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Vol. VIII, núm. 1, periodo otoño 2014





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El camino a seguir para lograr el éxito

Melissa Griswold, Clarke Mainstream News, 2013: Vol. 33, no. 1.




La cualidad más importante que ha de tener un profesor es ser una persona “abierta al cambio y a los puntos de vista de otras personas”.
Dado que la pérdida auditiva es una discapacidad cuya incidencia es baja, los equipos educativos pueden tener la sensación de que se adentran en territorio desconocido. Tal como asegura el equipo educativo del Instituto Regional de Educación Secundaria de Hampshire, el apoyo a los alumnos con pérdida auditiva es un itinerario lleno de oportunidades para toda la comunidad educativa.


El pasado otoño, se incorporaron a este instituto del oeste de Massachusetts, al noveno curso, cuatro alumnos procedentes de los centros Clarke Schools for Hearing and Speech. A través del convenio con el servicio de apoyo a la integración de Clarke, en este instituto disponen de una logopeda*[1]. Esto permite realizar un seguimiento y apoyo a los alumnos en la clase, además de una sesión diaria de apoyo individual. Por otra parte, la logopeda es también un recurso permanente para el resto del equipo educativo, que está a su disposición para aportarles formación y para atender a las consultas que precisen a lo largo de todo el curso.

Reflexionando sobre el programa “viaje inaugural”, la directora Dra. Laurie Hodgdon y la profesora de historia Kelly Carpenter señalaron aquellos factores que contribuyeron en mayor medida al éxito alcanzado. En estos momentos los equipos educativos están iniciando un nuevo curso, sus consejos son pertinentes, tanto si el centro cuenta con un solo alumno con pérdida auditiva como si son varios.

Conozca al alumno

Aunque estos alumnos entraron en el Instituto de Secundaria Hampshire a la vez, la directora, la Dra. Hodgdon, consideró que era importante conocer la experiencia de cada uno y  tratar de comprender cada caso de manera individual. “La verdad es que llegué a conocer a los cuatro alumnos”, señaló. Asistió a la reunión del DIAC de cada alumno y a otros encuentros relacionados con ellos. Ponerse en contacto con las familias desde el primer momento, aconseja la Dra. Hodgdon, ayuda a que los padres tengan confianza en que el centro escolar está preparado y tiene una buena disposición para hacer frente a las necesidades de sus hijos. Además, la Dra. Hodgdon se reunió una vez al trimestre con Ashley Kachelmeyer, la logopeda. A través de esta colaboración, tuvo la oportunidad de conocer mejor los problemas a los que se pueden enfrentar los alumnos con pérdida auditiva y el protocolo de trabajo para solucionarlos.

Designe profesores que sean receptivos y reflexivos

La enseñanza conlleva retos que hay que asumir especialmente si se trata de profesores que nunca han trabajado con un alumno con pérdida auditiva. La designación de profesores que sean “líderes natos, personas receptivas y reflexivas”, apuntó la Dra. Hodgdon, facilitará que estos alumnos y sus compañeros dispongan del mejor entorno de aprendizaje.

Kelly Carpenter, profesora de historia, afirmó que una de las cualidades más importantes que puede tener un profesor es ser una persona “abierta al cambio y a los puntos de vista de los demás. No hay que tener miedo a plantear preguntas”. Hacer preguntas denota una buena disposición por parte del profesor para que el/la logopeda esté presente en su clase y realice observaciones con regularidad, algo que la Sra. Carpenter, profesora de historia en este instituto, valoraba. Le permitía preguntar: “¿lo estoy haciendo bien?” Además, ella y Ashley (la logopeda) se reunían una vez a la semana para comentar todas las incidencias, los aspectos que se debían abordar la siguiente semana y la mejor manera de llevarlo a cabo.

