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Volumen IV, num 2, Periodo Marzo-Abril 2013


Influencia del tamaño del auricular sobre la magnitud de las medidas de oclusión acústicas y percibidas

Kristin A. Vasil-Dilaj y Kathleen M. Cienkowskia,
Universidad de Connecticut, Storrs.


Propósito: En el presente estudio se examinaron la oclusión medida y percibida para un audífono de auricular en el canal (RIC) usando auriculares de diferentes tamaños. Se investigó también la relación entre estas medidas y el volumen del conducto auditivo.

Método: Se colocó un audífono RIC a treinta participantes adultos y se estudiaron 5 condiciones de tamaño del auricular. Se calculó el efecto de oclusión medido a partir de las respuestas de oído real con audífono y sin audífono obtenidas mientras los sujetos vocalizaban /i/. Las medidas de la oclusión percibida se adquirieron usando una escala del efecto de la oclusión.

Resultados: La oclusión medida fue máxima con el auricular más grande. Las calificaciones más frecuentes de oclusión percibida fueron oclusión nula o leve con todos los tamaños de auriculares. Las calificaciones percibidas se correlacionaron débilmente con las medidas acústicas. Hubo poca o ninguna correlación entre el tamaño del auricular y la estimación del volumen de conducto auditivo.

Conclusiones: La oclusión medida y percibida fue pequeña en todas las condiciones de auricular. La oclusión no se correlacionó con el volumen del conducto auditivo, lo que sugiere que los audífonos RIC generalmente conducen a un efecto de oclusión medido y percibido de una magnitud despreciable, independientemente del tamaño del conducto auditivo. Como no existió relación significativa entre las medidas de oclusión, es posible que los clínicos deban tener en cuenta que la calificación de la oclusión por los propios pacientes podría no corresponder con los resultados de oclusión medidos.

Palabras clave: oclusión, efecto de oclusión, audífono, canal abierto.


El efecto de oclusión (EO) es el resultado de una potenciación de las respuestas de conducción ósea, que se produce con frecuencia cuando las personas hablan o mastican y el conducto auditivo está cubierto o bloqueado (Pohlman & Kranz, 1926; Sanders & Hall, 1999; Stenfelt,Wild, Hato, & Goode, 2003). Las medidas del nivel de presión de sonido (SPL) en la membrana del tímpano han resultado 25 dB mayores entre 250 y 500 Hz cuando el conducto auditivo está ocluido respecto a cuando no está ocluido (Goldstein & Hayes, 1965; Mueller & Bright, 1996; Westermann, 1987; Wimmer, 1986). Las personas con buena audición de bajas frecuencias que llevan moldes auditivos o audífonos en el intracanales (ITE) por una pérdida auditiva de altas frecuencias a menudo se quejan de que sus voces suenan “huecas” o “retumban” (Dillon, 2001). Esta percepción de EO, el resultado de un aumento de SPL en bajas frecuencias en el canal auditivo, se ha citado como una razón frecuente de insatisfacción con los audífonos (Kochkin, 2000).

Un método conocido para disminuir el EO medido es usar una ventilación. Un molde auditivo o audífono concha limita la liberación de energía de bajas frecuencias a través del conducto externo (Revit, 1992). La ventilación aumenta la transmisión de energía de bajas frecuencias hacia fuera del conducto y, por tanto, disminuye el EO. Algunos estudios han demostrado que, a medida que el tamaño de la ventilación aumenta sistemáticamente, se produce una disminución predecible en el EO medido usando medidas del oído real (Dillon, 2001; Kiessling, Brenner, Jespersen, Groth, & Jensen, 2005; Kuk, Keenan, & Lau, 2009; Tecca, 1991; Wimmer, 1986).

El efecto de la ventilación se basa en su masa acústica (Dillon, 2001). La masa acústica es un cálculo basado en la longitud y el diámetro de la ventilación, de manera que cuanto mayor sea el diámetro de la ventilación y/o más corta sea su longitud, más reducción del EO se producirá (Dillon, 2001). Kuk, Keenan y Lau (2005) demostraron que hubo una fuerte relación entre la masa acústica y el EO medido, de manera que las ventilaciones con más masa acústica condujeron a mayores medidas del EO en la mayoría de los sujetos. En un estudio de moldes auriculares con diferentes tamaños y tipos de ventilación, Kiessling y colaboradores (2005) demostraron también una relación significativa entre la masa acústica de la columna de aire en las ventilaciones y la oclusión medida. Más recientemente, Kuk et al. (2009) compararon ventilaciones de moldes auriculares sólidos y huecos. La longitud de la ventilación del molde auricular hueco fue muy pequeña (igual al ancho del molde real). El diámetro más pequeño de la ventilación en un molde hueco tuvo una reducción equivalente del EO en comparación con un diámetro más grande de la ventilación en un molde sólido. Las características de la aireación, específicamente la masa acústica, influyeron directamente en la cantidad de reducción del EO que fue posible.

Se ha sugerido que las notificaciones por los propios usuarios del EO que perciben son las medidas más fiables y válidas del EO (Kampe & Wynne, 1996). Utilizando una escala de calificación, se ha pedido a participantes en investigaciones que califiquen la “oquedad” o la “naturalidad de la propia voz” tras leer pasajes en voz alta mientras llevan puesto un molde auditivo o un audífono. Los resultados han demostrado que las calificaciones subjetivas mejoran al aumentar el tamaño de la ventilación o cuando se reduce la masa acústica de la ventilación (Kampe & Wynne, 1996; Kiessling et al., 2005; Kuk, 1991; Kuk et al., 2005).

Se ha comentado en la bibliografía la relación entre el EO objetivo y subjetivo. Parece lógico que hubiera una relación directa entre los dos tipos de medidas del EO de manera que las personas con mayores niveles de EO medido debieran percibir más oclusión que las personas con menores niveles de EO medido. Estudios previos usando moldes tradicionales con diversas características de ventilación han respaldado una correlación positiva entre los informes subjetivos de oclusión y el EO medido tanto en personas con deterioro de la audición como de audición normal (Dillon, 2001; Kiessling et al., 2005; Kuk et al., 2005; Vasil & Cienkowski, 2006). Sin embargo, una revisión más detallada de las estadísticas reveló que aunque las correlaciones fueron significativas, fueron sólo de una fuerza moderada (Kiessling et al., 2005; Kuk et al., 2005; Vasil & Cienkowski, 2006). Otras investigaciones no respaldan una relación significativa entre las medidas subjetivas y objetivas del EO (Kampe & Wynne, 1996). Sin embargo, es probable que la variabilidad significativa en las medidas objetivas entre y dentro de los sujetos influyera en estos resultados.

