Invierno 2020 – 2021– número 2

-Rumbo a la universidad: lo que las familias deben saber
Consejos de educadores y familias que han pasado por la experiencia

-Estudiantes: ¡Tomad las riendas de vuestra experiencia en la universidad!

-Hacer amigos, nos habla Austin, un alumno de secundaria con discapacidad auditiva

-¿Cómo puede el maestro de audición y lenguaje prestar apoyo?

-Promocionar la lectoescritura y la inclusión

Rumbo a la universidad: lo que las familias deben saber
Consejos de educadores y familias que han pasado por la experiencia

Facilitar espacio al futuro estudiante universitario para que conozca sus propias necesidades y abogue por ellas puede ser de gran ayuda para que encuentre el entorno universitario más idóneo.

 

El proceso de solicitud de admisión en la universidad puede ser estresante para toda la familia, especialmente por la presión añadida de encontrar una universidad que entienda y apoye las necesidades del estudiante con sordera o hipoacusia. El proceso suele empezar siempre de la misma manera, con un debate dentro de la propia familia sobre el tipo de facultad que más conviene al estudiante. ¿Se sentirá más cómodo en el centro de la una ciudad o en las afueras? ¿En un campus grande o pequeño? ¿Prefieren aulas pequeñas o salas de conferencias?

Además de considerar estas cuestiones, el estudiante y su familia deben buscar una universidad que ofrezca equidad en el acceso académico y la experiencia educativa general.
¿Cómo se puede avanzar en el proceso manteniendo el estrés y la ansiedad a raya y cerciorándose de que el entorno universitario facilite el apoyo y las adaptaciones para un acceso completo a la información? Hemos recopilado las siguientes estrategias e incluimos también las sabias recomendaciones de algunos padres que han pasado por esta experiencia, así como las de otros que están todavía en mitad del proceso.

Tenga en cuenta la pérdida auditiva desde el primer momento

La mayoría de los estudiantes no desea que se les defina por su pérdida auditiva, pero es importante tener en cuenta sus necesidades cuando comienzan a enviar solicitudes a distintas universidades. «Es un proceso complicado», asegura Bill, padre de Sophia, una antigua alumna de Clarke que lleva implantes bilaterales y cursa el primer año de universidad. «En un determinado momento Sophia se empezó a sentir molesta porque su pérdida fuera el factor principal a la hora de elegir una universidad, pero deseábamos tener la seguridad de que la institución le apoyaría y estaría dispuesta a realizar adaptaciones cuando fuera necesario». Es el momento de reafirmar una mayor responsabilidad y capacidad de abogar por los derechos que se necesitan a nivel universitario. En la educación secundaria, el DIAC (Documento Individual de Adaptación Curricular) y los maestros de audición y lenguaje contribuyen a garantizar que las necesidades de los alumnos sean atendidas, pero en la transición a la universidad estas necesidades solo se atenderán si los propios alumnos determinan los apoyos que requieren.

Investigue lo que se necesite

Empiece entrando en la web de la universidad en la que los visitantes pueden hacerse una idea de cómo se maneja la inclusión y la discapacidad partiendo del lenguaje empleado. Algunas universidades utilizan un lenguaje muy específico que limita la forma en que se adaptan a las diferentes necesidades y otras tienen una política muy abierta en la que se abordan las necesidades de cada estudiante de forma individual. Además, el nivel de esfuerzo para realizar estas adaptaciones varía de una institución a otra. Algunas facilitan el mínimo indispensable que contemplan las leyes sobre discapacidad. Otras se muestran proactivas en la tarea de atender las necesidades de los estudiantes con sordera o hipoacusia, lo que puede incluir cuestiones como el uso de tecnología novedosa o la ayuda de tutores personales.

Trabaje junto con el equipo de apoyo que tiene su hijo actualmente

Considerando que los alumnos con sordera o hipoacusia suelen tener más dificultades en los exámenes que sus compañeros oyentes, es importante disponer de documentación al respecto que pueden aportar el maestro de audición y lenguaje o el equipo de apoyo actual del alumno.

«Mi hijo ha recibido apoyo de los maestros de audición y lenguaje de Clarke desde cuarto curso y actualmente está enviando solicitudes de admisión a distintas universidades», comenta Mark, padre de un alumno de secundaria. «Dado que es difícil transmitir el impacto que tiene la pérdida auditiva en los exámenes, estamos elaborando una carta en la que se explica sus dificultades en particular. Clarke nos está ayudando enormemente en el proceso de admisión a la universidad».

