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Vol. III, núm. 7, periodo mayo 2010





Formulario de autoevaluación.

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Introducción de los medios audiovisuales con subtítulos en una etapa temprana: Preparación para el acceso a la información durante la vida

Melissa Grisswold, Clarke Mainstream News, 2007, Vol. 26, no. 6.

La capacidad del adolescente con pérdida auditiva para realizar la transición a la vida adulta, una vez finalizado el bachillerato, dependerá en parte de su capacidad para gestionar por sí mismo sus necesidades de acceso a la comunicación. El aprendizaje de los diferentes métodos de acceso disponibles, la forma de usarlos y obtenerlos, así como la solución a los problemas que puedan surgir, lleva su tiempo. Podemos preparar a los alumnos y alumnas a ser usuarios hábiles y a defender sus derechos mediante la discusión y la práctica desde una edad temprana. La decisión de esperar hasta la adolescencia puede conllevar riesgos innecesarios, ya que se trata de una etapa en la que los alumnos tienden  a rechazar todo aquello que les haga sentirse diferentes. El empleo de medios audiovisuales con subtítulos es un ejemplo de una herramienta valiosa desde una edad temprana.




En nuestra experiencia, es habitual que los medios audiovisuales con subtítulos se incluyan en el programa educativo del alumno en las etapas de secundaria y bachillerato. Esto se debe a que los profesores, en estas etapas, utilizan con mayor frecuencia los medios audiovisuales como parte importante de los materiales curriculares que se utilizan en el aula y hacen hincapié a los alumnos para que tengan en cuenta la información que se les presenta por diferentes cauces. En la etapa de Primaria, se presta menos atención a los medios audiovisuales con subtítulos, en parte, porque no se utilizan tan a menudo, o porque se les considera como un recurso “extra”, de cuyos contenidos los alumnos no tienen que examinarse. Parece también que hay una idea implícita de que los subtítulos no son útiles hasta que un alumno no sabe leer con soltura.

La utilización de medios audiovisuales con subtítulos con niños pequeños conlleva numerosas ventajas. A través de la experiencia en la práctica y del análisis y la reflexión durante un período de tiempo más prolongado, los niños pueden adquirir un mayor conocimiento de  las situaciones en las que los subtítulos son especialmente beneficiosos, incluso en el caso de que tengan una buena capacidad auditiva. Como ejemplos de situaciones en las que su uso puede ser efectivo se pueden citar los programas en los que no se dan claves visuales para lectura labial (como los dibujos animados), a la hora de tener en cuenta la información relevante para entender el contenido o cuando aparece vocabulario nuevo y difícil. También es de utilidad cuando se trata de una narración compleja o cuando la persona que habla tiene un acento marcado. Además, los subtítulos son útiles cuando hay ruido de fondo, la acústica de la sala no es buena o el sonido del vídeo es de baja calidad. Disponer del texto cuando no se escucha alguna palabra puede representar una gran ventaja para la comprensión general, además los subtítulos facilitan una exposición adicional a la lengua hablada.
El uso continuado de los subtítulos en el entorno familiar y en el centro escolar desde una edad temprana sirve también para que el niño conviva con ello de manera natural tanto en el entorno familiar, como entre los compañeros y los profesores. Cuando forma parte de la  rutina, todo el mundo se acostumbra y se beneficia. Una madre lo contaba con las siguientes palabras:

“Para nuestra familia, los subtítulos representan la oportunidad de tener acceso al mundo. Permiten que mis dos hijos con pérdida auditiva tengan acceso al material educativo en la clase, que accedan a la información en momentos de ocio y en situaciones sociales, así como en el acceso a información importante como son las noticias o el tiempo. También ha contribuido al desarrollo del lenguaje de otro de mis hijos que tiene una audición normal”. (Michelle Rich, extraído de su artículo “The Equal Access Journey”  (El viaje a la igualdad en el acceso), disponible en www.dcmp.org/caai/nadh200.pdf)).

