijn, 2007; Loizou, Dorman y Tu, 1999; Mo, Lindbaek y Harris, 2005; Qin y Oxenham, 2003; Stickney, Zeng, Litovsky y Assmann, 2004). Los niños con sordera bilateral han demostrado también beneficios similares evidentes en la mejora de la percepción del habla y el acceso al lenguaje hablado (Svirsky, Robbins, Kirk, Pisoni y Miyamoto, 2000; Waltzman y Cohen, 1998).

La mejora en la percepción auditiva y las habilidades del habla y el lenguaje tras la implantación coclear son actualmente incuestionables. No obstante, se considera que la edad de la implantación desempeña un papel fundamental en la predicción del resultado del implante. En los estudios se ha demostrado que la exposición temprana a los sonidos puede facilitar el desarrollo auditivo y fomentar una mayor velocidad de desarrollo del lenguaje (Kral y O’Donoghue, 2010; Nicholas y Geers, 2006; Papsin y Gordon, 2007). Esta experiencia temprana es especialmente importante cuando se tiene en cuenta que la plasticidad neural es máxima en los primeros años de vida (Huttenlocher y Dabholkar, 1997); el lenguaje se desarrolla más fácilmente durante este periodo crítico (Harrison, Gordon y Mount, 2005; Sharma, Dorman y Spahr, 2002). Además, se informó del rápido desarrollo de las vías auditivas centrales cuando se facilitaban dos implantes. Quedó demostrado por la mejora de la morfología de la forma de onda de los potenciales evocados auditivos corticales y la disminución de la latencia P1 (Sharma, Dorman y Kral, 2005). La facilitación de entradas auditivas a ambas estructuras corticales puede ser beneficiosa al estimular el circuito binaural, evitando de esta manera la reorganización cortical al alterar la plasticidad de las vías contralaterales (Polley, Thompson y Guo, 2013).

En consecuencia, se ha proporcionado la implantación bilateral a un número creciente de niños con sordera para maximizar la adquisición del habla y el lenguaje durante el periodo crítico. La implantación bilateral se ha convertido en el tratamiento habitual para la sordera bilateral en algunas clínicas de todo el mundo (National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, 2011). Se proporcionan dos implantes cocleares (IC) basándose en la premisa de que los receptores de IC tendrán acceso a ventajas binaurales similares a las mostradas en el caso de las personas con una audición normal (Arsenault y Punch, 1999; Bronkhorst y Plomb, 1989; Cox, DeChicchis y Wark, 1981). En general, los beneficios de la implantación bilateral están bien documentados en adultos (Litovsky, Parkinson, Arcaroli y Sammath, 2006; Müller, Schön y Helms, 2002; Nopp, Schleich y D’Haese, 2004; Schleich, Nopp y D’Haese, 2004; Tyler et al., 2002). Del mismo modo, el desempeño de los niños en las medidas de localización y habla parecen mejorar cuando se proporcionan dos implantes (Galvin, Mok y Dowell, 2007; Kühn-Inacker, Shehata-Dieler, Müller y Helms, 2004; Litovsky, Johnstone, et al., 2006; Steffens et al., 2008; Van Deun et al., 2009).

Por lo general, la implantación bilateral se realiza al mismo tiempo (implantación simultánea) o en momentos diferentes (implantación secuencial). El acceso a la audición binaural puede tener una importancia especial en el caso de los niños pequeños con sordera que suelen adquirir el habla y el lenguaje en un entorno acústicamente complejo, como es el de las aulas. Se ha notificado un grado similar de plasticidad en los niños implantados secuencial y simultáneamente cuando la implantación bilateral se realiza en los primeros 3,5 años de vida (Sharma et al., 2007). En general, en varios estudios se ha demostrado una mejora sustancial en la percepción del habla y en el aprendizaje del lenguaje hablado cuando se facilitan dos implantes simultáneamente o con un breve intervalo de tiempo entre ambos (Boons et al., 2012; Chadha, Papsin, Jiwani y Gordon, 2011; Gordon y Papsin, 2009; Ruggirello y Mayer, 2010). No obstante, es necesario analizar hasta qué punto la implantación bilateral simultánea será más beneficiosa que la implantación secuencial en cuanto al fomento de la inteligibilidad del habla y el desempeño auditivo en un entorno de escucha cotidiano. La detección y la discriminación de sonidos que permiten los IC no garantizan que un niño pueda procesar y organizar sonidos en elementos perceptualmente significativos (Kuhl, 2004).