Una consecuencia del aumento del diámetro de la ventilación ha sido el riesgo de retroalimentación debido a la ganancia en frecuencias altas (Sweetow, 1991). En el pasado, ha sido difícil proporcionar a los pacientes con pérdida auditiva de alta frecuencia niveles adecuados de ganancia sin retroalimentación. Con la llegada de la tecnología digital, vinieron mejores estrategias de gestión de la retroalimentación, que permitieron a las compañías utilizar “adaptaciones en abierto” usando moldes auriculares con grandes ventilaciones y tubos delgados en el canal. Los audífonos de canal abierto han demostrado reducir eficazmente la oclusión medida y percibida (Dillon, 2001; Kiessling et al., 2005; Kiessling, Margolf-Hackl, Geller, & Olsen, 2003; Vasil & Cienkowski, 2006). Estos audífonos de conducto abierto son dispositivos retroauriculares (BTE) que tienen el auricular en el canal (RIC) o el auricular en el audífono (Open Fit BTE). Ambos tipos de dispositivos están acoplados al canal con un tubo delgado y pueden tener un tapón auricular blando que permite la retención. Están diseñados para ser acústicamente transparentes en el conducto auditivo (Kiessling et al., 2003). Las medidas de oído real demuestran que hay diferencias mínimas en la oclusión acústica o medida, en las condiciones sin audífono y con audífono cuando se usan dispositivos RIC u Open Fit (Kiessling et al., 2003, 2005; Vasil & Cienkowski, 2006). Además, las personas han calificado la oclusión de los moldes auriculares abiertos como menor que la de los moldes auriculares de derivación ipsilateral del sonido (IROS), los audífonos ITE o los dispositivos completamente intracanal (Kiessling et al., 2003; Vasil & Cienkowski, 2006). Esto no es sorprendente, considerando que Killion y Christensen (2000) argumentaron que los dispositivos considerados “Open Fit” deben conducir a la ausencia de oclusión medida.

Aunque los dispositivos RIC y Open Fit están pensados para ser acústicamente transparentes dentro del canal, es probable que el tamaño del auricular o del tapón de silicona en el conducto aun así afecte a la percepción de EO de un paciente. Muchos fabricantes respaldan el uso de un tapón de silicona blanda para la retención del dispositivo en el conducto. La cantidad de aire que fluya hacia dentro y fuera del canal dependerá del tamaño del auricular y el tapón y del tamaño del conducto. Si es así, los cambios en el tamaño del auricular o el canal debería corresponder con la investigación previa sobre las características de la ventilación. Como el tamaño del conducto varía entre los pacientes, es probable que cuanto menor sea el volumen del conducto auditivo, más probable es que se perciba el EO. Dentro de la bibliografía, la relación entre el tamaño del auricular RIC y el EO, en relación con el volumen del conducto auditivo, todavía está por establecerse. Además, las medidas de la oclusión en el oído real deberían correlacionarse con las calificaciones de la oclusión, porque las ventilaciones grandes y los dispositivos RIC/Open Fit se han vinculado a menos oclusión medida y mejores informes por los sujetos de aceptabilidad de la voz. Como consecuencia de ello, los objetivos de este estudio eran determinar lo siguiente:

  1. ¿Hay cambios en el EO acústico de un audífono con auriculares de diferentes tamaños en el conducto?
  2. ¿Hay cambios en la oclusión percibida con los auriculares de diferentes tamaños medidos mediante una escala de autocalificación del EO?
  3. ¿Existe una relación directa entre las medidas acústicas y percibidas de oclusión?
  4. ¿Existe una relación entre el volumen del conducto auditivo y las medidas de la oclusión?

Método

Participantes

Se reclutaron treinta sujetos adultos, 17 varones y 13 mujeres, del conjunto de estudiantes de la Universidad de Connecticut. Todos los participantes firmaron un documento de consentimiento que fue aprobado por el Comité de Revisión Institucional de la Universidad de Connecticut. La media de edad de los participantes era 22,37 (DE = 2,63) años. Todos los sujetos tenían conductos auditivos externos normales, sin pruebas visibles de cerumen significativo determinadas mediante la evaluación otoscópica. Se realizaron cribados mediante timpanometría usando el Grason-Stadler GSI 37 para descartar patología del oído medio. El GSI 37 comienza con una presión de 200 daPa y barre sólo lo necesario para obtener un timpanograma; sin embargo, se pueden seleccionar hasta –400 daPa. La tasa de barrido es 600 daPa/s, excepto cerca del pico del timpanograma, donde la tasa de barrido se reduce hasta 200 daPa/s. El dispositivo de selección aportó los resultados de compliancia, volumen del conducto auditivo y presión, lo que permitió a los investigadores asegurar que todos los participantes tenían timpanogramas de tipo A (Jerger, 1970). Los umbrales se obtuvieron usando un audímetro GSI 61 y la técnica de Hughson–Westlake modificada (Carhart & Jerger, 1959) para asegurar que todos los participantes tenían una audición normal, umbrales de 20 dB HL o mejor, a frecuencias de octava entre 250 y 8000 Hz. Se eligieron participantes con audición normal para este estudio, con el fin de que fuera coherente con investigaciones previas (Kampe & Wynne, 1996) y porque las investigaciones habían demostrado que la medidas y las calificaciones de oclusión en el oído real no dependían de la presencia o ausencia de pérdida auditiva (Kiessling et al., 2005). El tamaño del conducto se midió usando un molde de medición desarrollado por un fabricante local. El molde de medición era un tapón acrílico sólido con un filamento de extracción que medía aproximadamente 0,230 pulgadas (0,584 cm) de la pared anterior a la posterior y 0,275 pulgadas (0,698 cm) de la pared superior a la inferior. Se reclutó a los participantes si los conductos auditivos eran mayores de 0,230 pulgadas (0,584 cm) medidos horizontalmente a través de la abertura del canal desde las paredes anterior y posterior y más de 0,275 pulgadas (0,698 cm) medidas verticalmente en la abertura de la pared superior a la inferior. Esta directriz fue establecida por el fabricante del audífono para asegurar que la condición del auricular más grande cabría en el conducto auditivo.

Procedimiento

Las pruebas se realizaron en dos sesiones. Durante la primera sesión, se realizaron todas las medidas de selección. Se tomaron también impresiones auriculares de cada participante utilizando material de impresión de silicona de dos piezas de calidad médica. Se colocaron bloques óticos de espuma pasada la segunda curva para obtener impresiones profundas del conducto auditivo. Se enviaron las impresiones a un fabricante de audífonos local para obtener mediciones del volumen del conducto auditivo de cada participante. Se examinaron las impresiones al microscopio y se recortaron en el punto en el que las paredes del conducto cambiaban de cartílago a hueso. Se creó un molde de forma de vacío de plástico flexible de cada impresión. Se colocó el auricular estándar en este molde de control en la posición adecuada. El molde de control se marcó con una línea de circunvalación usando un rotulador permanente en el punto exacto en el que el lado proximal del auricular descansaba en el conducto. Se retiró el módulo del auricular del molde y se llenó el molde de control hasta la línea con una cantidad medida de agua. Se registró el volumen para cada sujeto. Estas mediciones se compararon directamente con las estimaciones del volumen del conducto auditivo usando el dispositivo de selección mediante timpanometría GSI 37. Las estimaciones del volumen del conducto auditivo reflejaron el volumen a partir de la sonda de timpanometría hasta la membrana timpánica y por tanto, probablemente eran mayores que las obtenidas mediante medidas manuales del volumen descritas previamente.