Recuerde que los profesionales de apoyo que han trabajado con su familia estarán deseosos de ayudar a su hijo a dar este emocionante paso; comuníquese con ellos para obtener apoyo.

Plantee preguntas

Una vez que el alumno haya presentado la solicitud y haya sido aceptado en una o más facultades, es importante ponerse en contacto con el servicio de atención a la discapacidad de cada universidad. Es preferible hablar con un representante de este servicio en persona o bien mediante llamada telefónica. Algunos aspectos a tener en cuenta cuando empiecen a contactar con estas entidades es que muchas facultades gestionan bien las adaptaciones académicas y residenciales, pero no suelen considerar la experiencia académica en general.

Por lo tanto, es importante averiguar cómo colabora el servicio de atención a la discapacidad con el de actividades de los estudiantes, la oficina de alojamiento o la asociación de alumnos. En el caso de las charlas en el campus o en grandes eventos, ¿Cómo maneja la facultad el acceso a la información de los estudiantes con sordera o hipoacusia? ¿Qué piensa la facultad sobre la accesibilidad en estos contextos?

Otro indicador importante es el número de estudiantes con sordera o hipoacusia que han cursado o cursan estudios en la universidad. Si el servicio de atención a la discapacidad tiene experiencia con otros estudiantes con sordera o hipoacusia, es posible que ya existan apoyos, como alumnos que tomen apuntes, subtitulación en tiempo real, bucles de inducción magnética u otros productos de apoyo. Puede que los profesores ya tengan experiencia en el uso de productos de apoyo y en la entrega de apuntes de clase a los estudiantes. El servicio de atención a la discapacidad podrá compartir con su familia información sobre todos los recursos disponibles para estudiantes con sordera o hipoacusia.

Quédese en un segundo plano

Uno de los retos a medida que se avanza en este proceso puede ser el de dejar que sea el joven quien descubra las cosas por sí mismo y asegurarse que se le escuche en el proceso. «Discutimos numerosos problemas técnicos, como utilizar un despertador vibrador, hablar con su compañero de habitación y el supervisor de la residencia sobre su pérdida auditiva, elaborar un plan en caso de que se produzca una alarma por incendio y, en resumen, que abogara por sus derechos», afirma Christina, cuyo hijo Jack tiene implantes bilaterales y se acaba de graduar en la universidad. «De todas formas, durante gran parte del proceso tuve que quedarme en un segundo plano y dejar que fuera él quien descubriera con qué universidad se sentía más cómodo y cuál atendía mejor sus necesidades”.

La buena noticia es que, a medida que un mayor número de estudiantes con sordera o hipoacusia se gradúa en instituciones del sistema educativo ordinario, más universidades se van familiarizando con los apoyos que necesitan estos estudiantes. Se debe dedicar tiempo para conocer realmente los diferentes programas y el apoyo que ofrecen. Dar cabida al futuro estudiante universitario para que comprenda y haga frente a sus propias necesidades puede ser de gran ayuda para que encuentre el ambiente universitario que mejor se ajusta

Estudiantes: ¡Tomad las riendas de vuestra experiencia en la universidad!

La universidad es una oportunidad emocionante para ampliar horizontes, hacer nuevas amistades y profundizar en los propios intereses (arqueología mesoamericana, ¿alguien está interesado?). Además, de acuerdo con la ley americana sobre personas con discapacidad (Americans with disabilities Act, ADA), todas las facultades y universidades públicas deben garantizar que los estudiantes con sordera o hipoacusia tengan acceso a todas las actividades en condiciones de igualdad, independientemente de la financiación. A continuación, se facilitan algunos consejos para aprovechar al máximo la experiencia en la universidad.

Utiliza todos los recursos

Es importante ser proactivo a medida que se avanza en la búsqueda de la universidad para hacerse una idea clara de lo que tendrás que hacer para obtener los apoyos, así como de lo que es responsabilidad del personal universitario, los profesores y el servicio de atención a la discapacidad. El proceso suele comenzar contactando con el servicio de atención a la discapacidad para conocer las adaptaciones y los apoyos que se facilitan en las actividades del aula y en el campus. De esta manera se puede saber si el servicio atención a la discapacidad de una determinada universidad está bien equipada para ayudarte y prestarte apoyo.