Únicamente con las pruebas cuantitativas conductuales no se pueden evaluar todos los aspectos del resultado de los IC y, por lo tanto, es posible que no se reproduzca de una manera realista el desempeño funcional de los niños con IC en situaciones cotidianas (O’Neill, Lutman, Archbold, Gregory y Nikolopoulos, 2004). Además, la evaluación del resultado de los IC puede ser cada vez más difícil cuando se retrasa el desarrollo del lenguaje. Por lo tanto, son necesarias las entrevistas con los padres y el uso de escalas, ya que suelen facilitar información sobre la manera en que progresa un niño con un IC en la vida cotidiana. La escala de Categorías de habilidades auditivas (CAP) (Archbold, Lutman y Marshall, 1995) y la escala de Nivel de inteligibilidad del habla (SIR) (MC Allen, Nikolopoulos y O’Donoghue, 1998) se desarrollaron específicamente para su utilización en niños con IC. Se ha demostrado que ambas escalas son fiables para medir el resultado de los IC (C. Allen, Nikolopoulos, Dyar y O’Donoghue, 2001; Archbold, Lutman y Nikolopoulos, 1998). La escala CAP abarca una amplia gama de habilidades auditivas, teniendo en cuenta las diferentes velocidades de desarrollo de los niños (Nikolopoulos, Archbold y O’Donoghue, 1999), mientras que la escala SIR tiene como objetivo cuantificar su habla espontánea cotidiana. Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue evaluar retrospectivamente el efecto del modo de estimulación bilateral en el resultado de IC en la vida cotidiana utilizando las puntuaciones en habilidades auditivas e inteligibilidad del habla.

Método

Sujetos

En el estudio actual se utilizó un diseño de revisión retrospectiva de casos. Los participantes en el estudio eran niños con sordera prelingüística que utilizaban implantes bilaterales. Todos los participantes tenían, como mínimo, 1 año de experiencia con IC bilaterales en el momento de recopilación de los datos. Ninguno de los niños inscritos tenía audición residual ni utilizaba audífonos antes de la implantación. De este estudio se excluyeron los niños que no cumplían este requisito o tenían complicaciones de salud, como discapacidades adicionales, o sus datos eran incompletos. En consecuencia, se excluyó un total de cinco casos bilaterales; en un caso existía ceguera y, en los otros cuatro, los datos eran incompletos o la experiencia bilateral con IC era inferior a 1 año. Se incluyó un total de 46 niños (24 niños y 22 niñas). Los niños tenían una edad comprendida entre 2 y 8 años, con una media de 3 años y 7 meses. Se notificó que todos los participantes eran niños sanos. En la Tabla 1 se incluye un resumen de los datos demográficos de los niños.

Todos los participantes recibieron sus implantes de forma secuencial o simultánea antes de los 5 años. Los participantes se dividieron en dos grupos: los que habían recibido los implantes simultáneamente (33 niños, Grupo 1) y los que los habían recibido secuencialmente (13 niños, Grupo 2). En general, las decisiones de los padres o las preferencias de los cirujanos influyeron originalmente en el modo de implantación (secuencial o simultáneo). El periodo de tiempo entre la activación de los dos implantes en el grupo secuencial oscilaba entre 6 y 48 meses, con un intervalo medio entre los implantes de 18 meses. Este estudio contó con la aprobación del consejo de revisión institucional del King Abdulaziz University Hospital. Los datos se recopilaron entre 2008 y 2015.

