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Vol. IV, núm. 1, periodo septiembre 2010






Formulario de autoevaluación.

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¿Por dónde empezar?

Melissa Griswold, Clarke Mainstream News, 2006: Vol. 26, no. 1.

¡Bienvenido al curso escolar 2010-2011! Nuestro objetivo a lo largo de este año es ayudarle a profundizar en el conocimiento de la deficiencia auditiva, conocer de cerca las experiencias de los alumnos/as que presentan sordera o hipoacusia y que se están escolarizados en el sistema educativo ordinario para atender de la manera más conveniente sus necesidades. Esperamos ayudarles, alentarles y ofrecerles inspiración, tanto a usted como a sus alumnos, a través de ideas y sugerencias para la organización de la atención y para la enseñanza a estos estudiantes a través de artículos eminentemente prácticos que se publican siguiendo el calendario y actividades escolares.




En cuanto empiece a trabajar con un alumno con pérdida auditiva, una de las primeras lecciones que aprenderá es que, gran parte de las dificultades a las que se enfrentan los alumnos, los profesores y los padres durante el proceso de integración en el sistema educativo ordinario, no tienen una respuesta clara ni sencilla. ¡No deje que estos problemas le desanimen! Por el contrario, tómeselo como una oportunidad para aplicar su creatividad en la solución de problemas y considere esta nueva experiencia como una ocasión para crecer personal y profesionalmente. Un poco de flexibilidad de su parte le permitirá llegar lejos. Usted ya cuenta con un conocimiento amplio de los diferentes estilos de aprendizaje y técnicas de enseñanza que sirven para atender a la diversidad de los alumnos que tienen una audición normal. Se dará cuenta de que las técnicas que benefician a los alumnos con problemas de audición no son difíciles de llevar a la práctica y de que además le ayudarán a mejorar su práctica docente y beneficiarán al resto de los alumnos.

Como es lógico pensar, trabajar de manera satisfactoria con niños que tienen hipoacusia o sordera no se consigue de una vez. Sin duda, es importante reunir información sobre la deficiencia auditiva, pero no es suficiente. Es necesario también contar con un plan de trabajo realista, una buena organización del equipo de apoyo y comunicación frecuente entre sus miembros, una tecnología moderna y, con frecuencia, la ayuda de un especialista en pérdidas auditivas que establezca unas metas apropiadas y evalúe los resultados. El conocimiento sobre la pérdida auditiva se adquiere paulatinamente en la medida en la que el equipo trabaja, día a día, ayudando al alumno a sacar el máximo provecho de su programa escolar. Por lo tanto, tiene suma importancia el compromiso que usted adquiera como parte del equipo de apoyo del alumno, los objetivos que marquen entre todos y la relación que usted establezca con el alumno y sus padres. Procure conocer quiénes son las personas claves en el equipo de apoyo del alumno y con quién debería ponerse en contacto cuando le surjan dudas. No dude en dar un toque de atención sobre cualquier problema, aún cuando considere que no es algo urgente. Si un problema se aborda al comienzo, se evitará que vaya a más.

El tono que usted emplee en estos primeros días influirá en cómo se sientan sus alumnos cuando se dirijan a usted para pedirle ayuda el resto del curso. Esto es especialmente importante en el caso de un alumno con problemas auditivos, que sin duda necesitará una ayuda diferente a la del resto de los alumnos. Acercarse al alumno, saludarle con una sonrisa, dedicar tiempo a conocerle y entablar una relación personal son aspectos que ayudarán a que se establezca una confianza mutua. Anímele a que acuda a usted cuando se encuentre con dificultades en su trabajo o a la hora de comunicarse con el resto de la clase y ayúdele a que adopte soluciones por sí solo a la hora de hacer frente a los problemas que le surjan. Conocer sus puntos de vista será muy valioso en el desarrollo de la confianza en sí mismo y de sus habilidades para abogar por sí mismo.