Desde la disposición del mobiliario de clase hasta las pautas para facilitar la comunicación entre los miembros del grupo, la experiencia nos dice que se requiere que los profesores vean las cosas “desde un perspectiva diferente”, comentó la Sra. Carpenter. Por ejemplo, el número de pupitres en su aula no permitía situar a los alumnos en círculo a la hora de hacer debates y trabajar en grupos. Con el respaldo de la dirección del centro, consiguieron amueblar el aula con mesas, en lugar de pupitres. De esta manera, pudieron situar las mesas en forma de herradura, lo que ayudó a los alumnos con pérdida auditiva a tener un mejor acceso visual a sus compañeros durante los debates tanto con toda la clase como en pequeños grupos.


Consejos de los alumnos del I.E.S Hampshire:

A los profesores:

Facilítenos apuntes.

Utilice la pizarra.

Es importante que nos mire cuando explica.

Compruebe que seguimos las explicaciones.

No hable demasiado rápido.

Pronuncie con claridad.


A otros alumnos con pérdida auditiva:

¡Nadie te va a juzgar por ser tú mismo!

Habla con otros alumnos para que entiendan tus necesidades para desenvolverte
en las distintas conversaciones.


A los compañeros que tienen una audición normal:

Tanto nosotros como vosotros nos mostramos un tanto nerviosos.

Si te miramos a la cara es para poder leerte los labios. ¡No te miramos para molestarte!



Un profesor debe ser capaz de conseguir que todos los alumnos del grupo tengan un buen acceso a lo que se dice en clase, haciéndolo de una manera positiva y natural, explicó la Sra. Carpenter. Toques de atención como “no te escucho, por favor, habla más alto” o “quítate las manos de la boca” o “gírate y mira a la clase”, “estás hablándole a la pared” son apropiados para toda la clase y son esenciales para que los alumnos con pérdida auditiva puedan tener acceso a todo lo que dicen sus compañeros.

Las pautas para facilitar el acceso a la información también se aplica a los profesores. Que las instrucciones sean claras, anunciar las tareas para casa tanto de forma verbal como escrita, tener los apuntes listos para transferirlos a la pizarra digital o verificar que los subtítulos están disponibles en un DVD, todas estas cosas son importantes y generalmente requieren ser planificadas con antelación “Un profesor debe tener en mente que todo ello le facilita la vida a todos estos chicos”, destacó la Sra. Carpenter. Esto no significa que no se puedan realizar las actividades que uno quiera, aclaró, sólo implica que hay que asegurarse que uno tiene todo lo que necesita.

Facilite al equipo de profesores un desarrollo profesional y unos recursos de calidad

A través de su participación en la conferencia de otoño anual de Clarke Mainstream Services, la Dra. Hodgdon, directora del Instituto de Educación Secundaria Hampshire, llegó a la conclusión de que las mejores prácticas para los alumnos con pérdida auditiva son las mejores prácticas en el ámbito de la educación. En esta línea, recomienda a los directores de los centros que promuevan oportunidades de desarrollo profesional a todo el equipo educativo, de tal manera que estas buenas prácticas terminen “arraigando en la cultura y la comunidad” del centro educativo. Entre las maneras en que los directores de los centros escolares pueden ayudar al profesorado actual y al que en un futuro puede estar con el alumno o los alumnos con discapacidad auditiva, están la asistencia de los profesores a conferencias, la formación in situ con el/la logopeda y la planificación de huecos en los horarios de los profesores para que puedan participar.

Valore el papel del logopeda

La Dra. Hodgson explicó que Ashley, logopeda, había sido fundamental en su equipo, porque es una persona “positiva y constructiva”. Añadió que, realmente para servir de ayuda, el logopeda debe dar tanto orientaciones como destacar los progresos que va haciendo el equipo.

La labor de un logopeda alcanza la máxima eficacia cuando el equipo educativo entiende que el apoyo va más allá del ámbito académico. Es evidente el rol de “coaching” y la labor en pro de la defensa de los propios derechos que Ashley, logopeda, realiza en el trabajo diario con estos alumnos. “Han aprendido a hablar más alto, expresan sus opiniones, son alumnos del Instituto de Educación Secundaria Hampshire y se sienten orgullosos de ello”, aseguró la Dra. Hodgdon.

“Es un trabajo que sigue su curso”, añadió Ashley. “Los niños necesitan tiempo para seguir las conversaciones, interactuar y trabajar en el tipo de lenguaje que se requiere en diferentes situaciones”.