Medidas de resultados

Para evaluar las habilidades perceptivas auditivas de los participantes en situaciones cotidianas se utilizó la escala CAP. Se trata de una escala de calificación jerárquica compuesta por ocho categorías. En general, estas categorías abarcan un rango de habilidades auditivas organizado en orden de dificultad creciente, desde 0 = no muestra ninguna percepción de los sonidos ambientales a 7 = puede utilizar el teléfono con un interlocutor familiar. Los criterios utilizados en la escala CAP se describen en la Tabla 2.

Además, se utilizó la escala SIR para evaluar la inteligibilidad del habla de todos los niños participantes, identificando su habla espontánea cotidiana. Se trata de una medida fiable y clínica que consiste en una escala de calificación de 5 puntos, que se utiliza para facilitar a los clínicos una línea de base de inteligibilidad del habla y para supervisar los cambios en el habla con el paso del tiempo. La escala SIR refleja la inteligibilidad de la producción del habla del paciente desde el nivel más bajo (1 = ser ininteligible) hasta el nivel más alto (5 = ser entendido fácilmente por todos los interlocutores); estos criterios se describen en la Tabla 3. La complejidad de la escala aumenta con la producción del habla del niño. En general, la escala SIR no es una prueba de desempeño, sino que está diseñada para clasificar el habla espontánea de un niño por parte del logopeda en una de las cinco categorías jerárquicas.

Estas escalas las administró un logopeda capacitado. Específicamente, a los padres o cuidadores se les formuló una serie de preguntas sobre el desarrollo auditivo y del habla de los niños, y el logopeda calificó sus respuestas utilizando puntuaciones de 0-7 en la escala CAP y 1-5 en la escala SIR. Con el fin de mantener la coherencia en las puntuaciones y eliminar cualquier sesgo potencial, el mismo logopeda realizó la evaluación de todos los participantes en estas dos escalas. Estas escalas se administran habitualmente a todos los niños que reciben implantes en el centro. Al logopeda se le aplicó un enmascaramiento con respecto a la inscripción de los participantes en el estudio. Las dos medidas se evaluaron en el Grupo 1 (implante simultáneo) después de 1 año de la implantación, como mínimo, y en el Grupo 2 (implante secuencial) después de 1 año de la segunda cirugía. Todos los resultados se sometieron a las pruebas U de Mann-Whitney.

Resultados

Teniendo en cuenta la muestra desigual del estudio, los dos grupos se compararon para analizar su homogeneidad con respecto a la edad de recepción de los implantes bilaterales. Según los resultados de una prueba de homogeneidad de chi-cuadrado, no existe una diferencia significativa (o una tendencia hacia una diferencia significativa) entre los dos grupos implantados con respecto a la edad en el momento de la implantación bilateral (chi-cuadrado de Pearson: p = 0,074). Además, se realizó una correlación rho de Spearman para analizar la relación entre la edad cronológica de los participantes y sus puntuaciones. Los resultados no revelaron ninguna asociación significativa entre las puntuaciones CAP (p = 0,223) y SIR (p = 0,208), y la edad cronológica de los niños. Se realizaron análisis adicionales para investigar la relación entre las puntuaciones de los niños y su edad en el momento de la implantación. En este caso, los resultados tampoco fueron significativos en ambas puntuaciones CAP (p = 0,485) y SIR (p = 0,203). Además, se analizó la relación entre el desempeño del grupo secuencial y el intervalo entre implantes. Los resultados no fueron significativos en la CAP (p = 0,368) y la SIR (p = 0,535), lo que sugiere que el intervalo de tiempo entre ambos implantes no parecía influir en su desempeño.