Crea un equipo

No es necesario «que lo hagas tú solo». Es fundamental conocer las leyes sobre discapacidad y saber cuáles son tus derechos para abogar por ellos. Es importante que te sientas empoderado para solicitar ayuda cuando la necesites. Ponte en contacto con el servicio de atención a la discapacidad de la universidad, con algunos profesores en particular o bien con los coordinadores de las residencias.

¿Cuáles son tus prioridades?

Elabora una lista de cuáles son tus necesidades y tenla a mano mientras avanzas en el proceso. Plantea preguntas en las visitas que realices a las distintas universidades y habla con los administradores y demás personas que te atiendan sobre tu pérdida auditiva y así te asegurarás de que la universidad se adaptará a tus necesidades.

Planifica la vida en la residencia de estudiantes

Averigua qué adaptaciones están disponibles para residir en el campus y hasta qué punto están dispuestos a ayudarte a conseguir lo que puedas necesitar. Esto incluye detectores de humo intermitentes, vibradores de cama conectados al sistema de alarma del edificio e iluminación del timbre de la puerta. Si tienes un compañero de habitación, resultará útil que le informes sobre todas las adaptaciones que precisas y respondas a cualquier duda que le pueda surgir.

Sé proactivo

Se pueden tardar hasta semanas en implementar algunas adaptaciones. Por lo tanto, es importante solicitarlas, lo antes posible, a comienzos de curso para que se disponga de tiempo suficiente para coordinar los apoyos.

Aporta tu documentación

En la mayoría de las universidades se requiere aportar documentación sobre la pérdida auditiva, por lo que es importante asegurarse de que todas tus evaluaciones, pruebas audiológicas y otras valoraciones estén actualizadas.

Da tú el primer paso

Si es posible, reúnete con profesores o asistentes antes de que empiecen oficialmente las clases. De esta manera, podrás estar seguro de que conocen las adaptaciones que podrías necesitar y cómo pueden utilizar cualquier producto de apoyo que necesites.

Hacer amigos, nos habla Austin, un alumno de secundaria con discapacidad auditiva

Entablar relaciones significativas y mantener amistades en la infancia es esencial para adquirir habilidades sociales, aprender a resolver conflictos y desarrollar empatía. Las relaciones de amistad ofrecen a los niños oportunidades para practicar la regulación de sus propias emociones, así como para responder a las de otras personas. Además, intimar con algunos compañeros ayuda a los alumnos a que se sientan cómodos en el colegio y a que disfruten de experiencias académicas y sociales más positivas.

Le hemos preguntado a Austin, un alumno de secundaria que tiene una pérdida auditiva y recibe apoyo a la integración al sistema educativo ordinario de Clarke, cómo ha entablado amistades y las ha mantenido.

Cuando era más pequeño, tuve que madurar un poco más rápido que otros niños debido a mi pérdida auditiva. Si se me estropeaban los audífonos o el sistema de FM, tenía que solucionar el problema y, si no podía, tenía que buscar a la enfermera del colegio para que llamase a mi maestro de audición y lenguaje. Por este motivo, cuando era pequeño me resultaba más difícil conectar con otros niños. Normalmente, solía tener un amigo íntimo en lugar de integrarme en un grupo grande.

Durante toda la etapa de primaria, mi maestro de audición y lenguaje y yo solíamos hacer una presentación para mis compañeros de clase hablando sobre mi pérdida auditiva. De esta manera, mis compañeros podían saber acerca de mi pérdida auditiva, los audífonos y el sistema de FM. No siempre era suficiente.

Cuando empecé a estudiar secundaria, me sentí más seguro con mi pérdida auditiva. Comencé a darme cuenta de que a los niños que conocía desde primaria no les importaba que yo utilizara audífonos y dejé de preocuparme tanto. También me di cuenta de que si hacía una pequeña broma sobre mi pérdida auditiva o algún comentario cuando conocía a nuevos compañeros, se relajaban y no estaban tan pendientes de decir algo que no fuera correcto. Sentirme seguro con mi pérdida auditiva y mis aparatos hace que otras personas se sientan mucho más cómodas.

Creo que una de las cosas más útiles para mí fue vivir en la misma ciudad durante toda mi etapa educativa. Ahora estoy en secundaria y llevo con los mismos compañeros desde la guardería. Han sabido de mi pérdida auditiva desde el principio y han aprendido a sentirse cómodos con ella. A medida que cumplo años y tengo más seguridad y madurez, me resulta más fácil ampliar mi grupo de amigos.