Para realizar este trabajo de una manera eficaz, destacó la Dra. Hodgdon, el logopeda y sus alumnos necesitan un espacio propio en el centro educativo, un lugar donde los alumnos se sientan seguros exponiendo y resolviendo sus problemas. Da lo mismo si el logopeda acude al centro escolar todos los días o una vez al mes, si trabaja con un alumno o con varios.

Los propios alumnos se apresuran a destacar las ventajas de disponer de un logopeda. Cuando se les preguntó de qué manera les ayudaba Ashley, sus respuestas fueron:

“Nos ayudó a prepararnos para la reunión del DIAC ”.
“Nos ayuda a aclarar la información de las clases”.
“Cambia las palabras que no conocemos por palabras que entendemos”.
“Ayuda a los profesores a comprender lo que necesitamos”.

Hablar sobre la pérdida auditiva a la comunidad escolar

La Dra. Hodgdon manifestó un gran orgullo al describir el IES Hampshire como una comunidad que “se preocupa de los alumnos que estudian en el centro”. Desde el principio, fue consciente de que sería tan importante enseñar a entender la pérdida auditiva al resto de los alumnos como ocuparse de la enseñanza de estos cuatro alumnos en su paso al instituto. En el aula, los profesores pueden comenzar, siguiendo el ejemplo de la Sra. Carpenter, mostrando una actitud abierta hacia las diferencias y las discapacidades en general. Para ella, era importante que sus alumnos no tuvieran temor a plantear preguntas acerca de la deficiencia auditiva. Recomienda a los profesores que observen, en primer lugar, en qué medida el alumno se siente cómodo a la hora de hablar de su pérdida auditiva y lo que necesita para comunicarse de manera eficaz, para que el hecho de hablar sobre su discapacidad con toda la clase fuera para él una experiencia positiva.

A este grupo de alumnos que se incorporó por primera vez al instituto le resultó más cómodo hablar sobre ello poco a poco. “Ya estaban afrontando suficientes cambios [con la transición a un centro de secundaria]”, señaló Ashley. “Mi objetivo era que, ante todo, se sintieran cómodos”. Empezaron por invitar a algunos compañeros a la sesión en la que trabajaban de manera individual con Ashley, para “conocerse y saludarse”. El paso siguiente fue una breve presentación a todo el grupo en la clase de historia y, a continuación, en el mes de enero, los cuatro alumnos realizaron un vídeo*[2] sobre ellos mismos y su pérdida auditiva, que se mostró a todo el centro.

Este proyecto dejó huella en la comunidad escolar y abrió las puertas a una mayor comprensión y acercamiento. Los compañeros les hacían comentarios como: “Antes sabía que eras sordo, ahora solo veo una persona” y “Me habría gustado compartir alguna clase contigo”. Otros muchos se pusieron en contacto mediante mensajes de texto e invitaciones en las redes sociales.

Uno de los momentos más gratificantes para la Dra. Hodgdon tuvo lugar cuando una de las alumnas más veteranas le transmitió que, haber conocido a Ashley y a este grupo de alumnos con discapacidad auditiva, había hecho que se planteara estudiar logopedia. “Le hemos dado  -a esta alumna – una oportunidad y una experiencia que le puede servir de ayuda,” comentó la Dra. Hodgdon.

Los alumnos del Instituto Hampshire empiezan este otoño una segunda etapa de su trayecto a lo largo de la Educación Secundaria. Como les ocurre al resto de los alumnos, el curso supondrá para ellos nuevos retos, aventuras e impulsos para que tomen distancia de su “zona de comodidad”. Cuando los equipos escolares disponen de la estructura y la colaboración adecuadas para brindar apoyo a un alumno con pérdida auditiva, ¡no existen límites en lo que se puede descubrir!.

*[1] En el artículo se ha utilizado logopedia en sustitución de profesor de sordos a tiempo completo.
*[2] El vídeo, “True Life: Deaf Kids Shining Bright in High School” (La vida real: chicos con sordera que destacan en secundaria) está disponible en inglés en youtube.com]



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10 Consejos para preparar a un profesor sustituto

Melissa Griswold, Mainstream News, 2013: Vol. 33, nº 1.






