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Vol. V, núm. 1, periodo septiembre 2011





Formulario de autoevaluación.

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¡Empieza la carrera!

Melissa Grisswold,
Clarke Mainstream News, 2009: Vol. 29, no. 1.

En nuestra edición de apertura de Mainstream News de cada otoño, tratamos de ofrecer a los equipos escolares ideas que les sirvan de ayuda en las tareas de apoyo a los alumnos y alumnas con pérdida auditiva. Para transmitir el mensaje de este curso, vamos a dar un pequeño rodeo empezando por presentarles a Guillermo y a su hermana Julia, de 9 y 11 años, respectivamente.




Como todos los niños a los que facilitamos apoyo en el sistema educativo ordinario, Guille y Julia son dos niños normales y estupendos. Lo único que les pasa es que tienen una pérdida auditiva. Como tantos otros, Guille y Julia participan en actividades extraescolares que les permiten desarrollar sus habilidades e intereses, disfrutar de sus amigos y del trabajo en equipo, además de lograr sus metas personales. En el caso de estos dos hermanos, una actividad en particular – correr – les ha permitido conseguir unos logros que han hecho historia.

Siendo alumnos de preescolar, ya participaban en carreras locales. Su madre, D.C., describe que estas actividades han representado un verdadero estímulo para adquirir una mayor confianza en ellos mismos. Refiere que sus hijos disfrutan especialmente participando en las carreras locales que se celebran semanalmente en verano y cuyos resultados se publican en la sección deportiva del periódico local. En cada carrera, los niños se fijan nuevas metas, esperando conseguir mejores resultados y que sus nombres aparezcan en la prensa.

Habiendo trabajado con la familia C. y los colegios en los que han estudiado sus hijos durante varios años, hemos sido testigos de sus avances como alumnos y como atletas. En concreto, el último curso escolar ha estado repleto de momentos estelares. El 19 de octubre de 2008, Guille y Julia finalizaron la media maratón (21 km.) en la ciudad de Lowell, Massachusetts, siendo los corredores más jóvenes de la historia de esta maratón.

Julia quedó segunda en la categoría femenina de menores de 19 años y Guille quedó quinto en la masculina. El 24 de mayo de 2009, Guille corrió la maratón de Keybank Vermont City (42 km.) junto a su padre, E.C., un consumado corredor, siendo el participante más joven de esta maratón.

E. destaca que esta última proeza no es corriente entre los niños y que tampoco es frecuente la capacidad de resistencia y el entusiasmo de su hijo para correr distancias tan largas. No obstante, según nos contaba la preparación que realizaron antes de la carrera, no pudimos evitar establecer paralelismos con la vida en la escuela ordinaria. Su experiencia se puede utilizar como metáfora para orientar a las personas que trabajan con un niño con pérdida auditiva. Les pedimos que sigan leyendo y ¡Empieza la carrera!

LA PREPARACIÓN ES ESENCIAL

A nadie se le ocurriría correr una maratón sin entrenarse para ello. De igual modo, la preparación es crucial en el proceso de integración, tanto en el caso del personal docente como en el de los alumnos. La integración es una carrera de fondo, no una carrera corta, para la que se requiere energía y una cuidadosa planificación. En nuestra experiencia, las sesiones de orientación sobre la pérdida auditiva que se realizan con los profesores y el personal de apoyo representan una gran ventaja si se quiere empezar el curso con buen pie. En estas sesiones se abordan los conceptos básicos para entender lo que representa tener una pérdida de auditiva, se describen las ayudas técnicas que utilizan estos alumnos, se exponen los aspectos educativos y sociales y se establece un sistema de reuniones periódicas entre los integrantes del equipo. Además, a medida que avanza el curso y surgen dudas, el personal necesitará saber dónde puede acudir para encontrar respuestas. La manera de incrementar la confianza y la competencia del profesorado es disponiendo de recursos que estén al alcance de su mano, ya sea invitando a profesionales con experiencia en el campo de la deficiencia auditiva para que trabajen periódicamente con el personal del centro o permitiendo que cualquier persona del equipo acuda a cursos para ampliar su formación en este ámbito.