Antes de las pruebas, los participantes leyeron una hoja de información que definía y describía el EO. Para aumentar la comprensión del EO, se instruyó a los participantes para que simularan la oclusión total vocalizando /i/ en voz alta mientras se tapaban ambos oídos con los dedos. Se eligió la vocal /i/ porque tiene la menor primera frecuencia formante de todas las vocales; por tanto, como la oclusión es un fenómeno de bajas frecuencias, el uso de esta vocal conduciría a niveles más elevados de oclusión medida que si se usaran otras vocales. Además, el uso de esta vocal es coherente con los métodos empleados en investigaciones previas (Kampe & Wynne, 1996; Kiessling et al., 2005; Kuk et al., 2005, 2009; Pirzanski, 1998). Durante la vocalización, se instruyó a los participantes para que se retiraran lentamente los dedos y describieran al investigador lo que oían. Este ejercicio era importante para asegurarse de que entendían la diferencia entre la oclusión total y la ausencia de oclusión antes de realizar juicios sobre la percepción.

Se colocaron a los participantes dispositivos Vivatone M44 RIC de forma bilateral. Se seleccionó la longitud del auricular (pequeña, mediana o larga) para cada participante de acuerdo con las directrices recomendadas del fabricante. Se usaron vainas de plástico flexibles del auricular, de grosor variable para ajustar el tamaño del auricular en el conducto. Las vainas de los auriculares no eran una representación típica de tulipas de silicona que se usan con frecuencia en la clínica y se produjeron exclusivamente con fines de investigación. La Figura 1 contiene una ilustración del auricular RIC estándar y una vaina de auricular. Las vainas del auricular se colocaron sobre el auricular estándar usando un expansor de tubos para aumentar la circunferencia global y la masa acústica del auricular. Las condiciones del auricular incluyeron cinco tamaños diferentes: 0,149 pulgadas (0,378 cm) (sólo auricular de tamaño estándar), 0,170 pulgadas (0,431 cm), 0,190 pulgadas (0,482 cm), 0,210 pulgadas (0,533 cm) y 0,230 pulgadas (0,584 cm); hubo también una condición totalmente abierta, para un total de seis condiciones diferentes.

Figura 1

Las pruebas se realizaron en una cabina insonorizada para reducir al mínimo la influencia del ruido de fondo y las ondas de sonido reflejadas. Los participantes se sentaron en la mitad de la cabina insonorizada con su cabeza colocada de forma segura en un reposabarbillas para mantener los oídos en un nivel estable. Se pidió a los participantes que permanecieran lo más quietos posible durante las pruebas. Se realizaron mediciones acústicas usando el Sistema de Medición de Oído Real Fonix 7000 Quick Probe. Se colocó un altavoz independiente a 18 pulgadas (45 cm) del participante a 315° acimut a nivel del oído. Cada participante llevó una cinta en la cabeza y el micrófono de referencia se afianzó con Velcro por encima de la pina izquierda. El micrófono de sonda Fonix se acopló al oído izquierdo mediante un gancho de oído. Se marcó un micrófono de sonda flexible en los 30 mm y se colocó en el conducto auditivo, con la marca posicionada en el trago. Para reducir al mínimo el movimiento de la sonda, se usó cinta adhesiva quirúrgica para afianzar el micrófono de sonda al lóbulo. Se realizó otoscopia para asegurar que el micrófono de sonda no se colocaba frente a una pared del conducto o cerumen en el conducto. Para monitorizar el movimiento de la sonda durante el estudio, se obtuvo una respuesta sin audífono en oído real (REUR) en el momento basal usando una señal compuesta de 80-dB SPL. Se repitieron las REUR después de la inserción y retirada del dispositivo y se compararon con las REUR basales. Si se había producido movimiento significativo de la sonda, los investigadores ajustaban el micrófono de sonda hasta que la REUR estaba dentro de 2 dB SPL respecto a la RSAOR basal.

Se obtuvieron respuestas con oclusión en oído real (REOR) y REUR de cada condición de tamaño del auricular. Se obtuvieron respuestas de oído real con la fuente de señal del Fonix 7000 apagada. Se instruyó a los participantes para que vocalizaran /i/ a 70 dBC SPL durante 5 s. Los participantes vigilaron la intensidad de las vocalizaciones de /i/ mirando en la pantalla en un Medidor Analógico de Nivel Sonoro de 7 rangos Modelo Radio Shack 33-4050, que se colocó 18 pulgadas (45 cm) delante de ellos a nivel de la barbilla.

Primero se obtuvo una REUR durante vocalizaciones de /i/ (REURvoc). Después de ello, se colocó el audífono en el oído izquierdo y se obtuvo una REOR durante una vocalización de /i/ (REORvoc). Se repitieron las medidas de REURvoc y REORvoc en cada condición para obtener datos de prueba-reprueba para garantizar que las vocalizaciones eran aproximadamente del mismo tono e intensidad durante todo el estudio. Los datos de la curva de REUR, REURvoc y REORvoc se recogieron en el Fonix 7000 y se guardaron en un ordenador de sobremesa usando el software WinCHAP Versión 2.70 (Frye Electronics, 2005). Se calculó el efecto de oclusión del oído real (REOE) para frecuencias en intervalos de 100 Hz entre 200 y 1500 Hz sustrayendo los valores de SPL en decibelios para la RSAORvoc de los valores para REORvoc (REORvoc – REURvoc = REOE).

Se obtuvieron también medidas subjetivas de oclusión en cada condición. Los participantes vocalizaron /i/ a 70 dBC SPL durante 5 segundos, vigilando la intensidad de vocalización mirando la pantalla en el mismo medidor del nivel de sonido que se colocó 18 pulgadas (45 cm) delante de ellos durante las pruebas acústicas. Realizaron esta tarea sin audífono en primer lugar seguido por audífono bilateral. Se les instruyó para que fueran conscientes de cómo sonaba su vocalización tanto sin audífono como con audífono. Los participantes calificaron la oclusión que percibían en las condiciones con audífono, en comparación con sin audífono, usando la escala de EO que se muestra en la Tabla 1. Se repitió el protocolo subjetivo en una segunda sesión para los datos de prueba-reprueba.

Todos los participantes terminaron las pruebas tanto acústicas como subjetivas para cada una de las seis condiciones de tamaño del auricular. Para determinar si la prueba-reprueba suponía un factor, se repitieron dos de las seis condiciones. El orden de presentación de las diferentes condiciones de tamaño del auricular y la elección de las dos condiciones repetidas se aleatorizaron entre los sujetos. Las pruebas se terminaron en dos sesiones. Para evitar el prejuicio visual en las calificaciones de oclusión percibida, a los participantes no se les permitió ver el audífono o las vainas del auricular hasta después de la segunda sesión.

Los análisis estadísticos se realizaron usando el SPSS Versión 14.0.

Resultados

Fiabilidad prueba-reprueba

Se calcularon pruebas de la t emparejadas para comparar las diferencias en los REOE en la misma sesión a intervalos de 100-Hz entre 200 y 1500 Hz para cada condición de auricular. Los resultados indicaron que no hubo diferencias significativas entre las condiciones de prueba y reprueba (p > 0,05) para todas las comparaciones emparejadas. Aunque hubo variabilidad intersujetos para las respuestas de REOE, hubo poca variabilidad intrasujeto en el REOE medido para las condiciones prueba-reprueba del auricular. Esto sugería que el micrófono de la sonda permanecía en la misma posición durante las pruebas y que los resultados eran fiables para la mayoría de las frecuencias y condiciones de auricular. Además, se analizó la variabilidad prueba-reprueba para las autocalificaciones usando pruebas de la t emparejadas. Los resultados no indicaron diferencias significativas entre las condiciones de prueba-reprueba para cada condición de auricular (p > 0,05) para todas las comparaciones. Por tanto, estos resultados sugirieron que las medidas de la oclusión percibida eran muy fiables.