La mayoría de los alumnos no desea que se preste una atención excesiva a su pérdida auditiva, ni siquiera al equipo que necesitan utilizar y que les hace diferentes de los otros niños. Aún cuando actualmente existe una gran tecnología disponible, especialmente los receptores  de FM inalámbricos asociados a los audífonos o al implante coclear, los niños pueden sentir que estos diminutos dispositivos llaman poderosamente la atención del resto. La disposición del alumno con deficiencia auditiva para utilizar el equipo mejorará si se convierte en algo natural, algo que forma parte de la rutina diaria, si respondemos con una amable sonrisa cuando nos da el transmisor de FM y si nos tomamos con tranquilidad los fallos técnicos en vez de expresar nuestras quejas. Si el alumno percibe que el equipo es para usted una molestia no tardará en asumir que el resto de los alumnos tiene la misma sensación, por lo que se mostrará más reacio a utilizarlo. Lo mismo cabe decir de la actitud que usted muestre hacia la búsqueda de medios audiovisuales subtitulados y los pasos a seguir para activar los subtítulos en el televisor del aula.

En los primeros días del curso, es posible que tenga que dedicar bastante tiempo a establecer las normas de funcionamiento en el aula. Habrá que adoptar algunas medidas y contar con las personas que ayuden a que el alumno con pérdida auditiva no se pierda o malinterprete esta información tan importante. Procure que las normas de la clase queden reflejadas mediante información visual. Es de gran utilidad un póster en la pared y una hoja donde se enumeren las normas y las consecuencias que se derivan en caso de no cumplirse, para que el alumno las pueda consultar en su casa. Escribir en la pizarra la agenda diaria y estructurar todo lo posible la rutina diaria para hacerla predecible ayudarán al alumno a saber lo que puede esperar y a prepararse mejor en los momentos de cambios de actividad y/o de materia. En las etapas de secundaria y bachillerato, hemos comprobado que a los alumnos les ayuda enormemente conocer los objetivos que han de cumplir a lo largo del curso y disponer por escrito de la forma en que se puntuarán y calificarán los exámenes. Poder consultar esta información periódicamente, no sólo al principio del curso, representa una gran ayuda. Asegúrese de que las personas que trabajan directamente con el alumno, como son sus padres, su tutor o su profesor de apoyo, disponen de una copia para que lo puedan revisar con él.

Siempre recomendamos que el orientador escolar realice un esfuerzo adicional para reunirse periódicamente con el alumno en las primeras semanas del curso, con el fin de entablar una relación más personal, ayudarle en todo lo relativo a su adaptación al nuevo centro y para asegurarse que conoce las actividades escolares y la manera de participar en ellas. Otra forma importante en la que un orientador puede colaborar es dedicando tiempo a revisar con el alumno la guía escolar, ya que a menudo se pasan por alto las cuestiones prácticas de organización del centro. Se facilitan guías a los alumnos, pero raramente se dedica tiempo a repasarlas conjuntamente, asumiendo que los alumnos las leerán por su cuenta o las conocerán por boca de otros. Esto puede hacer que el alumno se sienta confuso e incluso frustrado. Por ejemplo, un alumno que conozco personalmente se llevó una gran decepción cuando se enteró que no podría participar en un baile del colegio, porque había faltado a clase el día de la convocatoria. Puede ser que este requisito se mencionara de manera informal pero no se le hizo saber de manera explícita.

Quizá, lo más importante sea establecer formas de comunicación más elaboradas tanto en el aula como en el colegio, ya que de esta manera la información será más accesible para el alumno con deficiencia auditiva y también mejorará la comprensión por parte del resto. Con esta medida, se contribuirá a aumentar el nivel de exigencia en todos los alumnos a la hora de expresarse verbalmente. ¿Con qué frecuencia aceptamos respuestas de los alumnos mascullando entre dientes y asumimos que nos hemos enterado de lo que han dicho? ¿Con qué frecuencia aceptamos respuestas de una o dos palabras, cuando podríamos animarles a que se expresaran con un lenguaje más elaborado? El ruido de fondo y la mala acústica en un aula pueden hacer que la escucha sea difícil incluso para los alumnos con una audición normal. Es bastante probable que se pierda más información de la que imaginamos. Por lo tanto, le sugerimos pida a sus alumnos que se expresen mejor. Recomiende a todos los alumnos que hablen con claridad, que se aseguren de que cuentan con la atención de los que le escuchan  antes de hablar, que miren a las personas a las que hablan, que se acostumbren a resumir o a decir de otra manera el mensaje, que hablen a un ritmo moderado y con un tono más alto que en una conversación normal con el fin de que se les oiga a pesar del ruido de fondo y que hablen de uno en uno. No deje que estas normas caigan en el olvido a medida que el curso avanza y aumente la familiaridad.