«Cuando empecé a estudiar secundaria, me sentí más seguro con mi pérdida auditiva.»
—Austin, alumno de secundaria

¿Cómo puede el maestro de audición y lenguaje prestar apoyo?

Katie Jennings, máster en educación de sordos (MED), ofrece consejos para aprovechar este recurso que es fundamental en el aula

Un maestro de audición y lenguaje itinerante desempeña un papel importante en la educación de un niño con sordera o hipoacusia en un entorno educativo ordinario. Estos maestros trabajan directamente con los alumnos para abordar áreas en las que necesitan refuerzo, al mismo tiempo que prestan apoyo a los profesores del sistema educativo ordinario.

Para muchos alumnos con sordera o hipoacusia, esta atención personal es fundamental para desenvolverse con éxito. Los conocimientos específicos de un maestro itinerante sobre la pérdida auditiva y su efecto en el proceso de aprendizaje garantizan que cualquier reto académico o social al que se enfrenten los alumnos se detecte y aborde de inmediato.
Los maestros itinerantes observan a los alumnos en clase para que puedan facilitar una orientación significativa a los profesores. Cuando un maestro itinerante participa en la elaboración el DIAC (Diseño Individual de Adaptación Curricular) de un alumno, tanto el alumno como el profesor y el resto del grupo se sienten cómodos y así todos se pueden centrar en lo importante: aprender y crecer juntos.

Hemos hablado con Katie Jennings, MED, y subdirectora de Clarke Boston, sobre la función en el aula de un maestro de audición y lenguaje itinerante y la manera en que presta apoyo al profesor del aula para que trabaje con alumnos con sordera o hipoacusia.

Mainstream News (MN): ¿Cuál es su papel en un aula del sistema educativo ordinario?

Katie Jennings (KJ): Mi función es asegurarme de que los alumnos con sordera o hipoacusia ¡tengan ACCESO A LA INFORMACIÓN! Es lo más importante. Por lo tanto, siempre evalúo en qué punto se encuentran las habilidades de escucha, lenguaje y la capacidad de abogar por sus derechos y empiezo desde ahí. Mi trabajo consiste en apoyar al alumno en estas áreas, tanto en el aula como en sesiones individuales si no tiene un acceso completo a la información. Además de prestar apoyos directamente al alumno, también tengo que averiguar qué adaptaciones se precisan en las situaciones de enseñanza-aprendizaje, así como las adaptaciones acústicas existentes para garantizar que el entorno sea un lugar donde el alumno pueda acceder al plan de estudios. Suelo ser la persona de contacto cuando se trata de valorar las adaptaciones acústicas y también soy la persona que se pone en contacto con el audiólogo personal del alumno si existen problemas con el equipo (por ejemplo, preguntas sobre programación de audífonos/implantes cocleares o problemas con el ajuste del molde del oído).

MN: ¿Cuándo se pone en contacto por primera vez con el profesor del sistema educativo ordinario?

KJ: Trato de ponerme en contacto antes del inicio del nuevo curso escolar. Cuando establezco contacto inicial con el profesor del sistema educativo ordinario, suelo enviarle un correo electrónico para programar una formación sobre discapacidad auditiva. Intento ser flexible y trabajar en función del horario del profesor.

MN: ¿Cómo le explica su función al profesor del sistema educativo ordinario?

KJ: En la sesión de formación sobre discapacidad auditiva incluyo información sobre la labor del maestro itinerante. Le explico que mi responsabilidad no es solo prestar apoyo al alumno con pérdida auditiva, sino también al profesor y al resto de los alumnos para ayudarles a entender la importancia del acceso a la información en el aula. Mi función varía con cada alumno dependiendo de su DIAC, por lo que explico la manera en la que prestaré el apoyo específico en cada caso en particular. Trato también de explicar con claridad cuando estaré en el centro y cómo pueden ponerse en contacto conmigo cuando me encuentre fuera.

MN: ¿Cómo integra sus servicios en el aula?

KJ: Orientar a todos los miembros del equipo es una parte importante de la función del maestro itinerante. Es imprescindible observar al alumno, facilitar recomendaciones y colaborar con los profesores y el personal del sistema educativo ordinario. Generalmente, cuando me encuentro en el aula, ayudo al alumno a abogar por sus derechos y oriento al profesor para que implemente los apoyos auditivos. Durante el tiempo de consulta, el profesor y yo analizamos exactamente los objetivos que pretendemos lograr durante los servicios presenciales (en las visitas del maestro de audición y lenguaje a la clase) y trabajamos en colaboración para asegurarnos de que presto el mejor apoyo posible en las visitas. En ocasiones, el profesor y yo impartimos conjuntamente la clase u organizo un rincón de lenguaje o habilidades de escucha para que lo realice un pequeño grupo de alumnos. Dependiendo de lo que se describa en el DIAC del alumno, me reúno con el profesor a la hora programada para realizar una planificación conjunta.