Tabla 1

Oclusión acústica

Se calcularon las curvas de REOE medio para cada condición de auricular y se muestran en la Figura 2. De 200 a 500 Hz, los cálculos el EO fueron de menos de 2 dB para cuatro de las condiciones de auricular. Las condiciones de 0,170 pulgadas y 0,210 pulgadas tuvieron una oclusión medida que fue mayor de 2 dB; sin embargo, esta medida estaba por debajo de 5 dB para frecuencias inferiores a 500 Hz. Además, se encontraron valores extremos de los datos para estas dos condiciones y era posible que pudieran haber influido en los datos por debajo de 500 Hz. A medida que aumentó la frecuencia pasados los 500 Hz, hubo una tendencia a que el REOE aumentara a medida que aumentaba el tamaño del auricular. Las condiciones sin auricular y sólo auricular tuvieron la menor cantidad de oclusión medida hasta 1500 Hz. Las condiciones de auricular de 0,170 pulgadas (0,431 cm) y 0,190 (0,462 cm) pulgadas tuvieron una oclusión medida de menos de 5 dB hasta 1500 Hz y las condiciones del mayor auricular (0,210 pulgadas [0,533 cm] y 0,230 pulgadas [0,584 cm]) tuvieron medidas de oclusión próximas a 5 dB. Debe indicarse que el REOE para las condiciones de 0,170 pulgadas (0,431) y 0,210 pulgadas (0,533 cm) fue mayor a algunas frecuencias en comparación con la condición del siguiente auricular más grande. Un examen más detallado de los datos indicó que las diferencias promedio entre las condiciones de 0,170 pulgadas (0,431 cm) y 0,190 (0,462 cm) pulgadas así como las condiciones de 0,210 (0,533 cm) pulgadas y 0,230 pulgadas (0,584 cm) estuvieron por debajo de 2 dB. Se ha sugerido que las diferencias de 2 dB o menos pueden atribuirse a variabilidad inmediata prueba-reprueba (Mueller, Hawkins, & Northern, 1992).

Figura 2

Se realizó un análisis de la varianza (ANOVA) de medidas repetidas para establecer si la condición del auricular, la frecuencia (de 500 a 1500 Hz) y la interacción de la condición del auricular y la frecuencia conducían a diferencias estadísticamente significativas en los REOE. Se eligieron específicamente las frecuencias de 500 a 1500 Hz en intervalos de 100 Hz porque la oclusión es un fenómeno de bajas frecuencias, para eliminar cualquier dato de confusión debido a la pérdida de inserción y para reducir el error de tipo I en el análisis disminuyendo el número de variables. Además, Kuk et al. (2009) demostraron que a medida que aumentó el tamaño de la ventilación, la frecuencia máxima de la oclusión medida aumentaba. Por ejemplo, la frecuencia máxima para una ventilación de 3 mm en un molde auricular era mayor de 1000 Hz (Kuk et al., 2009). Dado que no se utilizaron moldes cerrados en este estudio, es probable que los resultados fueran similares a una ventilación de 3 mm y era necesario analizar los datos más allá de 1000 Hz.

De acuerdo con los resultados de la prueba de Huynh–Feldt de efectos dentro del mismo sujeto, la interacción entre la condición del auricular y la frecuencia no fue estadísticamente significativa, F(16, 473) = 1,644, p = 0,05. Esto implicó que las medidas de REOE no difirieron significativamente por frecuencia para cada condición de auricular. Las condiciones de auricular que se muestran en la Figura 2 respaldan la idea de que la interacción fue ordinal porque los datos medios para las condiciones del auricular tuvieron una relación similar en la que las medidas de EO aumentaron ligeramente para las condiciones de auriculares más grandes después de 500 Hz.

Se analizaron en más detalle los efectos principales de la condición del auricular y la frecuencia. La prueba ANOVA Huynh–Feldt de medidas repetidas de los efectos dentro de los sujetos demostró una diferencia significativa entre las condiciones del auricular para los REOE medidos de 500 a 1500 Hz, F(5, 145) = 6.49, p < 0,01. Las pruebas post hoc de Tukey revelaron que sólo se produjeron diferencias significativas entre las condiciones de ausencia de auricular o auricular exclusivamente en las condiciones de 0,210 pulgadas (0,533 cm) y 0,230 pulgadas (0,584 cm). Sin embargo, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el EO medido entre las frecuencias estudiadas (de 500 a 1500 Hz, en intervalos de 100-Hz), F(3, 95) = 0,42, p = 0,76, lo que sugiere que el EO medido no difirió significativamente a lo largo del rango de frecuencia.

Figura 3

Oclusión percibida

Las calificaciones percibidas para las seis condiciones del auricular se muestran en la Figura 3. Los resultados demostraron que la calificación más frecuente para la condición de ausencia de auricular y sólo auricular era “no oclusión”. La calificación más frecuente para las otras cuatro condiciones fue “oclusión leve.” Sin embargo, debe indicarse que cada una de las condiciones de los mayores tres auriculares tuvo aproximadamente ocho participantes que calificaron el EO como “moderado”. La condición del mayor auricular (0,230 pulgadas = 0,584 cm) tuvo el mayor número de personas que calificaron la oclusión como “intensa” y una persona calificó esta condición como “oclusión completa.”

Tabla 2

Un ANOVA de medidas repetidas indicó que la condición del auricular en conjunto estuvo significativamente relacionada con las calificaciones percibidas de EO, F(5, 145) = 5,13, p = 0,02. Se realizaron pruebas de la t emparejadas para determinar las diferencias significativas en la calificación percibida media entre cada condición del auricular. La Tabla 2 enumera las condiciones del auricular para las que se encontraron diferencias significativas al nivel corregido por Bonferroni (p = 0,003). No hubo diferencias entre las condiciones sin auricular y sólo auricular. Estas dos condiciones se calificaron como con una oclusión percibida significativamente menor en comparación con las condiciones de auricular de 0,190 pulgadas (0,462 cm) y 0,230 pulgadas (0,584 cm). La condición del auricular más pequeño (0,170 pulgadas = 0,431 cm) tuvo una oclusión percibida significativamente mayor que la condición sin auricular y la calificación media fue significativamente mejor que la condición del auricular más grande (0,230 pulgadas = 0,584 cm). La condición de auricular de mayor tamaño condujo a puntuaciones más altas de la oclusión percibida en comparación con las condiciones de ausencia de auricular, sólo auricular y el auricular más pequeño (0,170 pulgadas = 0,431 cm). Sin embargo, debe indicarse que todas las demás comparaciones entre las condiciones de las vainas no fueron estadísticamente significativas, lo que indica que el tamaño de la vaina del auricular no afectó a las calificaciones de oclusión percibidas.