Reflexione también sobre la manera en la que comprueba que sus alumnos comprenden lo que usted les está pidiendo. La única manera de asegurarse de que un alumno con pérdida auditiva, o cualquier alumno para el caso, ha entendido algo es pedirle que lo repita. “¿Puedes repetir lo que tienes que hacer?”, por ejemplo, es mucho más eficaz que “¿Lo has entendido?” o “¿Te has enterado?” Si lo aplicamos a todos los alumnos, evitaremos que un alumno determinado se sienta en el punto de mira, ya que todos se acostumbrarán a explicar o describir con sus propias palabras lo que acaban de escuchar o lo que se espera que hagan en una determinada tarea.

Aunque le  llevará un tiempo entender el impacto que la pérdida auditiva tiene en su alumno, esperamos haberle ayudado a comprender que hay muchas cosas que puede realizar a principio de curso para asegurarse de que el alumno con discapacidad auditiva entienda lo que se espera de él, así como para dejarle claro que es una persona importante para la clase y el colegio. Somos conscientes de que  los niños se encuentran en un entorno apropiado cuando pueden comunicarse con sus compañeros de clase, entienden las instrucciones que se le dan en el aula, reciben un trato paciente y respetuoso, se sienten seguros a lo largo de la jornada y tienen oportunidades de participar en la clase y en el colegio. Es necesario realizar un esfuerzo deliberado y compartido por todos para conseguir este tipo de entorno. Cientos de alumnos con los que hemos trabajado nos han demostrado que es posible tener éxito en el sistema educativo ordinario. El éxito del que hablamos no sólo se mide por el desempeño académico, sino que también se mide en la capacidad de un alumno para conectar con otras personas, desarrollar las habilidades que le permitan manejar su pérdida auditiva para sentirse a gusto con su lugar en el mundo y para desarrollar la capacidad de afrontar las expectativas académicas. A lo largo del curso, esperamos continuar facilitándole información que le permita establecer y mantener esta situación.


¡Feliz comienzo de curso!

La comprensión fomenta la amistad


Un poco de comprensión supone mucho… ¡sólo hay que preguntar a Hannah! La pasada primavera nos escribió a nuestra revista contando lo que había aprendido al tener un compañero con pérdida auditiva en la clase. Su carta es un ejemplo de que compartiendo abiertamente algunos conocimientos básicos sobre la deficiencia auditiva e incorporando dicha información en las actividades normales de la clase, se fomenta la aceptación y se ayuda a hacer amigos. Los niños pequeños muestran mucha curiosidad para conocer cosas nuevas y son muy solidarios. Téngalo en cuenta cuando se plantee la manera de dar información acerca de la pérdida auditiva al grupo de clase.




Hola, me llamo Hannah y estoy en primer curso. Tengo un amigo en clase que se llama Logan y que, a veces, le cuesta entender lo que se dice, porque tiene una pérdida auditiva. A veces, necesita ayuda para entender el habla, pero tiene un profesor que le ayuda. Su profesor preparó un libro para ayudar a la clase a conocer más sobre su pérdida auditiva. Se guarda en la estantería para que todos podamos leerlo en la clase de lectura. A él le encanta el libro, porque nos ayuda a entender que es un niño normal. El hecho de que tenga una pérdida auditiva no significa que los otros niños puedan ignorarle o burlarse de él. En el libro hay fotografías suyas y un texto que describe sus audífonos y el micrófono que la profesora utiliza, con el fin de que pueda escuchar sus indicaciones y saber cuándo se dirige a él. En el libro, se cuenta cuándo necesita su FM y cuándo no lo necesita.

En los recreos, suele decir, “Si no te presto atención, no es porque no quiera hacerte caso, sino porque no puedo oírte. ¿Puedes darme un golpecito en el hombro cuando veas que no te escucho?”. Antes de jugar a algo en el recreo, solemos hacer un círculo y decidimos quien se la liga, por ejemplo, en el juego del escondite. Siempre le dejamos que sea el primero en elegir, porque debe jugar en un puesto que le resulte fácil. No gritamos durante el recreo ni en la clase, porque podría tener dolores de oído o de cabeza.

A veces, se le estropean los audífonos. Cuando le ocurre, tiene que sentarse al lado de la profesora para poder entenderle mejor. Tenemos que acordarnos de hablar más alto, pero sin gritar, para que pueda oírnos. Tenemos que procurar que nos vea la cara cuando hablamos, para que pueda entendernos mejor.