Más de veinte años de investigación respaldan las ventajas de los subtítulos como herramienta de aprendizaje para todos los niños, lo que hace aún más atractivo el empleo de los medios audiovisuales con subtítulos durante la etapa de primaria (véase el recuadro anexo). A continuación, se ofrecen algunas sugerencias para sentar las bases de experiencias positivas con los subtítulos en una etapa temprana:

  1. Afronte el uso de subtítulos con una actitud positiva. Si el niño los percibe como algo molesto, no aprenderá a concederles importancia y se mostrará poco dispuesto a utilizarlos a medida que va creciendo. Si surge alguna dificultad, tómeselo como una oportunidad para buscar soluciones conjuntamente. ¡No se rinda!
  2. Enseñe a los miembros de la familia, al personal del centro y al alumno a reconocer los símbolos que se usan normalmente para indicar que una película o un programa dispone opciones para activar los subtítulos.
  3. ¡Actívelo y déjelo activado! En el caso de un programa con opciones de subtítulos, hay que pulsar en el mando de la televisión la tecla correspondiente a los subtítulos  (pulsar 888 si es preciso); el texto aparecerá siempre en la pantalla. Aprenda a activar los subtítulos de los televisores y otros equipos audiovisuales de su hogar/centro escolar. Asegúrese de que haya más de una persona en su familia y más de una persona entre el equipo de profesores que sepa cómo hacerlo. Hay personas  más hábiles que otras en el manejo de la tecnología y cada televisor/mando a distancia es diferente. No dude en pedir ayuda a alguna persona con mayores conocimientos tecnológicos y solicitar instrucciones por escrito para tener a mano en el caso de que necesite consultarlo. De esta manera, se convertirá en “experto” y tendrá la capacidad de ayudar al profesor suplente o a la cuidadora, cuando se presente la ocasión.
  4. Presente el uso de subtítulos como una herramienta de ayuda para la lectura para toda la clase y a los que acudir cuando se pierden algunas palabras, no expresamente como ayuda para el alumno con pérdida auditiva.
  5. No limite el uso de medios audiovisuales con subtítulos al aula. Si se va a ver una película en el salón de actos o hay una actividad para las familias, como por ejemplo una “película de tarde” patrocinada por el centro escolar, seleccione películas con subtítulos y asegúrese de que las personas responsables de la organización de la actividad saben cómo activarlos.
  6. Supervise la colección de vídeos existente en su hogar y en el centro escolar. ¿Hay algunos que tengan una gran aceptación entre sus hijos/alumnos o que se proyecten  con frecuencia y que no sean subtitulados? Busque versiones subtituladas en la biblioteca local, la tienda de vídeos o en Internet. Trate de que en su familia y en el centro escolar de su hijo se establezca como norma el adquirir únicamente películas con subtítulos.
  7. Haga mención al uso de subtítulos en las reuniones para la elaboración del Documento Individualizado de Adaptación Curricular de su hijo o hija. Insista para que el uso de subtítulos forme parte de los cursillos de formación de profesores y para que incluyan los medios audiovisuales con subtítulos como una herramienta de acceso en el DIAC. Planifique el curso siguiente con antelación.
  8. Busque oportunidades para enseñar a todos los niños el valor de los medios audiovisuales con subtítulos. ¡Trate de realizar actividades divertidas con los subtítulos!
  9. Cuando planifique con su familia una salida al cine, al teatro o a la ópera, infórmese antes de si el espectáculo está subtitulado y si la sala dispone de ayudas técnicas que la hagan accesible a las personas con problemas de audición.

Los medios audiovisuales con subtítulos supondrán una ventaja para los alumnos con pérdida auditiva en la etapa escolar y durante el resto de su vida. Al mostrar los subtítulos siempre que se utilice un medio audiovisual en el hogar o en el centro escolar, los niños tienen oportunidad de practicar sin sentirse diferentes. Por la repercusión que los subtítulos tienen para ganar fluidez en la lectura, en el desarrollo del vocabulario y en la motivación de los niños pequeños, tanto si tienen o no una pérdida auditiva, los subtítulos representan una  ventaja añadida y una razón de peso para que se conviertan en una rutina.

RECURSOS

CESyA es el Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción en cuya web (www.cesya.es) podrán encontrar amplia información y acceso a la base de datos Sábado sobre fondos subtitulados y audiodescritos en español.

Pueden acceder al libro editado por el CESyA: Los subtítulos en la Televisión Digital Terrestre.

DCMP Described and Captioned Media Program es una página web (www.dcmp.org) financiada por el Departamento de educación de los Estados Unidos y administrada por la Asociación Nacional de Sordos que ofrece información sobre el subtitulado y audiodescripción en inglés y una parte importante también en español.

Si en Internet realiza una búsqueda con las palabras “programas para subtítulos” podrá acceder a programas gratuitos que le permitirán subtitular videos, documentales y películas.

En esta página web de CLAVE también pueden encontrar información sobre actividades y lugares accesibles.



Los subtítulos son la transcripción del discurso hablado en texto, lo que permite a las personas con pérdida auditiva ver lo que no pueden escuchar.