Correlación del EO acústico y el EO percibido

Se obtuvieron coeficientes de correlación de Pearson para las calificaciones percibidas de EO y el EO medido (a intervalos de 100-Hz entre 200 y 1500 Hz) para todas las condiciones de auricular (véase la Tabla 3). Las calificaciones de EO percibido no se correlacionaron con las medidas de oído real para frecuencias de 200 a 600 Hz. Las calificaciones de oclusión percibida se correlacionaron débilmente (r entre 0,16 y 0,25) con las medidas acústicas entre 700 y 1500 Hz y fueron estadísticamente significativas (p < 0,01). Es importante indicar que hubo una pérdida de inserción a frecuencias media y alta debido a que el auricular se colocó en el canal auditivo. Si la pérdida por inserción fuera significativa, es posible que esto hubiera creado un cambio en la percepción de la voz para los participantes. Como consecuencia de ello, se obtuvieron también los coeficientes de correlación de Pearson parciales para las calificaciones de EO percibido y medido para cada tamaño de auricular, introduciéndose la pérdida por inserción como variable control. Se usó el valor de REOE a 2500 Hz en el análisis como valor para la pérdida por inserción en cada condición. El análisis seguía demostrando la relación débil (r entre 0,01 y 0,29) entre las calificaciones percibidas y el EO medido.

Volumen del conducto auditivo

Se calcularon coeficientes de correlación de Pearson para la oclusión medida (intervalos de frecuencia de 100 Hz entre 500 y 1500 Hz), calificaciones percibidas, volumen del canal auditivo estimado mediante timpanometría y volumen del canal auditivo estimado a partir de impresiones auditivas (véase la Tabla 4). Los valores mínimo y máximo para el volumen del conducto auditivo estimado mediante timpanometría fueron 0,80 y 1,70 cm3, respectivamente; los valores mínimo y máximo para el volumen estimado del conducto auditivo a partir de las impresiones auditivas fueron 0,60 y 1,10 cm3, respectivamente. No hubo relación significativa entre ninguna de las medidas del volumen del conducto auditivo y las medidas percibida o acústica de la oclusión (r < 0,40, p> 0,05). Además, debe indicarse que el volumen estimado a partir de las impresiones auditivas fue en conjunto inferior al volumen estimado a partir de la timpanometría. Esto se esperaba, considerando que el volumen medido era menor a partir de las impresiones auditivas en comparación con el volumen medido usando timpanometría. Esto fue consecuencia de que no se midiera el volumen entre la membrana timpánica y el límite del área ósea cuando se midió el conducto auditivo usando las impresiones auditivas. Curiosamente, no hubo correlación entre las dos medidas del volumen del conducto auditivo (p > 0,05).

Discusión

Se ha demostrado que el EO es de hasta 25 dB SPL a frecuencias inferiores a 500 Hz (Goldstein & Hayes, 1965; Mueller & Bright, 1996; Westermann, 1987; Wimmer, 1986). Sin embargo, las medidas acústicas en el oído real en este estudio demostraron un pequeño EO medido en todas las frecuencias (por debajo de 5 dB SPL) especialmente por debajo de 500 Hz. La revisión de la Figura 2 indica que el EO máximo se desplazó hacia 1000–1500 Hz para las cuatro condiciones de vaina del auricular. Estos resultados son coherentes con las medidas de REOE del uso de moldes huecos con ventilación (Kuk et al., 2009); conchas IROS de oído completamente abiertas (Vasil & Cienkowski, 2006); ventilaciones grandes, flexibles, de 2,4 mm (Kiessling et al., 2005) y tapones de oído de silicona (Kiessling et al., 2005). Los resultados de REOE de un molde hueco con una ventilación de 1 mm (Kuk et al., 2009) fueron similares a los resultados de REOE para las condiciones de los dos auriculares más grandes en este estudio. Además, los REOE de moldes auriculares huecos con aireaciones de 2 y 3 mm (Kuk et al., 2009) correspondieron con los REOE de las condiciones de las dos vainas de auriculares más pequeñas en el estudio actual. Los resultados previos de REOE para dispositivos RIC y tapones de oído de silicona demostraron que no hubo diferencias significativas entre el REOE y las condiciones abierta y sin audífono (Kiessling et al., 2003, 2005; Vasil & Cienkowski, 2006). Esto es coherente con los resultados actuales, porque la condición de sólo auricular no fue significativamente diferente de la condición sin auricular. Estas dos condiciones también demostraron medidas de REOE dentro de 2 dB SPL; esto está dentro de los límites de fiabilidad prueba-reprueba para las medidas en oído real (Mueller et al., 1992). Aunque las medidas de REOE en las condiciones de ausencia de auricular y sólo auricular no fueron iguales a cero, la diferencia leve observada podría deberse a la variabilidad como consecuencia de mantener el tubo de la sonda en el conducto y repetir las medidas de prueba.

Tabla 3

Como indican Kuk et al. (2009), el valle alrededor de 2500 Hz en las medidas objetivas del oído real es indicativo de pérdida por inserción. Es importante indicar que la pérdida de inserción para todas las condiciones fue mínima. Los moldes auditivos cerrados pueden conducir a hasta 20 dB HL por pérdida de inserción (Sweetow, 1991). Sin embargo, los resultados del dispositivo RIC fueron similares a los resultados de un audífono IROS ITE y un audífono Open Fit, siendo la pérdida por inserción menor de 5 dB SPL (Sweetow, 1991). Se ha demostrado significativamente más pérdida por inserción tanto con los moldes auriculares sólidos con ventilación como los huecos (Kuk et al., 2009). Sin embargo, el molde auricular hueco con ventilación de 3 mm fue muy similar en todas las condiciones de auricular en este estudio. Esta falta de pérdida por inserción es una ventaja del dispositivo RIC sin oclusión. Los audífonos de canal abierto no eliminan la resonancia de frecuencia natural del canal; por tanto, durante la colocación, la energía que se pierde por tener un conducto auditivo cerrado no tiene que restaurarse a través de aumentos de la ganancia (Sweetow, 1991).

Aunque la percepción del EO aumentó a medida que aumentaba el tamaño del auricular, las diferencias globales fueron despreciables. La mediana de las calificaciones percibidas fueron bien de ausencia de oclusión u oclusión leve, lo que indica que los sujetos percibieron poco EO con el dispositivo RIC, independientemente del tamaño del auricular. Estos resultados son coherentes con la bibliografía previa en la que las calificaciones percibidas del EO mejoraron cuando se utilizaron dispositivos de canal abierto (Kiessling et al., 2005; Vasil & Cienkowski, 2006). Debe indicarse que hubo personas que calificaron las condiciones de vaina más grande del auricular como con niveles moderados a intensos de EO. Sin embargo, estos resultados podían haberse visto influidos por la sensación de un dispositivo más grande en el conducto más que por una oclusión real. Los pacientes ignoraban cada condición de audífono, pero aun así es posible que fueran conscientes de diferencias en peso y tamaño cuando se colocaron los auriculares en el conducto.