También los alumnos con pérdida auditiva necesitan una preparación. Los centros educativos ordinarios son entornos auditivos complejos. Los alumnos necesitan ayuda para aprender a manejarse en las situaciones de conversación y participar en el mundo académico y social que les rodea. Una solución sencilla es pensar que un alumno escucha todo lo que se dice, especialmente con la ayuda de la increíble tecnología que se utiliza actualmente. Sin embargo, existe una gran diferencia entre escuchar y comprender. No escuchar o malinterpretar una o dos palabras puede dar lugar a que el alumno se pierda y que esto suceda sin que se haya dado cuenta. Sus alumnos se encuentran en el proceso de entender de qué manera les afecta la pérdida auditiva y en qué momentos y cómo deben defender sus necesidades. La realidad es que, en todas las edades, los niños van a necesitar ayuda en distintos grado para potenciar el desarrollo de estas habilidades, así como entrenamiento y apoyo. Los alumnos que por primera vez acuden a un centro de integración, y también muchos con experiencia previa,  necesitan practicar la manera de iniciar, mantener y finalizar una conversación, además de aprender a darse cuenta del momento en que ha tenido lugar un fallo de comunicación y desarrollar estrategias para reparar dicho fallo y continuar con el tema que se está hablando.

Del mismo modo, nos hemos dado cuenta de que cuando hay una “preparación” previa de los compañeros, la comunicación funciona mejor para todos. Cuando los compañeros tienen la oportunidad de plantear preguntas y reflexionar sobre algunos aspectos básicos la pérdida auditiva, se encuentran más preparados para admitir en la comunidad escolar a un alumno con estas características. Con frecuencia, el impacto de la pérdida auditiva se puede minimizar o incluso olvidar, especialmente en situaciones sociales, por lo que es fundamental tomar conciencia de su importancia para promover la empatía y la amistad.

Las actividades de sensibilización se pueden llevar a cabo de distintas maneras, dependiendo de la edad y sin olvidar que el alumno se sienta cómodo con lo que se va a hablar. Pueden realizarse desde la preparación o el modelado informar durante las interacciones en el aula, a debates moderados por el profesor, relatos y juegos de roles, presentaciones formales realizadas por un profesor especializado en sordera o que el alumno realice una presentación de PowerPoint y otras ideas que pueden surgir entre estas. La idea es abrir un diálogo que se pueda retomar siempre que sea necesario durante el curso y en cursos venideros.

LA IMPORTANCIA DE SER CONSCIENTE DE CADA PASO

E. contaba que era importante marcar un ritmo adecuado en la carrera, ya que Guille se cansaría pronto si iba demasiado rápido. En el entorno escolar, el ritmo de la comunicación es uno de los mayores retos a los que han de hacer frente los alumnos con problemas auditivos. Es esencial tener en cuenta la velocidad con la que se realizan las intervenciones en los debates y también cuando se presentan las instrucciones en el aula. En un debate de grupo, por ejemplo, se podría facilitar la comunicación pasando de un alumno a otro un micrófono, que forme parte del sistema FM del alumno, o un objeto como por ejemplo una varita o un peluche. El hecho de pasar un objeto permite que el alumno con pérdida auditiva tenga más tiempo para localizar a la persona que habla, marca la importancia de los turnos e incita a todos los alumnos a mirar y escuchar al que toma la palabra. Además, también es de gran utilidad que el profesor repita los comentarios y preguntas que formulan los alumnos. Aunque se utilice un objeto con la función que hemos dicho, es frecuente que los alumnos no hablen suficientemente alto o con claridad. Si la clase no está dispuesta en círculo o en forma de herradura, los que intervienen no siempre serán visibles para el alumno con Deficiencia Auditiva que normalmente, para comprender lo que se está hablando, necesita pistas visuales que acompañen a los sonidos, teniendo en cuenta además el ruido de fondo que existe en todas las aulas.