En general, los participantes obtuvieron un promedio de 4,1 (± 1,6) en la escala CAP y 1,6 (± 1) en la escala SIR. Se realizó una correlación de Spearman rho para evaluar la relación entre las escalas CAP y SIR en todos los niños participantes (véase la Figura 1). Los resultados mostraron que existía una correlación positiva significativa entre las dos medidas, rs = 0,807, p < 0,0001. En general, estos resultados sugieren que los niños que obtuvieron puntuaciones elevadas en la escala CAP también las obtuvieron en la escala SIR.

Las puntuaciones medias (±DT) en las escalas CAP y SIR de los dos grupos de participantes (implantación simultánea y secuencial) se muestran en las Figuras 2 y 3, respectivamente. Los datos de los dos grupos se compararon mediante la prueba U de Mann-Whitney. En general, el grupo “simultáneo” obtuvo puntuaciones en CAP y SIR más elevadas en comparación con el grupo “secuencial”. No obstante, según los resultados de las pruebas U de Mann-Whitney, esta diferencia entre los dos grupos fue solo marginalmente significativa en la CAP (p = 0,051), pero no en la SIR (p = 0,189).

Discusión

Cada vez existen más pruebas que respaldan la implantación coclear bilateral en niños con sordera para mejorar su acceso al sonido (Galvin et al., 2007; Kühn-Inacker et al., 2004; Litovsky, Johnstone, et al., 2006). Además, se sabe que la implantación temprana propicia mejores resultados en niños con sordera prelingüística (Agrawal, Platz y Niparko, 2008; Müller et al., 2002; Schauwers, Gillis, Daemers, De Beukelaer y Govaerts, 2004). En el estudio actual, revisamos todos los casos de niños que se sometieron a una implantación coclear bilateral en nuestro centro. Principalmente nos interesaba revisar nuestros resultados de implantación con respecto al desarrollo de sus habilidades perceptivas auditivas y la inteligibilidad espontánea del habla en la escucha diaria. Además, se analizaron los datos de dos grupos independientes: los que se sometieron a una implantación coclear bilateral simultáneamente y los que recibieron los implantes secuencialmente. Las puntuaciones CAP y SIR se utilizaron para cuantificar su desempeño auditivo en situaciones de escucha cotidianas.

No existe una amplia disponibilidad de estudios sobre el desempeño auditivo y la inteligibilidad del habla en niños con implantes bilaterales en los que se utilicen medidas CAP y SIR. Los resultados actuales muestran que los niños que recibieron implantes en nuestro centro obtuvieron unas puntuaciones inferiores a las notificadas en el caso de niños con un implante unilateral en ambas escalas: CAP (4,1 ± 1,6) y SIR (1,6 ± 1). Por ejemplo, en estudios previos se concluye que los niños con un implante unilateral podían alcanzar una puntuación CAP de 5 o 6 después de un año de la implantación (Govaerts et al., 2002; Zhou et al., 2014). Por lo tanto, es posible que nuestros resultados no sean tan óptimos en comparación con estos informes y considerando los beneficios que deberían derivarse de los implantes bilaterales. Estos resultados se podrían atribuir a la edad tardía de implantación de los participantes de nuestro estudio. En general, se ha informado ampliamente que la edad de implantación influye en el resultado auditivo (Kral y O’Donoghue, 2010; Papsin y Gordon, 2007). Se espera que las puntuaciones CAP aumenten con un uso más prolongado de IC. No obstante, los niños que reciben implantes después de los 4 años tienen menos probabilidades de alcanzar unas puntuaciones CAP normales, en comparación con los niños con una audición normal que alcanzan una puntuación de 6-7 a la edad de 24-36 meses (Govaerts et al., 2002). En el estudio actual, la edad media de recepción de implantes fue de 3 años y 11 meses, que no es demasiado recomendable, lo que podría influir en el resultado de la implantación. Desafortunadamente, los programas de cribado auditivo neonatal universal no están ampliamente disponibles en regiones remotas y, en general, los padres no buscan ayuda en una etapa anterior.