Los resultados actuales sugirieron que hubo una correlación débil entre las medidas acústicas y percibidas de EO. La bibliografía previa ha demostrado una tendencia a que la calidad de la voz mejore o la percepción de EO disminuya a medida que aumenta el diámetro de la aireación y disminuye la masa acústica (Kamp & Wynne, 1996; Kiessling et al., 2005; Kuk et al., 2005, 2009; Vasil & Cienkowski, 2006). Sin embargo, no todos los patrones fueron estadísticamente significativos ni se correlacionaron fuertemente (Kampe & Wynne, 1996; Vasil & Cienkowski, 2006). La falta de una fuerte relación significativa es probablemente resultado de los pequeños valores de REOE en todas las condiciones. Sin embargo, el error de medición podría haber sido también una limitación del protocolo (Kuk et al., 2005). En el estudio actual, se usó el Fonix 7000 para recoger las curvas de REOR. El protocolo incluye la “congelación” de la pantalla cuando se estabiliza la respuesta. Como consecuencia de ello, existe un sesgo inherente por parte del audiólogo o la persona que realiza la prueba. Además, el audiólogo se fía de que el participante vocalice y automonitorice su nivel y tono de voz. Aunque el análisis de prueba-reprueba respalda que no hubo diferencias significativas en las respuestas dentro del mismo sujeto, hubo una variabilidad considerable entre los sujetos y el acto de vocalizar altera de manera inherente la colocación de la cabeza durante las mediciones. Aunque este protocolo podría conducir a error de medición en comparación con protocolos que promedian respuestas en el oído real, este método de obtención de mediciones de EO tiene validez nominal. Los audiólogos clínicos usarán un método similar de obtención de resultados REOE porque es clínicamente factible. Por tanto, los audiólogos deben ser conscientes de que existen errores inherentes en la obtención de medidas de EO acústico usando un sistema en oído real y que la percepción del paciente podría no corresponder con lo que se mide usando sistemas de oído real.

El análisis del volumen del conducto auditivo y el EO reveló que no había relación directa con el tamaño del conducto auditivo y el EO medido o percibido. Parece que, independientemente del volumen del conducto auditivo, los audífonos RIC suelen conducir a cantidades despreciables de EO medido y percibido. Sin embargo, esto probablemente se deba a los criterios de inclusión; se comprobó el tamaño del conducto auditivo de cada sujeto para garantizar que las cinco condiciones del auricular podrían caber en el conducto sin ocluirlo. No se incluyó en este estudio a las personas con conductos más pequeños. Como consecuencia de ello, es posible que para los moldes con ventilación, el volumen del conducto auditivo pudiera ser un factor que influyera en la cantidad de EO medido o percibido. También es importante indicar que las dos medidas del volumen del conducto auditivo no estaban correlacionadas. Aunque ninguna medida se relacionó con oclusión medida o percibida, es importante indicar que estas dos medidas de volumen producen resultados significativamente diferentes y son propiedades diferentes de medición del canal auditivo.

Tabla 4

Finalmente, este estudio se realizó con participantes de audición normal. Las investigaciones futuras deben incluir a personas con pérdida auditiva para asegurar que la percepción de EO es mínima cuando las personas llevan dispositivos RIC de diferentes tamaños en su ambiente diario. Además, debe incluirse a adultos más mayores en estudios futuros porque sus oídos tienen abertura, volúmenes y composiciones de tejido/cartílago diferentes. Las diferencias en las características acústicas del conducto podrían alterar la percepción del EO.

Conclusiones

En conjunto, los resultados de este estudio confirmaron que un beneficio del uso de un dispositivo RIC es que se reduce al mínimo el EO. Los audiólogos deben esperar que las medidas y la percepción del EO sean nominales con los dispositivos RIC independientemente del tamaño del auricular e independientemente del volumen del conducto auditivo. Como la oclusión medida fue leve en todas las condiciones, esto indica la necesidad de centrarse en lo que indica el cliente acerca de la calidad de su propia voz al determinar el tamaño del auricular RIC o el tapón de retención.

Agradecimientos

Esta investigación fue financiada por una beca de Vivatone, LLC. Nos gustaría agradecer a TeeMarie Ballingham por su tiempo y esfuerzo para recoger datos y a Ralph Campagna de United Hearing Systems por proporcionar las vainas de auriculares y las medidas del volumen del conducto auditivo. Partes de este artículo se presentaron en la Convención Anual de 2005 de la American Speech-Language-Hearing Association de San Diego, CA.

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Traducido con autorización del artículo “Influencia del tamaño auricular sobre la magnitud de las medidas de oclusión acústicas y percibidas”, por Kristin A. Vasil-Dilaj y Kathleen M. Cienkowskia (American Journal of Audiology, vol. 20, 61-68, junio 2011, http://aja.pubs.asha.org/journal.aspx). Este material ha sido originalmente desarrollado y es propiedad de la American Speech-Language-Hearing Association, Rockville, MD, U.S.A., www.asha.org. Todos los derechos reservados. La calidad y precisión de la traducción es únicamente responsabilidad de CLAVE.

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Translated, with permission, from “
The influence of receiver Size on Magnitude of Acoustic and Perceived Measures of Occlusion” by Kristin A. Vasil-Dilaj and Kathleen M. Cienkowskia (American Journal of Audiology, vol. 20, 61-68, june 2011, http://aja.pubs.asha.org/journal.aspx). This material was originally developed and is copyrighted by the American Speech-Language-Hearing Association, Rockville, MD, U.S.A., www.asha.org. All rights are reserved. Accuracy and appropriateness of the translation are the sole responsibility of CLAVE.

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Un entorno de clase adecuado

Erin C. Schafer, PhD, CCC-A, profesora asociada en el Departamento de Ciencias del Habla y la Audición de la Universidad de North Texas

Melissa Sweeney, MS, CCC-SLP, directora del programa de implantes cocleares de la Universidad de Texas-Dallas, Centro Callier


Si no se dispone en el colegio de un audiólogo educativo de forma permanente, los terapeutas del habla/lenguaje (THL) que atienden a los niños con pérdida auditiva pueden utilizar este programa de seis puntos como base orientativa.

A pesar de los audífonos o implantes cocleares cuidadosamente programados, es frecuente que los alumnos con pérdida auditiva tengan dificultades para lograr el éxito académico en las aulas ordinarias. Los colegios no suelen disponer de un audiólogo educativo a tiempo completo que pueda atender las necesidades diarias individuales de los niños con pérdida auditiva. Sin embargo, la mayoría de los colegios dispone de un THL que mantiene un contacto periódico con los alumnos y el personal del centro. Por esta razón, los THL se encuentran en una buena posición, en colaboración con los audiólogos y los educadores de audición itinerantes, para hacer frente a las necesidades diarias de los alumnos con pérdida auditiva en las aulas de educación general.

El siguiente programa de seis pasos servirá de ayuda a los THL para identificar y hacer frente a las necesidades de los alumnos con pérdida auditiva de una manera sencilla:

  1. Realización de pruebas de sonido diariamente.
  2. Solución de problemas de mal funcionamiento de audífonos e implantes cocleares (IC).
  3. Tecnología de asistencia en el aula.
  4. Recomendación de modificaciones en el aula.
  5. Intercambio de información entre profesionales.
  6. Objetivos de tratamiento para optimizar la escucha y el desempeño en el aula.