Cuando se presenta un material o un tema, un enfoque estructurado y organizado es normalmente de gran utilidad. Si quien expone divaga en exceso, para un alumno con pérdida auditiva será más complicado seguir el hilo de lo que está explicando. Cuando se producen cambios al azar y sin previo aviso, es difícil saber en qué momento se ha retomado el tema en cuestión. Deténgase de vez en cuando para resumir lo que se haya dicho y compruebe que los alumnos lo han entendido. Le ayudará a evaluar con más exactitud su nivel de comprensión, si le pide a los alumnos que expliquen lo que acaban de escuchar o comprueba si están entendiendo la explicación de alguna otra manera que no sea haciéndoles preguntas que requieran una respuesta de “sí/no”.

También es importante tener en cuenta que los alumnos pueden necesitar pausas ocasionales a lo largo de la jornada. Se puede tener la impresión de que el alumno sigue bien el ritmo de la clase, pero lo cierto es que tiene que hacer un esfuerzo continuado para no perder el hilo de la comunicación. La fatiga de la comunicación es un hecho real y un horario que le permita relajarse durante unos minutos a lo largo de la jornada diaria le ayudará a llegar a la “línea de meta”.

ESTÉ PREPARADO PARA RESPONDER SI ALGO NO VA BIEN

Cuando Guille corría en la maratón, el personal médico anotaba el número de su camiseta y lo comunicaba a todos los puestos de control que había a lo largo del trayecto de la carrera. Su padre estaba muy atento a la aparición de alguna señal que pudiera indicar que Guille estaba sufriendo algún problema. “Me daba cuenta antes de que lo dijera”, comentó E. C., según publicó la prensa local. “Le gusta mucho hablar mientras corre. Si se ve que deja de hablar, puede ser una señal de alerta”. Siguiendo su ejemplo, es preciso estar alerta a las posibles dificultades que estén experimentando sus alumnos, ya que no siempre son capaces de reconocerlo o expresarlo. ¿Se ofrecen voluntarios a la hora de responder a las preguntas en clase o nunca levantan la mano? Cuando usted trata de verificar si han comprendido, ¿saben de qué está hablando o se muestran perdidos? ¿Se da cuenta cuando los alumnos presentan lagunas por falta de conocimientos, por problemas de lenguaje o por falta de vocabulario? ¿Hay alguna persona competente a la que se le haya designado la tarea de ayudar al alumno a rellenar estas lagunas? ¿Existe una comunicación periódica entre la familia y el colegio que permita identificar si el alumno presenta señales de estrés/fatiga? ¿Están notando los padres alguna dificultad con los deberes de casa, ya sea en la comprensión de las instrucciones o en el contenido de los mismos? ¿Existe alguna discrepancia significativa entre el comportamiento en casa y en el colegio?

ANIME A LOS NIÑOS PARA QUE SE DEN CUENTA DE QUE PUEDEN LLEGAR A LA META

Guille comentaba a un periodista: “El final era muy duro y me encontraba cansado, pero los ánimos de todo el mundo me motivaban para seguir corriendo y finalizar la carrera”. ¿Saben sus alumnos quiénes son las personas que aplauden su esfuerzo? Dedicar tiempo a reconocer los progresos de los alumnos, ya sea porque han avanzado académicamente, porque han intentado abogar por sí mismos o por sus aportaciones a la comunidad escolar, puede representar una gran diferencia. Es frecuente que los padres nos comenten que entre todos los factores que contribuyeron a que la experiencia de integración de su hijo fuera un éxito, el más importante fue el interés especial que se tomó uno de los adultos del  centro por su hijo. Con independencia de que se tratara de un profesor, un orientador, un entrenador, una tutora o una enfermera, los alumnos eran conscientes de que esa persona les animaba con entusiasmo y con sinceridad desde el puesto que le tocaba desempeñar. Esa persona se había convertido en el mentor de su hijo, era la que dedicaba tiempo a conocer de cerca de qué manera le repercutía su pérdida auditiva, la que le había defendido y la persona a la que el niño recurría cuando tenía un problema. También era esa persona con la que deseaba compartir algo que había logrado o, simplemente, a la que acudía para charlar un rato.