Me gusta que sea mi amigo, porque es simpático, gracioso y le gusta jugar conmigo. No importa quien seas, porque siempre puedes hacer amigos. Aunque se sea diferente, no importa. Como digo siempre, lo importante es lo que cada uno tenemos en nuestro interior.

Mis consejos para los profesores:

  • No hablar con las luces apagadas.
  • Estar seguros de que la persona sorda de tu clase puede ver tu cara cuando le hablas.
  • Estar seguros de que hay un profesor especial que le ayude a hablar mejor y que trabaje con él.

Mis consejos para los niños oyentes:

  • No hagáis burla a los niños con pérdida auditiva.
  • Si veis a un niño sordo solo en el recreo, ir a preguntarle si quiere jugar con vosotros.
  • No os enfadéis si una persona sorda no os puede oír. No es porque no os haga caso.
  • No habléis dándole la espalda.
  • Tener paciencia con vuestros amigos sordos.
“Me gusta que sea mi amigo, porque es simpático, gracioso y le gusta jugar conmigo. No importa quien seas, porque siempre puedes hacer amigos. Aunque se sea diferente, no importa. Como digo siempre, lo importante es el interior de cada uno”. Hannah, de 7 años.


Siguiendo la corriente: ¿Te gustaría saber?

Por la escritora y profesora Claire Blatchford, Clarke Mainstream News 2006: Vol. 26, nº 1.

Si fueras una niña con discapacidad auditiva hablando emocionada con algunos compañeros de clase oyentes el primer día de colegio, ¿te gustaría saber que no te están entendiendo?




O, imagina que eres uno de los alumnos oyentes conversando con la chica nueva con discapacidad auditiva. Imagina que la chica nueva parece —al menos por lo que tú percibes— que está entendiendo todo lo que dices, asintiendo, sonriendo y todo lo demás. ¿Te gustaría saber si, en realidad, estaba disimulando?

Lo mismo se le puede preguntar al profesor de esa clase: ¿te gustaría saber que la escena aparentemente feliz que sucede frente a ti – niños oyentes dando la bienvenida a una alumna con discapacidad auditiva en su entorno – no es lo que de verdad está pasando?

Parece sencillo afirmar que la mayoría de la gente respondería que sí. Supongo que la mayoría de la gente, cuando la información le concierne, quiere saber lo que ven o piensan otras personas, incluso aunque puede que lo que descubra le pueda desconcertar. He descubierto, por mi experiencia, que la verdad puede hacer daño. También tiene un efecto liberador. Cuando era pequeña, mi madre, que se enorgullecía de ser capaz de decir la verdad sin tapujos, nunca dudó en decirme si fulano creía que hablaba de forma chapucera o si mengano no estaba seguro de que le entendía. Mi respuesta interior era habitualmente “¡Ay!”. A veces, a partir de ese momento evitaba a esos fulano y mengano, pero lo bueno fue que socialmente me hice más fuerte. Empecé a darme cuenta de que las dificultades comunicativas no significaban necesariamente que yo no le gustara a la gente. Y, como la sordera era básicamente la causa principal de las dificultades comunicativas, y era mi sordera, dependía principalmente de mí misma el encontrar soluciones antes de que esas dificultades se convirtieran en fracasos habituales. Así que tuve que encontrar la manera de llegar a aquellos que estaban incómodos con la sordera y, a veces, el resultado era que se forjaban amistades verdaderas. Éste es un ejemplo de que la verdad tiene un efecto liberador.

Esta necesidad de conocer mi posición frente a los demás lleva, a su vez, al sorprendente descubrimiento de que las personas oyentes disimulan entre ellos mismos, y en bastantes aspectos no sólo si escuchan o no escuchan. Me daba cuenta cuando el profesor fingía tener el control de la clase, aunque no lo tenía. También cuando un alumno hacía como que decía la verdad, aunque no lo estaba haciendo. Esta consciencia era liberadora en cuanto a que me colocaba al mismo nivel de mis compañeros oyentes que también eran capaces de ver detrás de las apariencias.

Quizá la pregunta “¿Te gustaría saber?” puede verse como una herramienta que los profesores (y quizá también los padres) usan de vez en cuando como medio para comprobar los diferentes niveles de comunicación que un niño con discapacidad auditiva tiene que aprender para defenderse en la corriente de la vida diaria. Una herramienta que se puede finalmente traspasar al alumno.