Tarde o temprano, llegará un momento en que un profesor necesitará ausentarse y habrá que recurrir a un profesor sustituto. Es preciso preparar la sustitución de manera cuidadosa tanto si hay alumnos con necesidades especiales como si no los hay. De esta manera, la experiencia será más grata para los alumnos y para el profesor que hace la sustitución. En el caso de un alumno con pérdida auditiva es todavía más importante. Si se deja en manos de la improvisación, es más probable que el acceso a la comunicación se vea comprometido, lo que se puede traducir en sentimientos de aislamiento y confusión para el alumno. Si trabajan juntos, los directores, los tutores y los logopedas se puede conseguir que, en esos días, todo vaya sobre ruedas.

Los profesores de sordos de los Centros Clarke recomiendan los puntos siguientes:

1. Designe otro adulto con el que se pueda contactar cuando haya que controlar la audición de los alumnos y supervisar sus dispositivos auditivos y esté ausente el tutor.

2. Incluya en la planificación de los temas que van a ser impartidos por los profesores sustitutos las recomendaciones que sean más importantes para el alumno con discapacidad auditiva. No es necesario dar una información técnica muy amplia que podría abrumar al profesor que hace la sustitución. Por el contrario, es preferible seleccionar unas cuantas estrategias claves e indicar en qué medida el alumno se siente cómodo a la hora de responder a preguntas sobre su pérdida auditiva y sus dispositivos de escucha (por ej., ¡Ally es una experta! Se le puede hacer cualquier pregunta sobre su sistema de FM. O, hay que tener en cuenta que a Joey no le gusta llamar la atención sobre su pérdida auditiva). Siempre que sea posible, haga que el alumno participe al decidir cuáles son los consejos más importantes para el profesor sustituto. En la lista se podrían incluir los siguientes:

•    Mire a la clase cuando hable.
•    Anote todas las instrucciones en la pizarra.
•    Repita o parafrasee los comentarios y preguntas realizados por todos los alumnos.
•    Es preciso que repita los avisos que se dan por megafonía.
•    Procure que el ruido de fondo sea el menor posible.
•    Asegúrese que el alumno ha entendido las instrucciones.

3. Solicite al logopeda del alumno una ficha informativa para facilitársela a los profesores sustitutos en la que se indiquen las nociones básicas sobre cómo utilizar el sistema de FM del alumno, el lugar donde se guardan los consumibles y la persona de contacto en caso de duda.

4. Transmitir a los alumnos y al profesor sustituto que el sistema de FM no es opcional. El alumno o el profesor sustituto pueden tener la tentación de decir: “En realidad, hoy no es necesario utilizarlo”. Si se actúa así se contribuye a promover sentimientos negativos hacia el sistema de FM y existe el riesgo de que el alumno pueda no enterarse de explicaciones que son fundamentales.

5. Cuando se utilicen medios audiovisuales, los subtítulos se DEBERÁN configurar con antelación.

6. Seleccionar a los profesores sustitutos con el debido cuidado. Se recomienda a los directores de centros que se informen a través de otros profesores y alumnos y seleccionen, en la medida de lo posible, al sustituto que mejor se adapte al alumno y su clase. Si se trata de un profesor al que el centro recurre a menudo para realizar las sustituciones , considere la posibilidad de invitarle a que acuda a los cursillos de formación sobre la pérdida auditiva que se impartan para el personal escolar.

7. Cuando la sustitución se pueda prever con antelación, hay que avisar al alumno de que tendrá un profesor sustituto. El alumno debe estar al tanto de lo que debe hacer para ayudarle. En el primer curso, la mayoría de los alumnos sabe cómo colocarse y encender el sistema de FM, y cambiar las pilas. Con la ayuda del adulto apropiado, los alumnos deben practicar la manera de explicar su pérdida auditiva y el uso del sistema de FM a una persona que no conoce, de forma que se sientan cómodos cuando deban hacerlo.