HAGA QUE RELUZCA EL TALENTO DE SUS ALUMNOS

En ninguna de las menciones que hizo la prensa acerca de Guille y Julia se incidía en que tenían una pérdida auditiva. Este hecho no les define como atletas, es su talento el que habla por sí solo. Averigüe cuáles son esos talentos especiales que tienen sus alumnos y busquen la manera de que puedan compartirlos con la comunidad escolar. Ganarse el respeto y la admiración de sus compañeros por un logro alcanzado, por algo que el alumno ha aportado y conectar con intereses que comparten sus compañeros, ayuda a que los niños desarrollen su sentido de pertenencia al colegio.

Por lo tanto, en cuanto que empiece el curso, ponga a sus alumnos en forma con un buen ejercicio de precalentamiento, mantenga una comunicación fluida con ellos periódicamente a través de los “puestos de control” y, lo más importante, sea consciente de que, si bien van a encontrarse con alguna etapa que se les haga más cuesta arriba y puede producirse algún desvío en el camino trazado, cuando sus alumnos alcancen el siguiente paso ¡Vd. se sorprenderá de lo que pueden lograr!


Nuevo curso. Nuevo reto.

Un año más para aprender de y con nuestros alumnos.

Siguiendo la corriente: Les presento a Mike Bury

Por la escritora y profesora Claire Blatchford,
Clarke Mainstream News, 2009: Vol. 29, no. 1.

Desde el año 2004, Clarke Mainstream Services invita a jóvenes con pérdida auditiva de los cursos del 7º al 12º a que asistan a una actividad, de un día de duración, durante la Conferencia Anual de Otoño que se celebra en Springfield, Massachusetts. Este encuentro titulado “Tejiendo redes” tiene realmente como objetivo hacer amigos. Alumnos de toda la zona noreste y de otras partes menos cercanas (los asistentes vienen de lugares muy alejados), que  en su mayor parte son los únicos alumnos con pérdida auditiva en los colegios a los que asisten, tienen oportunidad de conocer a otros alumnos que son como ellos, así como a jóvenes y adultos que tienen también una pérdida auditiva y se están abriendo camino en la vida.




El dinamizador del programa de este año es un joven de Virginia llamado Mike Bury. Había oído hablar bien de Mike a principios de 2008 por lo que le invité a formar parte del equipo de “Tejiendo redes” de ese año y me quedé impresionada de su capacidad para organizar e improvisar, su manera educada de proceder, de la facilidad con la que se aprendió los lugares de procedencia de los alumnos y la mejor manera de llegar hasta ellos para conseguir su participación. Una de sus citas favoritas, una cita de Confucio, que me envió por correo electrónico cuando nos pusimos en contacto por primera vez, refleja la visión que él tiene de las actividades a realizar con los jóvenes: “Si simplemente me lo dices, lo olvidaré. Si me lo demuestras, es posible que lo recuerde. DÉJAME PARTICIPAR y entonces lo comprenderé”. (Las mayúsculas son una aportación de Mike, pero creo que Confucio estaría de acuerdo).

Desde que colaboró con nosotros en octubre de 2008, Mike ha trabajado durante catorce meses en un programa de formación, de dos años y medio de duración, como analista financiero en Capital One, en Richmond, Virginia. Está convencido de que este trabajo le ayudará a conocer distintas áreas de las finanzas empresariales y admite que en su quehacer diario se encuentra con un gran número de retos a nivel auditivo, desde atender teleconferencias a reuniones de equipo, pasando por la comunicación en situaciones informales. Mike sufre una pérdida auditiva bilateral progresiva de pendiente inversa, de moderada a severa, que se le detectó cuando estaba en preescolar. Cursó sus estudios en colegios de educación ordinaria y en Virginia Tech, donde obtuvo una licenciatura en finanzas. No fue hasta su etapa de prácticas en AG Bell, en su segundo año de universidad, cuando se encontró entre almas gemelas que se encontraban con las mismas cuestiones con las que él venía lidiando gran parte de su vida. De este período, comentaba: “Habría sido tremendamente útil conocer y entablar amistad con otras personas que tenían como yo una pérdida auditiva (cuando estaba en secundaria y en bachillerato), ya que no conocí a nadie hasta que llegué a la mitad de la licenciatura. Hasta ese momento pensaba que “debía arreglármelas por mi cuenta” y que no había precedentes en relación a cómo debería actuar para responder de forma adecuada ante los retos que representa tener una pérdida auditiva. Me sentía diferente e incómodo con esta diferencia y no quería que formase parte de mí, aunque formara”.