No ofrezco un ejercicio sistemático, más bien sugiero un movimiento periódico de la forma en que se ve la vida diaria de un niño con discapacidad auditiva. Por ejemplo, al principio o al final del día tómate un momento para hacerte preguntas cuya respuesta es importante:

¿Me está entendiendo cuando hablamos cara a cara? ¿Le estoy también entendiendo fácilmente?

¿Se está comunicando bien con sus compañeros y ellos con ella?

¿Se comunica y se relaciona bien durante mis clases?

¿Tiene contacto y se relaciona con otros fuera de clase?

Algunas de estas preguntas pueden responderse fácilmente, mientras que para responder a otras puede que tengas que pensar con mayor profundidad y que observar un poco más de cerca. Probablemente sepas si tú y ella estáis conectando bien, no tan bien o bastante mal. Si es fácil para ti, también lo es para ella. Si es difícil para ti, probablemente también lo sea para ella. Lo mismo pasa en su relación con los demás en clase y con las explicaciones. Puedes darte cuenta de que no estás seguro de cómo le va en realidad. La pregunta atrae tu atención sobre otros detalles de los que no te has dado cuenta o que has dejado pasar durante el día. Por ejemplo, puedes ser consciente de que estás teniendo algunas dificultades últimamente para oírla. ¿Su habla es menos clara? ¿Están teniendo la misma dificultad sus compañeros? ¿Cuál puede ser la razón? (Quizá está cansada, quizá está perdiendo audición, quizá sus audífonos no están funcionando correctamente).

Espero que lo que te sugiero no te ponga a la defensiva o te sea indiferente. Puedes pensar: “Mira, no soy profesor de educación especial ni soy orientador. Tengo suficientes cosas en que ocuparme como para pensar en algo más relacionado con este niño con pérdida auditiva”. O “Tal y como yo lo veo, lo está haciendo bien, parece muy feliz”. También espero que no te preocupe demasiado, ni te haga demasiado protector o inseguro. “¿De verdad lo está haciendo bien? ¿De verdad se está integrando?”. Puede percibir demasiada preocupación y esto provocarle inseguridad.

Cuando te des cuenta de que has tenido dificultades entendiéndole, llega la pregunta: “¿Le gustaría saberlo? ¿Le va a resultar doloroso o le va a ayudar? ¿Hará tambalearse su confianza o le hará más fuerte? ¿Está preparado para tener esta información y hacer algo para cambiarlo o sería mejor decírselo a sus padres y a su terapeuta o coordinador?”. Esta simple pregunta, añadida a las formas diarias de apoyo, puede convertirse en una herramienta para ayudaros a los dos a dirigiros hacia la verdad de cada situación tal y como es, tal y como se desarrolla y de la manera en que cambia.


Puedes hacerlo

Queridos profesores y otros miembros de la escuela:

¡Felicidades! Acabáis de descubrir que vais a tener un alumno con discapacidad auditiva o sordera en vuestra clase. Con mis consejos y mi experiencia, será pan comido. He tenido experiencias maravillosas en el instituto gracias a mis profesores y amigos y también porque he abogado por mí misma. Creo firmemente que para todos es muy importante defender sus derechos.

Siempre que he tenido un problema con algo, he acudido a los profesores o a un orientador para resolverlo. Lo más importante es hacer que tu alumno sepa que puede acudir a ti cuando tenga un problema, ya sea académico, social, sobre servicios de apoyo o algo relacionado con la forma en que enseñas y que le dificulta aprender. Quizá se debe a que siempre andas por la clase o a que no miras a tus alumnos cuando explicas algo que es importante que sepan. He experimentado ambos problemas con casi todos mis profesores y lo solucioné con ellos explicándoles o recordándoles que para mí sería más fácil entenderles si no se mueven mucho e intentan hablar de cara a los alumnos más a menudo en vez de mirar a la pizarra, porque dependía de la lectura labial, como muchos otros alumnos con hipoacusia o sordera.

A veces eso no es suficiente, hay muchos servicios de apoyo que pueden resultar útiles para tu alumno y para ti. Hay sistemas de FM, subtitulación en tiempo real, primeros planos (para la televisión), intérpretes orales o tutorías. Por favor, infórmese sobre estos sistemas de apoyo y quizá pueda encontrar una solución a sus problemas. Sin embargo, siempre debe hablarlo con su alumno y ver si tiene alguna sugerencia. Algunos estudiantes pueden sentirse incómodos con la idea de tener un intérprete o un sistema de FM ya que pueden pensar que sus compañeros se van a reír de ellos. Créame, he estado en ese lugar y he usado esos sistemas de apoyo y los he encontrado muy útiles. Así que, dependerá de la situación del alumno y sus preferencias sobre lo que necesitan para hacerlo más fácil.