No obstante, en este estudio, las puntuaciones generales de CAP y SIR no se correlacionaron significativamente con la edad del primer implante o la edad en la que recibieron el implante bilateral. El grado en que el tamaño de la muestra del estudio contribuyó a esta falta de significación se deberá determinar en futuros estudios con un mayor número de participantes. Además, es posible que las medidas de resultados utilizadas en este estudio no fueran sensibles al efecto de la edad en el momento de recepción de los implantes. Sin embargo, estos resultados fueron coherentes con un estudio previo (Phillips et al., 2009). En el presente estudio, la edad de implantación oscilaba entre 1 y 7 años, lo que proporcionaba un rango variable para el análisis de la relación entre las puntuaciones obtenidas y la edad de implantación. Es posible que la ausencia de esta relación sugiera que las habilidades auditivas y la inteligibilidad del habla podrían sufrir la influencia de variables adicionales inherentes a la implantación coclear pediátrica. La motivación de los padres, los recursos disponibles para ayudar a los niños a adquirir información auditiva y desarrollar el lenguaje hablado, y la calidad del proceso de habilitación representan algunos ejemplos que podrían influir en el resultado de los implantes en los niños. Estas variables podrían potencialmente dar lugar a diferentes velocidades de desarrollo en la adquisición de habilidades auditivas y de lenguaje en los niños. No obstante, es probable que el desempeño auditivo y el desarrollo del habla presenten una tendencia similar, tal como sugiere la correlación significativa entre las puntuaciones CAP y SIR.

Además, las conclusiones actuales demostraron algunas diferencias modestas en el desempeño entre el grupo implantado simultáneamente y el grupo implantado secuencialmente (véase la Figura 2). Concretamente, se aprecia un aumento modesto en las puntuaciones CAP del grupo implantado simultáneamente en comparación con el grupo implantado secuencialmente. Es posible que estos resultados sugieran que con la implantación simultánea se podría conseguir un mejor desempeño auditivo que el obtenido con la implantación secuencial. No obstante, estos resultados se deben interpretar con cautela, dado que en el presente estudio se incluyó un tamaño de muestra desigual. Además, merece la pena destacar que algunas de las diferencias en las puntuaciones notificadas entre los dos grupos de niños podrían estar relacionadas con las variables mencionadas anteriormente; su grado de verosimilitud se debe analizar en futuros estudios. Sin embargo, los resultados actuales son generalmente coherentes con estudios previos en los que se demuestran las ventajas de la implantación simultánea en comparación con la implantación secuencial. Estas ventajas fueron evidentes con una mayor percepción de los sonidos ambientales y un mejor desarrollo del habla y el lenguaje (Boons et al., 2012; Gordon y Papsin, 2009; Lammers, Venekamp, Grolman y van der Heijden, 2014). No obstante, en nuestros resultados no se observa ninguna relación entre el retraso en la interimplantación y el desempeño en las escalas categóricas utilizadas. Podría estar relacionado con el pequeño tamaño de la muestra utilizada en este estudio y las bajas puntuaciones que obtuvieron nuestros participantes.

Por otro lado, no se apreciaron diferencias en el desempeño entre los dos grupos de niños en las puntuaciones SIR (véase la Figura 3). Es posible que la ausencia de diferencias en las puntuaciones SIR entre los dos grupos de niños sugiera que la inteligibilidad del habla se desarrolla a un ritmo similar en los dos grupos. Curiosamente, en estudios anteriores se sugiere que los niños con IC continúan presentando una baja inteligibilidad del habla en los primeros años de implantación (Miyamoto, Kirk, Robbins, Todd y Riley, 1996; Osberger, Robbins, Todd y Riley, 1994; Tye-Murray, Spencer y Woodworth, 1995), lo que podría explicar las bajas puntuaciones SIR en ambos grupos.