8. Elegir a un compañero que esté dispuesto a aprender los conceptos básicos del sistema de FM. De esta manera, se anima a los alumnos a que compartan la responsabilidad y se apoyen mutuamente cuando un adulto que no conocen esté al frente de la clase.

9. Preguntar al alumno cómo le ha ido con el profesor sustituto.
En los cursos superiores, asegurarse también de que el alumno recibió los apuntes de clase. Las observaciones que haga el alumno ayudarán a decidir si es necesario introducir algún cambio en la información que se proporcione al profesor que realice la siguiente sustitución.

10. Cuando una situación requiera un profesor sustituto a largo plazo, lo mejor es facilitar a la persona en cuestión una orientación sobre la pérdida auditiva e información sobre las necesidades específicas del alumno. Invite al alumno a que forme parte de este proceso. Si se concierta una cita entre el profesor sustituto y el alumno para que se conozcan, la transición será más fácil.

CONSEJOS PARA OÍR BIEN


La carga de las pilas: Todo lo que necesita saber para mantener las pilas de los audífonos y del IC durante todo el día

Las pilas de los audífonos pueden tener un tamaño parecido al de una goma de borrar, pero almacenan una gran energía. Aunque usted, y posiblemente el alumno, tenga unas nociones básicas acerca de las pilas (el tamaño adecuado para los audífonos del alumno o la manera correcta de colocarlas y extraerlas), su complejidad es mayor de lo que cabe suponer. La Dra. Amy Catanzaro, audióloga de Clarke Schools for Hearing and Speech, nos facilita una serie de datos y pasos clave a tener en cuenta en la rutina de mantenimiento de los audífonos.

Ausencia de mercurio

Si bien en 1996 se prohibió el uso del mercurio en las pilas alcalinas de uso doméstico, esta prohibición no se aplicó a las pilas alcalinas de los audífonos porque en esa fecha todavía no estaban disponibles modelos exentos de mercurio*[1] . Desde entonces, se han producido grandes avances y actualmente existen pilas de audífonos que no contienen mercurio. La Dra. Catanzaro comenta que los usuarios han notificado la existencia de problemas con las pilas sin mercurio y ella misma los ha experimentado en su trabajo. A pesar de que la duración media de las pilas oscila también entre cinco días y dos semanas aproximadamente, se aprecia una ligera reducción en el voltaje de las pilas sin mercurio y además se agotan con mayor rapidez. Otros factores que influyen en la duración de las pilas son los audífonos que se utilizan y la manera en que estén programados, el tamaño de las pilas y la utilización del FM conjuntamente con el audífono. La descarga de las pilas aumentará una tercera parte cuando se acople un receptor de FM a un audífono, por lo que, en este caso, es previsible que haya que reemplazar las pilas con más frecuencia durante el curso escolar.

También es importante señalar que, aunque las pilas ya no contengan mercurio, la Dra. Catanzaro recomienda a los centros escolares y a las familias que sigan reciclándolas en lugar de tirarlas a la basura cuando se agoten. Las pilas contienen sustancias químicas que pueden contaminar el medio ambiente y envenenar a los animales que las encuentren en las basuras o en los vertederos. Hasta que llegue el momento en el que se pueden reciclar, es conveniente guardar las pilas extraídas de un audífono en un recipiente aparte, convenientemente etiquetado.

Dejar que respiren

Las pilas de audífonos actuales son pilas “zinc-aire”, lo que significa que se activan cuando el zinc de las pilas entra en contacto con el aire. Las pilas de un envase llevan pegatinas individuales adheridas en la parte posterior. Cuando se retira la pegatina de una pila, se permite la entrada de aire y se inicia la activación. Es importante dejar que transcurra el tiempo adecuado para que se realice esta operación. Después de despegar la pegatina, se debe dejar que una pila “respire” durante 60 segundos antes de colocarla en el audífono. Además de que las pilas necesitan tiempo para activarse, los audífonos son actualmente bastante más resistentes a la humedad. La mayor resistencia a la humedad es de gran importancia para la protección de los componentes internos de los audífonos pero significa también que en los modelos de nueva generación entra menos cantidad de aire en el compartimento de la pila que la que entraba en los audífonos más antiguos, lo que hace que este tiempo de espera sea todavía más vital. Si se despega una pegatina y se inserta la pila de inmediato, es posible que el audífono no funcione o que funcione durante un corto espacio de tiempo, apagándose en minutos o en horas. Cuando esto sucede se puede pensar que el audífono se ha averiado cuando lo único que ocurre es que no se ha permitido que la pila respire el tiempo suficiente.