Me gustaría contarles algo sobre un profesor del instituto en particular que marcó inequívocamente un antes y un después en mi educación. Al principio, estaba preocupada por la asignatura porque se consideraba una de las más difíciles del instituto. Sin embargo, este profesor me inspiró para hacerlo bien en su clase. Fue uno de esos profesores que de verdad adora enseñar y que de verdad saca lo mejor de sus alumnos. Siempre estaba dispuesto a adaptarse para atender mis necesidades y las de los demás alumnos. Recuerdo que hubo momentos en los que me despertaba incluso más temprano para ir al instituto y encontrarme con él para revisar las asignaturas para estar segura de que había entendido. Él no sólo me animaba a mí, sino a todos los alumnos para probar distintas estrategias de estudio y encontrar la que funcionaba para cada uno. Fue por él que aprendí diferentes técnicas de estudio de las que ya conocía. Recuerdo desear haberle tenido antes para poder haber aplicado todo a mis clases. Ahora uso las habilidades que aprendí de él en la universidad. Estoy encantada de cómo ha ido mi primer año en la Universidad de Massachusetts y de poder decir que estoy en la lista de alumnos destacados gracias a él.

¡Qué tengáis éxito en el nuevo curso!

Atentamente,

Ella Deych


Queridos alumnos:

Estáis a punto de comenzar vuestro proceso de integración y probablemente estáis experimentando sentimientos contradictorios, quizá estéis nerviosos o emocionados. Os puedo asegurar que olvidaréis vuestros nervios y preocupaciones al pasar los meses.

Lo más importante es que aboguéis por vosotros mismos y eso os llevará a tener una gran vida social y académica. Lo primero, por lo que probablemente estéis nerviosos es por hacer amigos y porque penséis que puedan trataros mal o burlarse de vosotros sólo porque lleváis audífonos o implante coclear. Sólo para que lo sepáis, por mi experiencia y las experiencias de mis amigos sordos, nunca he escuchado a alguien reírse de ellos, así que no os preocupéis por eso. Sin embargo, para algunas personas sordas o con discapacidad auditiva puede ser difícil hacer amigos. Incluso las personas oyentes lo pasan mal con eso, lo creáis o no. Hay muchas formas de hacer amigos, tanto en las clases, que es donde yo hice la mayoría de mis amigos, como en las actividades y deportes o en el voluntariado después del instituto. Si hay algo que os gustaría hacer en el instituto, hacedlo. Siempre que conozco gente nueva, me encanta informarles sobre mi pérdida auditiva de tal forma que lo comprendan mejor y pueda contestar a todas sus preguntas. Entonces ven que las personas sordas o con pérdida auditiva son tan normales como ellos, lo único es que no podemos oír tan bien como ellos, eso es todo.

Además de hacer amigos, tienes que abogar por tus derechos en el instituto, como por ejemplo si tienes problemas para entender a los profesores o si los sistemas de apoyo que tienes no te están ayudando y necesitas probar otros. Deberás hablar con los profesores y descubrir cómo pueden ayudarte a comprender las asignaturas. Recuerda, los profesores están ahí para ayudarte y depende de ti el pedirlo. La primera vez que usé mi sistema de FM o un intérprete en clase, estaba avergonzada y no sabía lo que los demás pensaban. Más tarde, me acostumbré y los demás también. Algunos de ellos incluso lo encontraban interesante y me preguntaban sobre ello.

¡Qué tengáis un buen año!

Atentamente,

Ella Deych


Sobre Ella…

Ella fue a la Escuela Clarke para Sordos durante cinco años (1997-2002). Con anterioridad, había sido una alumna de integración. Después de graduarse en Clarke se escolarizó en un centro de integración para los tres últimos cursos. Tomó la decisión de realizarse un implante coclear cuando estaba en los últimos cursos del instituto y obtuvo su implante días antes de su graduación. Es estudiante de segundo curso de la Universidad de Massachusetts en Economía. Cursará una especialidad en Gestión y Marketing en Red. Además de los estudios, le gusta leer, escalar, viajar y conocer gente.






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