MN: ¿Incluye a otros alumnos en los servicios que presta a un alumno con sordera o hipoacusia?

KJ: Con frecuencia incluyo a otros alumnos en este tipo de enseñanza cuando realizo un trabajo de inclusión. A menudo imparto la clase junto con el tutor de aula, ocupándome del equipo en el que se encuentre mi alumno o bien de toda la clase. Doy formación en discapacidad auditiva a los compañeros de mi alumno, si bien siempre hablo con antelación con él para saber en qué medida se siente cómodo. Algunos alumnos están dispuestos a realizar una presentación conjunta conmigo, a otros no les importa permanecer en el aula mientras realizo la presentación y otros prefieren que no haga nada. Así que, si el alumno se muestra dispuesto resulta muy útil explicar al resto del grupo conceptos básicos sobre la pérdida auditiva, la tecnología utilizada, así como lo que lo que se puede hacer para facilitar la comunicación con mi alumno durante las primeras semanas de clase. Los compañeros suelen responder de manera muy positiva y plantean preguntas excelentes. Permite que el alumno con pérdida auditiva resalte y adquiera seguridad sobre su pérdida auditiva, y ofrece a los compañeros de clase vías para ayudarle. Otra oportunidad para incluir a los compañeros de clase en mi sesión es durante el tiempo de comedor. Suelo invitar a un pequeño grupo de compañeros a que se unan a nosotros en el tiempo de comedor en un lugar tranquilo y, durante la comida, facilito la comunicación entre ellos y así todos pueden practicar sus habilidades sociales. ¡Al grupo de comedor se suelen apuntar muchos compañeros!

MN: ¿Cómo pueden los profesores sacar el máximo partido de un maestro itinerante?

KJ: Suele ocurrir que los profesores con mayor experiencia o que han trabajado anteriormente con un alumno con pérdida auditiva crean que no necesitan el apoyo de un maestro itinerante. Por favor, conviene recordar que la labor de un maestro itinerante es ayudarles a atender las necesidades individuales del alumno, que van desde las necesidades de sus aparatos hasta las adaptaciones en el aula. El papel de un maestro itinerante no es juzgar su forma de enseñar, sino colaborar con ellos y abordar las necesidades de sus alumnos.

Como maestros itinerantes, trabajamos con numerosos colegios y profesores diferentes, por lo que apreciamos sus comentarios sobre la manera en que podemos ser más útiles a los profesores de aula. No duden en compartir lo que funciona y lo que no en su aula y hagan saber al maestro itinerante cómo y cuándo puede ofrecerles el mejor apoyo a usted y a su alumno con sordera o hipoacusia. ¡Estamos encantados de ayudar!

Promocionar la lectoescritura y la inclusión

Anualmente, Clarke celebra el Día mundial de la lectura en voz alta y Read Across America: dos campañas mundiales de concienciación para promover la lectoescritura, celebrar el gozo de la lectura y unir a las comunidades para que compartan relatos. En honor a estos influyentes movimientos, hemos invitado a Emily Snow, maestra de audición y lenguaje de Clarke a que comparta uno de sus libros infantiles favoritos.

Una historia que empodera a los niños pequeños con pérdida auditiva

Emily Snow, maestra de audición y lenguaje de Clarke

Los libros que hablan sobre niños con pérdida auditiva son tan difíciles de encontrar que cuando descubrí el libro de ilustraciones Gracie’s Ears, de Debbie Blackington, casi me puse a saltar de alegría. En este sencillo libro de 25 páginas se le habla de una que vive sin poder oír el canto de los pájaros, la risa de sus amigos y tampoco el timbre del teléfono. Va a la consulta del audiólogo, escucha sonidos y elige el color y el diseño de sus nuevos audífonos. Gracie se pregunta: ¿Podré oír con ellos? Su emocionada respuesta es ¡sí!
Como maestra de audición y lenguaje, sé lo importante que es para mis jóvenes alumnos que construyan una identidad y tomen conciencia de su pérdida auditiva, aunque a cada uno de ellos les parezca que es algo que solo les ocurre a ellos. Con demasiada frecuencia sucede, que los alumnos con los que trabajo no conocen personas con discapacidad auditiva a quienes admirar e incluso otros miembros de sus familias, compañero del colegio o en alguien de su entorno próximo que tengan pérdida auditiva como ellos. Imagínese no ver nunca un programa de televisión ni leer un relato con personajes que se parezcan a usted. ¿Cómo se adquiere la confianza en uno mismo cuando te sientes diferente a cualquiera de las demás personas?