A diferencia de los subtítulos normales, los subtítulos para sordos describen también sonidos, como el toque de una campana o el cierre de una puerta. National Captioning Institute.

Ventajas de los subtítulos


Melissa Grisswold, Clarke Mainstream News, 2007, Vol. 26, no. 6.

Extracto del artículo “¡Lectura con subtítulos para toda Norteamérica!”
Bill Stark, director de proyectos de DCMP. Enero de 2008.




  • Los subtítulos ayudan a los niños en la identificación, el significado, la adquisición y la retención de las palabras.
  • La lectura de subtítulos motiva a la lectura.
  • Los subtítulos permiten a los niños establecer la relación entre la palabra escrita y la palabra hablada.
  • Al familiarizarse con los subtítulos, los niños en la etapa de prelectura entran en contacto con material impreso.
  • El empleo de subtítulos está correlacionado con mayores habilidades de comprensión, cuando se comparan con las de espectadores que utilizan los mismos medios audiovisuales sin subtítulos.
  • El empleo de subtítulos es una experiencia para los niños con buena disposición a la lectura y que están deseosos de aprender a leer.
  • La lectura es una habilidad que requiere práctica y la lectura de subtítulos supone practicar con textos reales.
  • Los subtítulos ayudan a captar la información a aquellas personas que tienen dificultad para procesar el habla y los elementos auditivos que aparecen en los medios visuales (tanto si la dificultad se debe a una pérdida auditiva como si se debe a un retraso cognitivo).
  • Con frecuencia, los alumnos necesitan ayuda en el aprendizaje de vocabulario específico  (en biología, historia, literatura y otras materias) y gracias a los subtítulos tienen acceso tanto a la terminología (la palabra impresa) como a la imagen visual.
  • Los subtítulos son esenciales para los niños con pérdida o discapacidad auditiva pero también pueden ser muy beneficiosos para las personas que aprenden una segunda lengua. Pueden servir de ayuda a las personas con problemas de lectura o de alfabetización y pueden ayudar a las personas que están aprendiendo a leer.

El artículo completo en inglés está disponible en http://www.dcmp.org/caai/nadhl54.pdf .



Siguiendo la corriente: Ayudar a los niños a entender por qué engañan


Por la escritora y profesora Claire Blatchford, Clarke Mainstream News, 2008, Vol. 27, no. 6.

Un niño con pérdida auditiva puede engañar sin saber que lo está haciendo. Pensemos en una situación en la que le preguntamos al niño: “¿Dónde tienes la tartera con la comida?” y él se limita a afirmar con la cabeza, le repites la pregunta y vuelve a responder de la misma manera. Le preguntas por tercera vez, haciendo énfasis en algunas palabras y esta vez lo entiende y, finalmente, enseña su tartera.




Un niño con pérdida auditiva puede engañar sin saber que lo está haciendo. Pensemos en una situación en la que le preguntamos al niño: “¿Dónde tienes la tartera con la comida?” y él se limita a afirmar con la cabeza, le repites la pregunta y vuelve a responder de la misma manera. Le preguntas por tercera vez, haciendo énfasis en algunas palabras y esta vez lo entiende y, finalmente, enseña su tartera.

¿En qué estaría pensando  cuando le preguntaste al principio? ¿Pensando en otra cosa? ¿Soñando despierto? ¿Dijo que sí con la cabeza porque es lo que hace normalmente? ¿Dice que sí porque sabe que le estás preguntando algo y esperas que responda  y  lo hace sin tener ni idea de  lo que realmente le están preguntando? Quizá es una  combinación de todos estos factores.

Hacerle ver  a un niño que no ha escuchado algo que has dicho puede ser un buen comienzo para que sea consciente de que tiene una pérdida auditiva,  que entiende más lentamente que sus compañeros con una audición normal y haga algún otro descubrimiento no agradable y un tanto doloroso. También puede marcar el inicio para que el niño conscientemente empiece a mentir. Es difícil dar consejos para ayudar al niño a entender qué es engañar, cuándo lo hacemos  y por qué. Lo único que se puede decir de partida es que es importante conocer al niño, ser comprensivo, desarrollar el sentido de hasta qué punto puede y no puede hablar sinceramente en un momento concreto,  y de esta manera, dejar que sea él quien  nos guíe. También creo que es importante no “edulcorar las cosas”. Los niños con pérdida auditiva, incluso los pequeños de cinco y seis años, saben tan bien como los niños con audición normal cuando les estamos hablando con respeto y comprensión y cuando lo hacemos con compasión. Si no pueden escuchar nuestras palabras, pueden verlo y percibirlo en la expresión de  nuestras caras. Nuestra cara puede estar diciendo. “Siento tanto que no puedas escuchar lo que está pasando.”