Conclusiones

En el estudio actual se utilizaron las escalas CAP y SIR para evaluar las habilidades auditivas y la inteligibilidad del habla en niños con sordera congénita que recibieron implantes de forma simultánea o secuencial. Los resultados sugieren que se observaron algunas ventajas modestas en los niños con implantes simultáneos. En general, este grupo obtuvo unas puntuaciones CAP relativamente más elevadas que el grupo con implantación secuencial, pero no se apreciaron diferencias entre los dos grupos en las puntuaciones SIR. Estas medidas no se correlacionaron con la edad en el momento de la implantación, lo que sugiere que existen otras variables que influyen en el resultado de la implantación.

Agradecimientos

Este proyecto contó con el respaldo de la King Saud University, Deanship of Science Research, Prince Sultan Research Chair for Hearing Disability and Implantable Hearing Devices. Este proyecto fue recomendado por la Sociedad de Otorrinolaringología de Arabia Saudita.

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Traducido con autorización del artículo “Categoría de habilidades auditivas y nivel de inteligibilidad del habla en niños con sordera prelingüística e implantes bilaterales“, por Yasser Albalawi, Mohamad Nidami, Fida Almohawas, Abdulrahman Hagr y Soha N. Garadat (American Journal of Audiology, vol. 28, 62-68, Marzo 2019, http://aja.pubs.asha.org/journal.aspx)). Este material ha sido originalmente desarrollado y es propiedad de la American Speech-Language-Hearing Association, Rockville, MD, U.S.A., www.asha.org. Todos los derechos reservados. La calidad y precisión de la traducción es únicamente responsabilidad de AG BELL INTERNATIONAL.

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Translated, with permission, from “Categories of Auditory performance and speech intelligibility ratings in prelingually deaf children with Bilateral implantation”, by Yasser Albalawi, Mohamad Nidami, Fida Almohawas, Abdulrahman Hagr and Soha N. Garadat (American Journal of Audiology, vol. 28, 62-68, March 2019, http://aja.pubs.asha.org/journal.aspx). This material was originally developed and is copyrighted by the American Speech-Language-Hearing Association, Rockville, MD, U.S.A., www.asha.org. All rights are reserved. Accuracy and appropriateness of the translation are the sole responsibility of AG BELL INTERNATIONAL.

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Nuestro papel ayudando a los clientes a reconocer la desinformación

Brady Lund
Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Trastornos, Wichita State University.

La orientación a los clientes sobre la verificación de la información en la red puede dar lugar a mejores decisiones sanitarias.

¿Da la impresión de que más personas que nunca creen que conocen la “cura” del autismo? No debería sorprendernos.

Basta con teclear “¿tiene cura el autismo?” en una búsqueda de Google. En los artículos de parents.com y nypost.com (el cuarto periódico de mayor tirada en Estados Unidos) aparecen relatos de curas milagrosas. Este tipo de artículos podría dar lugar a decisiones erróneas sobre la salud de un niño o, como mínimo, a una gran decepción.

De hecho, en un estudio de la Universidad de Stanford dirigido por John Ioannidis (profesor de investigación y políticas médicas/sanitarias) se concluyó que en aproximadamente la mitad de los sitios que aparecen en una búsqueda sobre preguntas médicas se facilitan medias verdades o mentiras directas sobre una enfermedad, lo que representa un peligro evidente para los clientes de audiología y logopedia y sus familias.

Actualmente, las personas tienen un mayor acceso a la información sobre trastornos del habla, el lenguaje y la audición. Con las mejores intenciones, algunas personas pueden utilizar la información obtenida en internet para realizar cambios en su estilo de vida y buscar tratamientos alternativos. Lo que es posible que no consideren es si la información es precisa o completamente fabricada. ¿Cómo podemos ayudarles a investigar correctamente las fuentes de información en la red?