Los profesores se esfuerzan por transmitir que la «normalidad» no existe y que aceptar y apoyar las diferencias de otras personas hace que seamos más resilientes y empáticos. La lectura de Gracie’s Ears en el sistema educativo ordinario es una maravillosa forma de empoderar a los alumnos con pérdida auditiva para que compartan una historia similar a la suya y entablen un diálogo seguro y enriquecedor con sus compañeros acerca de su pérdida auditiva y sus aparatos. Lo empleo todos los años en septiembre. desde preescolar hasta tercer curso, para presentar a los alumnos con los que voy a trabajar, a su nuevo profesor y a su nuevo grupo de compañeros. ¡Y he visto a los alumnos abrirse y hacer amistades más sólidas después de leer este texto a su clase!

Cómo utilizar Gracie’s Ears con su alumno:

• En septiembre, o al comienzo de las clases, invite al alumno a que lea Gracie’s Ears con usted estando solos los dos. Si es lo suficientemente mayor, puede leerlo en voz alta o usted puede invitarle a predecir la palabra que viene a continuación en el texto, por ejemplo; «Ella mira con sus… ojos, huele con su… nariz».

• Mientras leen juntos, pídale al niño que recuerde los primeros sonidos que pudo oír o cómo son las pruebas de audición cuando acude a la consulta del audiólogo y de qué color ha elegido sus moldes auditivos. Comenzará a hacerse una idea del grado de conciencia que tiene el niño de su pérdida auditiva y hasta qué punto se siente cómodo hablando de ella.

• A continuación, pregúntele qué le parece compartir o leer el relato a su clase. Si se muestra muy reacio o indeciso, anímele a que lo lea primero a su profesor o a un buen amigo. Con frecuencia, suele ser suficiente para que se atrevan a compartirlo con sus compañeros.

• Acompañe al niño para que le pregunte al tutor cuándo podría presentar el libro a sus compañeros. Ayude al alumno a que pregunte con entusiasmo y dígale que le gustaría disponer de al menos 20-30 minutos para que haya un turno de preguntas y un debate después del relato.

• EXTRA: También le facilito al alumno una hoja para colorear de un audífono para que lo pase después a la clase, sugiriendo a sus compañeros que lo observen atentamente para reproducirlo o que dibujen ese audífono personalizado y lleno de color que les gustaría llevar si tuvieran una pérdida auditiva.

Esta lección puede parecer sencilla, pero prepárese para observar cambios profundos en el alumno y sus compañeros. Le conmoverán las preguntas meditadas que plantearán los compañeros oyentes. Por otro lado, la clase entenderá quién es usted, como maestro de audición y lenguaje, y el papel que realiza con el alumno. Los compañeros incluyen con más facilidad al alumno en juegos y conversaciones, se vuelven más rápidos a la hora de repetir algo que hayan dicho y ayudan al profesor a que se acuerde de activar el sistema FM cuando se dirija a toda la clase. Sin embargo, el cambio más gratificante lo verá en su alumno. El «elefante en la habitación» de su alumno ha desaparecido repentinamente y todos comprenden mejor su pérdida auditiva y su equipo de FM. De hecho, distingue a su alumno de una manera singular y, a menudo, se siente especial. Es frecuente que los profesores me pregunten cómo conseguir el libro para leerlo en su u clase o nos invitan a compartir el relato con otros grupos, para que todo el curso pueda recibir una lección sobre la pérdida auditiva. Es frecuente que los alumnos soliciten crear su propio relato o se muestren interesados en saber más sobre su equipo. Compartir el relato se convierte en una tradición de todos los años que se anticipa con entusiasmo al comienzo de cada curso escolar y, cuando el niño crezca y el libro se quede «corto», se puede sustituir con por su propio relato o una presentación en la que hable sobre de su pérdida auditiva. Se abren muchas posibilidades que resultan maravillosas cuando se comparte este libro; ¡espero que también tenga la oportunidad de vivir esa magia!

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