Una vez despegada la pegatina, la pila se activa y no se va a desactivar porque volvamos a colocarla. Un niño o un adulto poco pacientes pueden tener la tentación de abrir nuevos envases de pilas, despegar todas las pegatinas y colocar las pilas en un recipiente destinado al uso escolar. De esta manera, lo único que se conseguirá es un recipiente de pilas agotadas y un equipo perplejo ante un audífono que no funciona, aunque se le hayan cambiado las pilas siguiendo el calendario previsto.

Involucrar a los alumnos en el cuidado de los audífonos

Con el fin de que adquieran mayor autonomía, es indispensable enseñar a los niños las características esenciales de las pilas de audífonos y hacer que participen en su mantenimiento. A partir de Educación Primaria, la mayoría de los niños son capaces de cambiar las pilas de los audífonos. En Infantil pueden hacerlo ellos mismos con la supervisión de un adulto, aunque depende de cada niño.

Los alumnos deben disponer siempre de pilas de repuesto, ser capaces de cambiarlas y aprender a anticipar cuando es necesario hacerlo. También deben saber cómo deshacerse de las pilas de una manera correcta, verificar su fecha de caducidad y mantenerlas organizadas. A continuación, se facilitan algunos pasos que se pueden repasar con los alumnos:

•    Guardar las pilas de repuesto a temperatura ambiente en un lugar de fácil acceso. Anime al alumno a que haga el seguimiento de cuándo es necesario cambiarlas, colocando en un calendario la pegatina de color que se despega de la parte posterior de una pila nueva.
•    Mantener las pilas nuevas en su envase sin retirar las pegatinas. Las tiras de color no se pueden despegar y volver a pegar. Guarde las pilas inservibles en un recipiente aparte hasta el momento de reciclarlas.
•    Recordar que se deben esperar 60 segundos para que una pila se active antes de colocarla en un audífono.
•    Como ocurre con todos los productos, es posible que, en alguna ocasión, la pila sea defectuosa. Si se despega la pegatina y la pila no tiene un aspecto limpio, es posible que no haga contacto con el audífono. Puede que se necesite probar con otra pila nueva.
•    Verificar la fecha de caducidad. Las pilas tienen una vida útil aproximada de tres años. Es posible que sigan funcionando, una vez transcurrido este período, pero hay que tener en cuenta la fecha de caducidad cuando se adquieran. En cada envase aparece la fecha de caducidad.
•    Manipular las baterías con las manos limpias. Las manos sucias pueden impregnar las pilas con material que impedirá una buena conexión.
•    Recordar que hay que guardar los audífonos en un deshumidificador todas las noches. Este producto elimina la humedad de los audífonos (y los procesadores de los implantes cocleares), seca el cerumen, elimina las bacterias y los olores y evita la corrosión de las pilas. Los deshumidificadores para audífonos son sencillos de utilizar y sirven para prolongar la vida útil y optimizar el rendimiento de los dispositivos de escucha.

*[1]”Rayovac Explains Mercury Free Batteries”, Hearing Loss Web. Marzo de 2013. Acceso el 10 de abril de 2013. www.hearinglossweb.com/rech/ha/conv/bat/ray2.htm.
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Resumen de Melissa Griswold, M.E.D., con un agradecimiento especial a la Dra. Amy Catanzaro por su contribución en este artículo.


















































Despegar la pegatina de la pila y dejar que “respire” durante 60 segundos antes de colocarla en un audífono.



Es indispensable enseñar a los niños las características esenciales de las pilas de los audífonos y hacerles participar en las rutinas de mantenimiento.


















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