Considere quiénes son sus clientes

Los artículos de revistas revisados por expertos y los informes de los NIH (siglas correspondientes a los Institutos nacionales de Salud) son probablemente los que faciliten la información más fiable, pero ¿la entenderán sus clientes o es más probable que se sientan frustrados y recurran a Facebook para obtener respuestas a sus preguntas? Es bastante infrecuente que los artículos académicos faciliten una respuesta directa a una pregunta. Afortunadamente, existen numerosos recursos de fácil lectura que proporcionan una información fiable. A continuación, se analizan las formas de identificar estos recursos.

Estrategias

Algunas estrategias de recopilación de información que se pueden tratar con los clientes y sus familias son las siguientes.

¿Basta con realizar una búsqueda en Google?

Nada es inherentemente erróneo en Google. Es un buen lugar para iniciar una búsqueda, si bien no se puede considerar exhaustiva ni definitiva. Indique a los clientes que evalúen minuciosamente cada sitio que se ofrece en los motores de búsqueda para determinar si la información que aparece es precisa.

Estándares y políticas

Sugiera a los clientes que busquen publicaciones con estándares éticos detallados y políticas editoriales. Una publicación fiable aplicará rigor en el proceso editorial y realizará una distinción clara entre artículos de opinión y artículos que incluyan estudios de investigación. En la mayoría de los principales sitios de noticias (BBC, NPR, New York Times, National Geographic) aparecen estas políticas de una manera destacada en su sitio web. Si no puede encontrar esta información, es posible que los escritores/editores no estén sujetos a estándares éticos estrictos. Una falta de rigor en la edición no significa necesariamente que el artículo sea inexacto, pero se incrementa la probabilidad de que contenga información errónea.

Reconocimiento de los nombres

Es preferible no recurrir a sitios cuyo nombre no se reconoce. Los propietarios de estos sitios son personas que desean compartir sus opiniones o empresas que persiguen atraer a visitantes con un cebo de clic para obtener más ingresos por publicidad. Se debe dar prioridad a los sitios con prestigio, como los de universidades, organismos estatales y grandes organizaciones sin fines de lucro.

Evidencia

Busque una preponderancia de evidencia. No visite únicamente un sitio, sino varios e, idealmente, lea varias perspectivas sobre un tema. Busque sitios que aporten información adicional a un informe inicial, como entrevistas a profesionales reconocidos.

Verificación de las fuentes de Wikipedia

Wikipedia puede ser un buen recurso, pero la precisión de sus artículos puede variar. En algunos existe una buena investigación y precisión en las fuentes. En otros se tiene la sensación de que se ha realizado una buena investigación pero no es así. Se debe consultar la sección de referencias al final del artículo. Si, al hacer clic en una referencia, aparece una página que no existe, o todas las referencias remiten al mismo sitio web, se debe cuestionar la precisión del artículo.

Sitios médicos

Los sitios de MedlinePlus y U.S. Centers for Disease Control and Prevention facilitan las búsquedas. Con la función de búsqueda de estos sitios web se puede acceder a resultados precisos y comprensibles. Estas fuentes tienen una manera de facilitar respuestas en una sola frase que son extremadamente claras y bien fundamentadas.

Con la ubicuidad de Internet, es muy probable (si no inevitable) que los clientes lo utilicen para buscar información sobre su enfermedad, según un informe del Centro de Investigaciones Pew. Es preferible informar a los clientes en su primera sesión de evaluación o tratamiento, antes de que tenga lugar la desinformación. Los folletos sencillos pueden ser suficientes, pero una conversación sobre la evaluación de la información de Internet será probablemente más eficaz.

La navegación inteligente por Internet es una herramienta valiosa para todo el mundo. Cuando las personas están desesperadas por obtener respuestas, como lo están numerosos clientes y sus familias, puede resultar fácil quedarse atrapado en información errónea. Los profesionales del habla, el lenguaje y la audición pueden facilitar una importante línea de defensa a través de su orientación y participación en una fase temprana del proceso de diagnóstico y tratamiento.

Este artículo se publicó en THE ASHA LEADER en Octubre 2018, vol. 23.

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