Revisiones del sonido

La ley actualizada de educación para personas con discapacidades (IDEA, Individuals With Disabilities Education Act, 2004) establece que los organismos públicos debe garantizar el buen funcionamiento de los audífonos y los procesadores de sonido externos de los IC que utilizan los niños en los centros educativos. Para evaluar el funcionamiento de los audífonos o los procesadores de sonido, los THL pueden realizar revisiones de escucha conductual con los alumnos o realizar un control más objetivo con un equipo específico para estos dispositivos. En las revisiones de escucha conductual de los niños con audífonos o IC, los niños repiten únicamente las palabras o los sonidos de la prueba Ling de los seis sonidos (Ling, 1976). Si un niño utiliza audífonos bilaterales o IC, o una combinación de ambos, cada dispositivo se debe revisar por separado.

En el caso de los niños más pequeños o los alumnos con necesidades especiales, es posible que se necesite un enfoque más objetivo para determinar el funcionamiento de los dispositivos. Para revisar los audífonos, los THL pueden utilizar un tubo de escucha de bajo coste para verificar la salida de cada audífono. Algunos procesadores de sonido de los IC disponen de indicadores LED que avisan si el dispositivo está funcionando correcta o incorrectamente. De lo contrario, para revisar la función del procesador de sonido de los IC será necesario utilizar un equipo específico, con el que se verificará si el micrófono está funcionando correctamente y si la bobina de transmisión está enviando una señal a través de la piel hasta el implante interno.

Tras finalizar la revisión de la escucha de una manera conductual o objetiva, el THL puede documentar el funcionamiento adecuado del dispositivo cumplimentando un documento de seguimiento sencillo donde se indica la fecha y el resultado de la revisión. En el documento también se puede anotar cualquier comentario relevante o puede servir de vehículo de comunicación con el educador de audición o el audiólogo itinerante.

Solución de problemas

Si en la revisión de escucha diaria se identifica algún problema en el dispositivo, el THL puede seguir una serie de pasos para solucionar los problemas más comunes de un audífono o un IC (véase la tabla, pág. 4). El THL necesitará que el audiólogo educativo le facilite algunas indicaciones básicas y deberá disponer de un kit de limpieza de audífonos de bajo coste.

Si no se resolviera el problema siguiendo los consejos que se facilitan en la tabla, el THL deberá reflejar en el documento de seguimiento el intento de solucionar el problema y ponerse en contacto con los padres y el audiólogo. Lo ideal, en el caso de que a un niño se le rompa un audífono personal (es decir, no adquirido por el colegio), sería que pudiera tomar prestado un audífono facilitado por el distrito escolar o el audiólogo particular.

Los THL se encuentran en una buena posición, en colaboración con los audiólogos y los educadores de audición itinerantes, para hacer frente a las necesidades diarias de los alumnos con pérdida auditiva en las aulas de educación general.

Aparte de la sustitución o cambio de una pila recargable, la solución de los problemas del procesador de sonido de un IC es más complicada que en el caso de un audífono. Con la colaboración de los audiólogos y los padres, un THL podrá conocer los controles y funciones de uno o dos tipos de procesadores de sonido. Insistimos en que, si con las medidas propuestas no se soluciona el problema, el THL se deberá poner en contacto con los padres y el audiólogo educativo.

Tecnología de ayuda

La mayoría de los niños con pérdida auditiva, independientemente del grado, necesita utilizar tecnologías de ayuda auditiva (TAA) como, por ejemplo, los sistemas de frecuencia modulada (FM), para lograr un reconocimiento de voz similar a la de sus compañeros con una capacidad auditiva normal (Ng, Meston, Scollie y Seewald, 2011; Wolfe et ál., 2011). Por lo tanto, las TAA se pueden utilizar para mejorar la relación señal/ruido en el oído del alumno, lo que posibilitará un entorno de aprendizaje lo menos restrictivo posible.

En la actualidad, en la mayoría de los trabajos de investigación publicados se respalda el uso de sistemas personales cuando se trabaja con niños que llevan audífonos o IC (Anderson, Goldstein, Colodzin e Iglehart, 2005; Schafer y Kleineck, 2009). Un sistema personal consiste en un transmisor y un micrófono que utiliza el profesor y un receptor que se conecta directamente al dispositivo del niño. La mayoría de los audiólogos educativos y particulares recomienda y se encarga de ajustar los receptores de FM miniaturizados personales, ya que se pueden ajustar y programar de la forma que sea más beneficiosa para cada alumno. No obstante, los trabajos de investigación de nuestro laboratorio, presentados para su publicación, sugieren que los actuales receptores de FM colgantes (a diferencia de los que se conectan directamente al dispositivo) pueden también suponer una mejora sustancial en el reconocimiento del habla en entornos de ruido, en comparación con un IC en solitario.

El THL puede colaborar en el proceso de obtención de la TAA a través de una recomendación o una referencia destinada al personal escolar pertinente (por ejemplo, el equipo de tecnología de ayuda) para que se realice una evaluación de la TAA. Es posible que otros miembros del personal escolar no reconozcan las dificultades a las que se enfrentan en el aula los niños con pérdida auditiva o que existen niños con un buen desempeño académico que, sin embargo, necesitan una TAA.

Durante la evaluación de la TAA, el THL puede facilitar una información valiosa sobre la manera en que un sistema de FM puede respaldar las metas y los objetivos del Programa de educación personalizado (PEI) de un niño. Por ejemplo, entre los objetivos de articulación de muchos niños que llevan audífonos se incluye la mejora en la producción de consonantes de alta frecuencia. La utilización de un sistema de FM puede ayudar a mejorar la capacidad de audición y la producción de estos sonidos del habla de menor intensidad. Una vez que el sistema de FM se incluya en el PEI, el THL podrá compartir información en las sucesivas reuniones de este programa sobre los cambios en el desempeño, la articulación o las conductas de escucha en clase del niño que puedan estar relacionadas con la utilización del sistema de FM.

El THL podrá coordinar y supervisar la utilización del sistema de FM por parte del niño a través de actividades similares a las realizadas con los audífonos y los IC. Para facilitar la utilización y el funcionamiento cotidianos de un sistema de FM, el THL deberá dejar cargando las pilas durante la noche, realizar revisiones de escucha conductual hablando al micrófono transmisor, realizar revisiones de escucha objetivas, si fueran necesarias, documentar el uso y el funcionamiento correcto del sistema de FM y ponerse en contacto con el audiólogo para la solicitud de pilas adicionales, la resolución de problemas o la reparación del dispositivo.

Recomendación de modificaciones

Un THL puede recomendar que se realicen modificaciones en el aula y en la forma de dar la clase para hacer frente a las necesidades de los niños con audífonos o IC. Estas modificaciones se pueden añadir al PEI del niño o al plan 504, cuando corresponda. Los niños con pérdida auditiva siempre se deben sentar en la parte delantera del aula, lejos de los equipos que generen ruido (proyectores, ordenadores, salidas de aire), puertas y ventanas.

Durante y después de la facilitación de indicaciones, el profesor puede confirmar la comprensión del mensaje por parte del niño mediante una señal con la mano que hayan acordado entre ellos. Además, el profesor puede favorecer la comprensión de los mensajes orales facilitando al niño por escrito las indicaciones, los anuncios y las asignaciones.