Cuando yo era una niña mi madre solía preguntarme, de repente, en medio de la cena, “¿Te has enterado? cuando claramente no me había “enterado”. Creo que lo que hacía mi madre era probarme porque inmediatamente después decía: “¿De qué estábamos hablando?”

Una vez, cuando tenía ocho años, intenté escaquearme con una respuesta como  “Se me ha  olvidado”. A mi familia le pareció muy divertido. “Se me ha  olvidado… ¿Cuál era tu pregunta?”, le decía mi padre a mi madre con cara de desconcierto cuando ella le preguntaba si había tenido un buen día.

Se hacían muchas bromas de este tipo en mi familia y no sólo  dirigidas  a mí, sino también a mi hermano oyente. Aunque creo que desarrollar el sentido del humor es fundamental (en este caso, ser capaz de  ver una situación que nos afecta como algo que tiene gracia e  incluso que puede resultar  absurdo), no recomiendo tomarse a bromar una situación en la que no se dice la verdad. El miedo a aparentar ser estúpido admitiendo que no se ha entendido algo, no contribuye demasiado a que uno sea más sincero consigo mismo,  sino precisamente a todo lo contrario, a  aumentar  más el temor. En otras palabras, ¡se puede convertir en alguien que cada vez muestra mayor habilidad para no decir la verdad!

La mayoría de los niños con pérdida auditiva no se plantean  estas cosas. Tratan de salir adelante en el día a día. Si ves que el niño aparenta  que entiende y sabes que realmente no está entendiendo, debes decidir si se lo planteas directamente o no. Cada vez que le preguntes le  puedes  ayudar  a ir siendo más consciente de su situación, de sus habilidades y de sus puntos fuertes y débiles. Una expresión tan directa como la de mi madre: “¿Te has enterado?”, me dejó claro que fingir que lo había entendido cuando no era así haría que las cosas fueran a peor. “Peor” a esa edad era que contaran una historia completa sólo para mí enfrente de todos los demás. Así que hacía lo que podía para entenderla a la primera. Si tenía problemas le preguntaba a la gente que me explicara antes de que mi madre depositara en mi toda la atención. Podría ser más apropiado hablar en privado con el niño, preguntarle “¿Necesitas ayuda?” o “¿Qué tal te va?.

A medida que me hacía mayor, empecé a darme cuenta de que me aislaba cuando no reconocía la verdad.. Me perdía cosas y por tanto era algo que estaba en mis manos solucionar. Mi madre no iba a estar siempre ahí para introducirme de nuevo en la conversación. Y las demás personas no iban a hacer de ello una broma, probablemente decidirían que no valía la pena saber si decía o no la verdad. ¿Quería formar parte de la conversación (o de la clase, o de la fiesta) o no? ¿Formar parte era para mí, más  importante que lo que pensaran de mí los demás? Estas son cuestiones de primer orden  para los pre-adolescentes, adolescentes e incluso para algunos adultos. Puede ser que no se sientan  capaces de explicar en qué punto están y qué les pasa, pero cuanto más puedan hablar de ello, compartir historias e incluso reírse de lo que, en un momento, habían pensado que era un auténtico desastre. De esta manera se va quitando importancia a estas situaciones. También te permite ir dándote cuenta de con quién te puedes sentir más a gusto a la hora de pedir ayuda. Cuando llega ese momento te das cuenta que la mayor parte de los oyentes te quieren ayudar.

Además, uno empieza a ver el hecho de no decir la verdad  como lo que es. En realidad hay muchas formas de engañar. Se podría escribir sobre este tema, no sólo un artículo, sino un boletín entero, porque las personas oyentes también mienten, ¡constantemente!. Me di cuenta cuando impartía clase en un colegio de integración y me sentí aliviada al ver que yo no era la única. Tuve ocasión de ver las mismas cosas que he observado en niños con pérdida auditiva. Cuando a los niños les resulta difícil mantenerse quietos y concentrados, cuando se distraen con facilidad, seguro que engañan sin preocuparse por hacerlo. Cuando les  costaba seguirme en clase, por el ruido o por lo que sucedía a su alrededor o en el patio, tampoco me decían la verdad. Cuando estaban deseando que la clase fuera deprisa para que se acabara pronto tampoco me decían la verdad, me engañaban. Cuando simplemente no les importe, te engañarán. Cuando realmente les importe, te dirán la verdad. ¿No te ocurre lo mismo a ti?






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