Éste es el tipo de vivencia que le da a nuestros encuentros una dimensión de empatía de mayor alcance. Mike es sincero y claro cuando se refiere a los altibajos en su trayectoria personal como persona con una pérdida auditiva. No se queda en lo que ha ido descubriendo ni en el auto-conocimiento que ha desarrollado, sino que los utiliza. Aunque se puede decir que es un recién llegado al campo de la educación de personas con sordera, ya ha desarrollado y dirige varios talleres para adolescentes con pérdida auditiva en la cuidad de Virginia. Mike lo describe de la siguiente manera: “Después de asistir a un seminario en la convención de AG Bell realizado por audiólogos del ámbito de la educación sobre un programa para adolescentes que habían iniciado, decidí seguir sus pasos y diseñar un taller con diversas actividades para que los alumnos aprendieran a defender sus propios derechos y otras simplemente para divertirse. Trabajé con el coordinador de los servicios para personas con sordera e hipoacusia en el suroeste de Virginia para localizar a todos los niños en edad escolar. Nos reuniríamos de vez en cuando para participar en las actividades del taller, compartiríamos nuestras vivencias y aprenderíamos los unos de los otros… ¡nos lo pasaríamos en grande!”.

Mike tiene un hermano menor que también tiene una pérdida auditiva leve, aunque no necesita llevar audífonos. (Mike utiliza dos audífonos). Mike comenta que es un apasionado de todos los deportes, especialmente del fútbol, el baloncesto, el tenis, el hockey sobre hierba, el pádel y los bolos (En bachillerato, jugó al rugby y al hockey sobre hierba). También parece ser un amante de los deportes que se practican en el agua. Además le gusta escribir poemas o cuentos cortos que espera que se publiquen algún día, dedica todo el tiempo que puede a su novia y a sus amigos, le gusta la lectura (es un gran seguidor de Malcolm Gladwell) y sueña con abrir su propio negocio.

A continuación explica con sus propias palabras, dirigidas especialmente a ti (si eres un chico o una chica), la razón por la que sugiere que asistas a reuniones con otros jóvenes con problemas auditivos, como por ejemplo el próximo encuentro de “Quedamos en Clave” (28 de octubre a las 19 horas): Es divertido conocer y conectar con otras personas de tu edad que tienen una pérdida auditiva en un lugar en el que te vas a sentir seguro y donde puedes ser tú mismo y relajarte. Compartirás tus vivencias con los demás y te reirás un montón, porque te darás cuenta de que no eres la única persona que ve la televisión con subtítulos o que, en ocasiones “se tira un farol” en un una reunión social. Vete preparado para aprender mucho de otras personas con pérdida auditiva y de sus experiencias. Saldrás habiendo ganado una mayor confianza en ti mismo y quizás puede que hasta te sientas genial. En todo caso, ¡te habrás DIVERTIDO! Además, saldrás impaciente por enviar mensajes de texto, mensajes instantáneos, twittear y utilizar el resto de medios que pueden utilizar las personas con discapacidad auditiva, lo que te permitirá desafiar las barreras geográficas y comunicarte fácilmente y siempre  que quieras con  tus nuevos amigos, tanto si se encuentran en la habitación de al lado como si vives en otro punto del país.



Si simplemente me lo dices, lo olvidaré. Si me lo demuestras, es posible que lo recuerde.

DÉJAME PARTICIPAR y entonces lo comprenderé. Confucio.







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