Teniendo en cuenta la dificultad que supone para un niño con pérdida auditiva tomar apuntes en clase y atender a las señales de lectura del habla del profesor, se puede encargar a otro alumno que tome los apuntes y que le facilite una copia. Alternativamente, algunos niños utilizan la Transcripción asistida por ordenador en tiempo real para obtener los apuntes de la clase. Las películas y los vídeos que se reproduzcan en clase deben incluir subtítulos.

Además, los THL pueden recomendar a los profesores que utilicen técnicas para controlar los niveles de ruido ambiental (si desea obtener información sobre acústica en el aula, visite www.asha.org/public/hearing/CIassroom-Acoustics-Resources y www.asha.org/public/hearing/Creating-a-Good-Listening-Environment-in-the-Classroom).

Entre las técnicas de gestión del ruido se incluyen las indicaciones silenciosas, como una señal con la mano para pedir silencio en el aula (cuando se levanta la mano, se debe dejar de hablar), las gráficos medidores del ruido controlados por el profesor (gráficos donde se indican los niveles de ruido) o indicadores de luz intermitentes.

Para que los alumnos participen en el seguimiento del nivel del ruido, los profesores pueden utilizar un semáforo sencillo que advierte a los niños cuando el nivel de ruido es demasiado elevado. Estos tipos de dispositivos se utilizan a menudo en aulas de guarderías, grandes comedores o unidades de cuidados intensivos en hospitales.

Para mejorar la acústica física de un aula, el profesor o la administración del centro pueden ocuparse de que se enmoquete o alfombre el suelo, se coloquen cortinas o paneles de corcho en las paredes y se adhieran topes blandos sin látex a las patas de sillas y pupitres.


Consejos sencillos para solucionar los problemas de audífonos e implantes cocleares

Dispositivo

Problema

Soluciones





Audífonos



No llega el sonido

  1. ¡Compruebe que están encendidos!
  2. Cambie la pila, asegurándose de colocarla con el signo “+” hacia arriba.
  3. Retire el molde auricular del codo; limpie el molde con agua jabonosa, séquelo con un secador de aire (busque una demostración en vídeo en www.youtube.com)*.


Sonido silbante/ retroalimentación acústica

  1. Compruebe que el molde está insertado correctamente en el oído (busque una demostración en vídeo en www.youtube.com).
  2. Verifique que el volumen no es demasiado elevado.
  3. Revise el molde por si estuviera obstruido con cerumen. Límpielo con un bucle para cerumen.
  4. Encárguese de que la enfermera del centro revise los canales auditivos del niño por si tuviera una cantidad excesiva de cerumen.


Implantes cocleares


El niño no responde a los sonidos durante la revisión conductual

  1. ¡Compruebe que están encendidos!
  2. Apague el procesador y vuelva a encenderlo
  3. Cambie o reemplace la pila (algunas son recargables)
  4. Asegúrese de que el procesador está ajustado con el programa y la configuración correctos.
  5. ¿Están todos los cables conectados al procesador o algún cable está retorcido o roto?
  6. Utilice los auriculares de seguimiento o el dispositivo de revisión de la escucha para comprobar el funcionamiento del micrófono.


Intercambio de información

Los niños con pérdida auditiva tendrán un mejor desempeño académico cuando los profesionales que les atienden colaboran y comparten las metas y los objetivos, el contenido académico y las inquietudes sobre el niño. Sin embargo, es necesario que existan documentos pertinentes de consentimiento o de divulgación de registros para favorecer la comunicación entre todos los profesionales, incluidos el THL escolar, el THL particular, el profesor de educación general, el personal de educación especial, el audiólogo educativo, el audiólogo particular y el profesor de audición.

Si el niño recibe un tratamiento del habla/lenguaje particular y escolar, cuando se comparten los objetivos del PEI entre los profesionales se favorece la continuidad entre las sesiones de tratamiento y se potencia la rapidez en el desarrollo. Además, el profesor de educación general, el THL escolar y el profesor de audición pueden trabajar conjuntamente para enseñar previamente y reiterar conceptos que son importantes para los niños. Es imprescindible que los profesionales del centro educativo notifiquen cualquier cambio en la respuesta que manifiesta el niño ante los sonidos a los THL y audiólogos particulares, especialmente si el niño lleva un IC. Un mal funcionamiento del IC podría dar lugar a una sordera profunda.

Los niños con pérdida auditiva tendrán un mejor desempeño académico cuando los profesionales que les atienden colaboran y comparten las metas y los objetivos, el contenido académico y las inquietudes sobre el niño.

Objetivos del tratamiento

Cada alumno debe tener objetivos personalizados de escucha, habla y lenguaje. Además de los objetivos típicos de lenguaje y articulación, identificados mediante pruebas estandarizadas y muestras de lenguaje, también pueden ser apropiados los objetivos relacionados con el vocabulario de la clase. El aprendizaje previo del vocabulario que aparecerá en las próximas lecciones puede reducir la dificultad de escucha en el aula. La reiteración o el refuerzo de estos conceptos después de su presentación en el aula también ayudará al niño.

También son de gran importancia los objetivos que abordan la capacidad del niño de velar por sus propias necesidades. La defensa de los intereses propios es fundamental para que un niño tenga un buen desempeño en el entorno educativo ordinario, ya que los niños que no tienen la seguridad personal suficiente para pedir aclaraciones no serán capaces de desenvolverse de una manera óptima en el aula, indicar cuando no entienden lo que se les pide o notificar cuando el TAA, los audífonos o los IC no están funcionando correctamente.

Dependiendo del nivel de desempeño del niño, es posible que haya que incluir aptitudes de escucha en los objetivos formales. Se puede encontrar información relacionada con el desarrollo de aptitudes de escucha en diversos recursos, como las Escalas de adquisición Cottage para audición, lenguaje y habla (Wilkes, 2001) o la Guía auditiva de implantes cocleares (Sindrey, 1997). Es importante que el THL evalúe si los problemas del niño se basan en la escucha o el lenguaje (es decir, ¿el niño comprende el concepto pero no entiende la pregunta debido a un problema de escucha?)

A través del programa de seis pasos, los THL facilitan a los niños con pérdida auditiva la oportunidad de alcanzar su máximo potencial. El modelo tiene como objetivo lograr una audición óptima de las señales de voz del profesor, mejorar la acústica del aula, mejorar la colaboración entre los profesionales y desarrollar objetivos de tratamiento que potencien la comprensión y el potencial de escucha del niño en el aula.

No se debe esperar a que un niño con pérdida auditiva tenga un mal desempeño académico para facilitarle el apoyo necesario. Muchos niños con pérdida auditiva tienen un elevado potencial académico y solo necesitan que se les facilite amplificación, TAA y apoyo en el entorno escolar para que se desenvuelvan con éxito.

* También pueden descargar el vídeo sobre limpieza de moldes que CLAVE les ofrece en su página web en el apartado de “Audífonos: cuidado y mantenimiento“.


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Este artículo se publicó en The ASHA Leader, Abril de 2012, vol. 17, 14-17.









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